La gira por Oceanía dejó señales positivas para el tenis argentino: más puntos y mejores actuaciones que en años anteriores

Aunque el Australian Open sigue siendo un terreno esquivo para los albicelestes, la edición 2026 mostró una mejora general con Francisco Cerúndolo como estandarte. Antes, Sebastián Báez había derrotado a dos Top 10

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Francisco Cerúndolo y Sebastián Báez
Francisco Cerúndolo y Sebastián Báez obtuvieron buenos resultados durante el primer mes del año (Fuente: Reuters)

La primera gira del año por Oceanía, y en particular por Australia, no suele ofrecer recuerdos felices para los tenistas argentinos. Históricamente, el arranque de temporada en esas latitudes ha sido complejo y con escasos dividendos deportivos. Sin embargo, la edición 2026 dejó señales alentadoras y un balance superior al de años anteriores. Varios jugadores mejoraron sus registros individuales.

Si bien el clima y las condiciones de juego son iguales para todos, la manera de asimilarlas son muy variadas. Alguna vez, en alusión a la velocidad de las canchas australianas que él dominó como ningún otro jugador en la historia, Novak Djokovic dijo que sobre esta superficie “puede pasar cualquier cosa”. Dentro de los más afectados suelen estar los argentinos, aunque en esta oportunidad hubo actuaciones que rompieron, al menos parcialmente, con esa tendencia.

El historial explica parte de la dificultad. Apenas un tenista nacional llegó a la final del Australian Open y también fue el único en consagrarse campeón: Guillermo Vilas lo logró cuando el torneo aún se disputaba sobre césped. Desde entonces, los intentos se sucedieron sin repetir aquella gesta. El más cercano fue David Nalbandian, semifinalista en 2006, cuando cayó ante el chipriota Marcos Baghdatis en un recordado partido a cinco sets. El último en alcanzar los cuartos de final fue Juan Martín del Potro, en 2012.

Por eso, el acceso de Francisco Cerúndolo a los octavos de final adquiere un valor especial: no ocurría desde hacía seis años, cuando Diego Schwartzman lo consiguió por última vez. El mayor de los hermanos fue frenado por el alemán Alexander Zverev, número 3 del mundo. Aun así, el balance de su gira resulta positivo.

Tras un inicio irregular y una derrota temprana en Adelaida, el cierre en Melbourne le permitió duplicar nuevamente su cosecha de puntos respecto del año anterior: pasó de 28 unidades en 2023 a 50 en 2024, 100 en 2025 y 200 en esta temporada, lo que le permite mantenerse dentro del Top 20.

Un grito del alma. Francisco
Un grito del alma. Francisco Cerúndolo celebra el triunfo sobre el ruso Andrey Rublev en el Australian Open (Fuente: REUTERS/Jaimi Joy)

También fue altamente positivo el paso de Sebastián Báez por Oceanía. Ganó ocho partidos -dos de ellos frente a los Top 10 estadounidenses Taylor Fritz y Ben Shelton- y perdió apenas dos, con el valor agregado de haber alcanzado la final en Auckland, el primer torneo individual que disputó en el año.

Aunque se despidió en la segunda ronda en Australia, la suma de puntos de la United Cup (115) y del certamen neozelandés (165) le permitió acumular 330 unidades, mejorar su ranking y encarar con menos presión la gira sudamericana, donde deberá defender una cosecha abultada. El contraste con 2025 es marcado: por entonces no había logrado triunfos y apenas había sumado 10 puntos.

En el caso de Tomás Etcheverry, repetir la tercera ronda del primer Grand Slam del año -como en 2024- se combinó con una notoria mejora tenística y mental. El regreso de Walter Grinóvero como entrenador le permitió recuperar regularidad, velocidad de pelota y confianza, factores que se reflejaron en una gira con saldo favorable y una mejora de tres posiciones en el ranking: se aseguró el puesto 59 a partir del lunes.

No todos los balances fueron positivos. Camilo Ugo Carabelli regresó sin victorias luego de tres presentaciones y continúa sin poder superar primeras rondas en torneos de Grand Slam. Francisco Comesaña sumó 35 puntos gracias a sus segundas rondas en Auckland y Melbourne, aunque enfrentó a rivales de alto calibre como Shelton y Frances Tiafoe. Mariano Navone volvió a padecer el Australian Open, un torneo que sigue resultándole esquivo, y fue el único argentino que regresó con pérdida de puntos respecto de la temporada anterior.

Tomás Etcheverry mostró un buen
Tomás Etcheverry mostró un buen nivel en Australia (Fuente: REUTERS/Edgar Su)

Para Juan Manuel Cerúndolo, el principal beneficio fue el ingreso directo al cuadro principal, una situación poco frecuente en su carrera, que le permite proyectar con mayor tranquilidad el resto de la temporada. Algo similar ocurrió con Thiago Tirante, quien volvió a instalarse entre los 100 mejores del ranking tras alcanzar la segunda ronda y disputar su cuarto torneo de Grand Slam.

La gira oceánica continúa siendo un desafío complejo para el tenis argentino, pero la edición 2026 dejó un saldo favorable: un jugador en octavos de final, dos en tercera ronda, un finalista ATP y una mejora generalizada en la cantidad de puntos sumados. La próxima estación será la gira sudamericana de polvo de ladrillo, hábitat preferido de la mayoría de los tenistas nacionales.