El fin del rebote en los penales: la revolución que propone un ex árbitro para cambiar una de las jugadas más decisivas

La idea que planteó el italiano Pierluigi Collina genera controversia y abrió el debate

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Una imagen de la definción por penales en la final de la Champions League entre Arsenal y PSG (REUTERS/Marton Monus)
Una imagen de la definción por penales en la final de la Champions League entre Arsenal y PSG (REUTERS/Marton Monus)

Cuando habla Pierluigi Collina, el mundo arbitral escucha. Y esta vez, el histórico ex árbitro italiano volvió a poner sobre la mesa una idea que podría modificar una de las acciones más trascendentes del juego moderno: eliminar el rebote en los penales durante el tiempo reglamentario.

La propuesta nace de una realidad estadística contundente. Actualmente, cerca del 75% de los penales terminan en gol. Para Collina, esta cifra demuestra que existe un desequilibrio cada vez más marcado entre las posibilidades del ejecutor y las del guardameta. El arquero ya parte en desventaja: debe permanecer sobre la línea de meta, reaccionar en décimas de segundo y enfrentar remates ejecutados desde apenas once metros.

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Pero el dirigente italiano va más allá. Su planteo sostiene que, incluso cuando el arquero logra realizar una atajada extraordinaria, muchas veces sigue siendo castigado por una segunda oportunidad que favorece nuevamente al atacante. El rebote transforma una intervención heroica en una acción insuficiente.

La idea que planteó el italiano consiste en aplicar durante el tiempo reglamentario el mismo criterio que se utiliza en las tandas de penales:

  • Si el balón ingresa, es gol.
  • Si el arquero detiene el remate o el balón se desvía fuera del arco, la jugada termina.
  • El juego se reanuda con saque de meta.
  • No existiría posibilidad de capturar un rebote.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, con Pierluigi Colinna, ex árbitro internacional (REUTERS/Jennifer Gauthier)
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, con Pierluigi Colinna, ex árbitro internacional (REUTERS/Jennifer Gauthier)

Desde una mirada técnica, la propuesta busca restablecer el equilibrio competitivo entre atacante y defensor. El penal seguiría siendo una sanción de enorme valor, pero dejaría de ofrecer una segunda oportunidad que actualmente incrementa aún más las probabilidades de éxito.

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El cambio no solo tendría consecuencias futbolísticas. También simplificaría enormemente el trabajo arbitral. En la actualidad, antes de cada ejecución, árbitros y asistentes deben controlar:

  • Invasiones de atacantes.
  • Invasiones de defensores.
  • Posición del arquero.
  • Posibles interferencias en el rebote.

La eliminación de la segunda jugada reduciría considerablemente estas situaciones conflictivas. Además, desaparecería una de las imágenes más habituales del fútbol moderno: jugadores agrupados en el borde del área esperando lanzarse sobre el rebote apenas se ejecuta el penal. Collina utilizó una comparación gráfica para describir esa escena: “Parece una carrera de caballos esperando la largada”.

El ex árbitro Pierluigi Collina propuso que se ponga fin al rebote en los penales (Scott Kinser-Imagn Images)
El ex árbitro Pierluigi Collina propuso que se ponga fin al rebote en los penales (Scott Kinser-Imagn Images)

¿Se altera la esencia del juego? Aquí aparece el verdadero debate. Los defensores de la propuesta sostienen que el penal ya constituye una ventaja suficientemente importante para compensar una infracción dentro del área. Desde esta visión, el rebote representa un beneficio adicional innecesario.

Los detractores, en cambio, argumentan que el fútbol siempre ha considerado al penal como una jugada en movimiento una vez ejecutado el remate. Eliminar el rebote modificaría una tradición histórica y podría considerarse una reducción excesiva del castigo para el equipo infractor.

La discusión recuerda otros grandes cambios reglamentarios que inicialmente generaron resistencia y luego fueron aceptados naturalmente, como la prohibición al arquero de tomar con las manos un pase deliberado de un compañero, o la incorporación del VAR.

La propuesta de Collina no es una simple reflexión teórica. Forma parte de una tendencia que busca reducir controversias, simplificar decisiones arbitrales y aumentar la justicia competitiva. En un fútbol donde la tecnología permite medir milimétricamente un fuera de juego y donde el VAR revisa cada detalle, la FIFA continúa explorando mecanismos para mejorar el equilibrio entre ataque y defensa.

La pregunta ya está instalada: ¿Debe un penal terminar con el remate inicial o seguir siendo una jugada abierta como hasta ahora? Lo cierto es que cuando Collina impulsa una idea, rara vez queda en una simple declaración. Muchas de las transformaciones más importantes del arbitraje moderno comenzaron exactamente así: como una propuesta destinada a generar debate. Y este debate, sin dudas, recién comienza.

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