La lupa sobre el penal que sancionó Andrés Merlos a instancias del VAR en el clásico Boca-Independiente

El árbitro fue llamado para revisar una presunta infracción contra Alan Velasco, que derivó en el gol de Milton Giménez

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Se jugaba el tiempo adicional del primer tiempo en La Bombonera, donde Independiente vencía a Boca Juniors por 1-0 por la fecha 14 del Torneo Apertura. En una de las últimas acciones de la parte inicial, el atacante local Alan Velasco cayó dentro del área y sus compañeros reclamaron una infracción del defensor visitante Sebastián Valdez. Sin embargo, el árbitro Andrés Merlos no observó falta alguna, por lo que dejó continuar el juego.

Segundos más tarde, Lucas Novelli, a cargo del VAR, invitó a Merlos para que observe la jugada en el monitor y, tras observar atentamente, el árbitro principal sancionó la pena máxima, que posteriormente transformó en gol Milton Giménez. Sobre el final del primer tiempo, ante los airados reclamos, el referí terminó expulsando al entrenador de Independiente, Gustavo Quinteros.

La jugada que involucró a Velasco no solo reactivó la discusión habitual en torno a los penales, sino que expuso una problemática moderna: la intervención del VAR que amplificó la confusión al suscitar dudas sobre una acción que el reglamento describe como legal. La revisión mediante video, herramienta concebida para eliminar errores graves, volvió a colocar en debate si todo contacto merece sanción, especialmente cuando la caída del atacante responde más a la búsqueda de una ventaja que a una falta genuina.

Según las directrices vigentes de la International Football Association Board, para que se sancione un penal es imprescindible que el defensor incurra en una conducta imprudente, temeraria o use fuerza excesiva. En este caso, el análisis técnico confirmó que Velasco no fue un sujeto pasivo: cambió deliberadamente de trayectoria para generar el contacto con el defensor Valdez, quien en todo momento mantuvo una postura natural y evitó cualquier comportamiento sancionable. Todo lo ocurrido, incluido el leve roce, es inherente a la dinámica normal del juego y no configura infracción, de acuerdo con el reglamento.

*El momento en que Andrés Merlos expulsa a Gustavo Quinteros

La consulta al VAR, que tuvo como propósito examinar en detalle la acción entre Velasco y Valdez, no aportó elementos nuevos. Por el contrario, la tecnología introdujo un factor adicional de complejidad: la decisión original del árbitro había sido no sancionar penal, y su ubicación en la jugada le permitió leer la acción correctamente en tiempo real. Tras revisar la secuencia, la conclusión técnica fue unánime: el choque fue provocado por el atacante, y la posterior caída constituyó una exageración desproporcionada respecto a la intensidad del contacto.

Lo que ocurrió en el campo puede resumirse en una secuencia clara: existió un contacto; Velasco cayó; pero en ningún momento se configuró una infracción que justificara la pena máxima. El informe especializado subraya que la intervención del VAR en jugadas como esta puede distorsionar la percepción pública, generar la expectativa infundada de que “si lo llaman, algo hubo”, e invitar a la sobreinterpretación de contactos mínimos. Además, se afecta el criterio central del sistema: solo corregir errores claros y manifiestos.

En definitiva, la decisión de mantener la no sanción fue correcta desde el punto de vista técnico. El defensor no cometió falta; el atacante buscó el contacto; la caída fue desmesurada, y la interpretación inicial en el campo se ajustó estrictamente al reglamento de la International Football Association Board. El uso del VAR, lejos de aportar claridad, incrementó la sensación de ambigüedad sobre un hecho que, por sus características, había sido resuelto adecuadamente sin necesidad de intervención externa.