Luis Figo reveló los secretos con los que mantiene su físico a sus 53 años: “Caviar, queso y champagne”

El histórico jugador portugués, ex figura del Real Madrid y el Barcelona, sigue una dieta estricta y un programa de entrenamiento, aunque también se da sus gustos

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Luis Figo
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Luis Figo no tiene secretos. O, al menos, eso dice él. A sus 53 años, el exfutbolista portugués mantiene una figura que sorprende a quienes lo conocieron en sus años de gloria en los grandes estadios de Europa. La clave, según reveló en una entrevista con Men’s Health, es tan simple como irrefutable: “No hay secretos en la vida. La constancia, el ejercicio y comer bien. Ah, y no tener mucho estrés. La calidad de vida es importante”.

Luís Filipe Madeira Caeiro Figo, ganador del Balón de Oro en el año 2000 y del FIFA World Player of the Year en 2001, lleva desde su retiro en 2009 una vida que combina la disciplina con el placer. Se entrena en el gimnasio entre dos y tres veces por semana, aunque con una condición que él mismo admite con humor: “Cuando tengo disponibilidad y ganas, y también cuando me paso un poco con la comida y bebida”.

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Esa comida y esa bebida tienen nombre propio. Figo se declara un apasionado de la gastronomía de alto nivel y no lo esconde. “Es que soy muy gourmet, me gusta la trufa, el caviar, el queso y el champán“, confesó al mismo medio. Un gusto que, según explicó, compensa con sus rutinas de ejercicio: “El gimnasio me ayuda a estar como yo deseo. Además, a cierta edad, prevenir enfermedades es importante para mantener una buena salud. Y me gusta entrenar para poder comer y beber lo que quiera algún día en cenas con amigos”.

El vino también ocupa un lugar en su vida cotidiana. “Bebo vino a diario. El champán y el vino son los caprichos que ahora tengo más libertad para tomar. Me gusta comer bien y beber bien", declaró en una entrevista de 2019. Esa libertad, reconoce, es uno de los regalos de la retirada deportiva.

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Su alimentación en el día a día, no obstante, sigue pautas claras. “Como sano, no como fritos, una buena base vegetal, mucha fruta y legumbres, pescado y carne. Mucha cosa al horno... Como lo que me gusta siempre dentro de esos parámetros. Cuando voy a cenar con amigos, ahí sí que como lo que me apetece”, detalló ante Men’s Health. El exceso, cuando llega, tiene su propio protocolo: más kilómetros y más series en el gimnasio.

La rutina física del exfutbolista se apoya en la variedad. A las sesiones de fuerza —“un día de brazos, otro de tronco inferior, otro de piernas, abdominales”— suma carreras de entre ocho y diez kilómetros, dos o tres veces por semana. A eso se agregan el golf, el ciclismo, la equitación y el surf, actividades que mantienen activo su cuerpo fuera de las instalaciones deportivas. Del golf, en particular, tiene una opinión firme: “Mucha gente cree que no es un deporte pero yo creo que es de lo más difícil del mundo”.

Figo, en un clásico de leyendas, con la indumentaria del Real Madrid: disputa el balón contra el Barcelona (REUTERS/Francis Mascarenhas)
Figo, en un clásico de leyendas, con la indumentaria del Real Madrid: disputa el balón contra el Barcelona (REUTERS/Francis Mascarenhas)

El bienestar, para Figo, va más allá del entrenamiento. “Comer y dormir bien. Un fin de semana en la playa disfrutando de la gastronomía local del sitio donde esté y visitar alguna exposición de arte”, describió como su fórmula de descanso. Y añadió, con la misma sencillez con que habló de sus hábitos, que incluso tiene una idea pendiente: “Siempre he dicho que inventaré una pastilla que permitirá que ya no necesitemos entrenar ni hacer sacrificios. Vamos, sería el mejor invento del mundo”.

Detrás de esa ligereza hay una trayectoria que pocos futbolistas pueden igualar. Formado en el Sporting de Lisboa, Figo brilló en el FC Barcelona entre 1995 y 2000, antes de protagonizar uno de los traspasos más polémicos de la historia del fútbol al fichar por el Real Madrid, donde ganó una Liga de Campeones en 2002 y dos títulos de Liga. Luego llegó al Inter de Milán, donde añadió tres scudettos consecutivos a su palmarés. Con la selección portuguesa, fue figura en las Eurocopas de 1996, 2000 y 2004, y en los Mundiales de 2002 y 2006. El Balón de Oro y el FIFA World Player, ambos en 2001, sellaron su reconocimiento como el mejor jugador del mundo en aquel momento.

Hoy, a más de una década de su retiro, Figo sigue siendo una presencia activa en el mundo del fútbol como embajador y empresario. Su físico, lejos de ser un misterio, es el resultado de una filosofía que él mismo resume sin rodeos: constancia, buena mesa y, cuando toca, champán.

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