
Momentos de máxima tensión se vivieron el último sábado en un partido de la división Intermedia del rugby marplatense entre San Ignacio y Sporting, cuando un jugador de 23 años, Lucas Cedarry, sufrió un paro respiratorio en la cancha. La rápida intervención de Ezequiel Echeveste, pilar de San Ignacio y guardavidas formado en primeros auxilios, fue determinante para salvarle la vida.
El episodio ocurrió a los 16 minutos del primer tiempo, cuando Cedarry, jugador de Sporting y oriundo de Villa Gesell, encaró con velocidad y recibió un duro golpe en el pecho tras un tackle. Luego del impacto, quedó tendido en el piso y comenzó a convulsionar, lo que generó la preocupación inmediata de todos los presentes. El árbitro Juan Ignacio Roselló detuvo las acciones. En ese instante, Echeveste, que participaba del partido, reaccionó a toda velocidad y se acercó a asistir a su rival.
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La situación se agravó cuando el equipo médico de la cancha verificó que Cedarry “no tenía pulso ni respiraba”, según relató al diario La Capital de Mar del Plata. Fue en ese instante que Echeveste aplicó sus conocimientos y comenzó a realizar las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP). “Le sostuve la cabeza, lo puse de costado para que no se ahogara y después de esa convulsión, ya inconsciente, no se movía. El médico le tomó los signos vitales, no respiraba ni tenía pulso, ahí no dudé e inicié RCP”, relató después.

Mientras tanto, otros jugadores corrieron a buscar el desfibrilador externo automático (DEA) que había en el club. Miembros de la Fundación Desfibrilar colaboraron rápidamente para colocar los parches del equipo. Se trabajó en conjunto: el médico colocó una vía respiratoria y Echeveste continuó con las maniobras de RCP hasta que Cedarry reaccionó respirando por sí mismo.
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La situación permaneció tensa hasta la llegada de la ambulancia, que demoró alrededor de 25 minutos. Cedarry fue trasladado a una clínica donde se le realizaron estudios que confirmaron que no presentaba lesiones cerebrales ni secuelas tras el incidente. Por la gravedad del episodio, se suspendieron el partido de Intermedia y también el de Primera, que debía disputarse a continuación por la sexta fecha de la Unión de Rugby de Mar del Plata.
Ya más tranquilo, Echeveste, en diálogo con La Capital, contó su experiencia y cómo pudo mantener la calma para actuar de inmediato. “Yo me formé como guardavidas en 2007 y 2008, la capacitación inicial en RCP era básica, pero después seguí capacitándome por mi cuenta. El club también nos instruyó a jugadores y entrenadores. Saber maniobras de primeros auxilios es clave, eso me ayudó a mantener la frialdad y actuar”, explicó.
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Recordó que otros compañeros de equipo no dudaron en colaborar. “Uno corrió al buffet a buscar el DEA, y cuando volvió, otros chicos que son de la Fundación Desfibrilar ayudaron a ponerle los parches. El médico del club le puso una vía y seguí haciendo RCP hasta que Lucas pegó la bocanada de aire. En ese momento me volvió el alma al cuerpo”, narró. Después aguardaron la ambulancia durante un tiempo que, según estimó, fueron unos 25 minutos de mucha tensión. “Fue muy difícil, pero le dieron el alta; hablé con él, con su familia y con el padre, que me agradeció en varias oportunidades. También me hablaron muchos de Sporting y hasta el intendente Montenegro”, indicó.
Echeveste dijo no haber tomado total dimensión de lo sucedido hasta varias horas después. “Estoy orgulloso, pero recién anoche, mientras me dormía, entendí un poco más lo que hubiera podido pasar. Fue complicado, no pude dormir del todo por la adrenalina”, reconoció. En cuanto a Cedarry, contó que al comunicarse con él “todavía no caía”. “No tiene dimensión porque no se acuerda de nada, se despertó en la clínica y lo que sabe se lo contaron los familiares”, explicó.
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La noticia tuvo un desenlace positivo: este lunes, Lucas Cedarry recibió el alta médica y continuó su recuperación en su domicilio, sin secuelas ni lesiones severas. Tras pasar cerca de 48 horas en observación, los estudios realizados resultaron normales y el jugador pudo reencontrarse con los suyos.
El episodio puso de relieve el valor de la capacitación en primeros auxilios y tener disponibles los equipos necesarios para abordar una emergencia. Echeveste expresó su deseo de que este hecho motive a otros a formarse: “Es fundamental y puede salvar vidas. Cuanto más rápido se actúe, mejor; Lucas tuvo un paro respiratorio pero no uno cardíaco, y gracias a Dios no le quedaron secuelas. Todo fue por la rapidez en el accionar”.
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