
El debut contra Benfica los encontró frente a la televisión. Muchos se reunieron en el bodegón que Marcelo Aravena puso en Canning para sentirse parte de ese momento. Ahí las pantallas les trajeron imágenes de los barras de La Doce que habían viajado del grupo de Mauro Martín, bajo el liderazgo de su hermano Gabriel, y del de Rafael Di Zeo, con Mariano Manija Mantarro a la cabeza. Se mordieron los dientes y esperaron a ver si había alguna consecuencia judicial o policial tras el partido. Cuando vieron que estaba todo calmo, tomaron la decisión: el grupo de Lomas de Zamora que se referencia en Aravena no podía quedar fuera del Mundial y mucho menos la bandera con el logo de Siempre Mono Nunca Sapo que los identifica. Así, una decena de miembros de esa facción armó las valijas y con Santiago Vélez Robles, histórico de la zona Sur del Conurbano como armador de la excursión y de la despedida en Ezeiza, sacaron pasajes vía Panamá para no despertar sospechas en vuelo directo y pusieron proa a Miami, adonde la mayoría llegó el mismísimo viernes. Si acá se conmemoraba el día de la bandera, allá harían lo mismo: fueron los encargados de poner más cotillón en la multitud que vio a Boca en el Hard Rock en la caída contra Bayern Munich dado que también armaron allá banderas de palo y se encontraron con los otros barras que habían viajado entre el 13 y el 15 de junio para seguir al equipo de Miguel Angel Russo en el Mundial de Clubes.
La presencia del grupo de Lomas no pasó inadvertida. No sólo porque ocuparon un lugar central en la cabecera y desplegaron “los trapos” sino también porque apelaron al cancionero tradicional de Boca, ese que se escucha en la segunda bandeja de la Bombonera que da a Casa Amarilla. ¿Quién es Vélez Robles, que en la despedida en Ezeiza aparece en el medio de la bandera con la leyenda “A La 12 no la disciplina nadie”? Apodado Cepillo en realidad nació en Parque Patricios pero rápidamente entendió que el kiosco que tenía en Capital Federal era menos rentable que unirse al grupo de Lomas de Zamora y le dejó la venta de caramelos a su hermano para instalarse en un ámbito bastante más turbio que lo llevó dos veces a prisión: una en Colombia, cuando Boca fue a jugar en 2016 a Quito la semifinal de ida contra Independiente del Valle y junto a otro barra fueron al shopping de la ciudad con dólares falsos y compraron artículos de electrónica valuados en 4000 dólares. Tan bien les salió la jugada que volvieron al día siguiente pero los comerciantes ya estaban alertados, los reconocieron y llamaron a la Policía. Pasaron un mes presos hasta que pagaron con moneda real todo más la multa correspondiente y los dejaron regresar a la Argentina.

Su segunda estancia en un penal fue en Florencio Varela tras la condena a cinco años y medio de prisión por integrar la fuerza de choque de los dueños de La Salada. Según la Justicia eran responsables de garantizar un universo de delitos que incluían la extorsión a los feriantes, el manejo de los puestos callejeros, el robo a los contingentes que llegaban con mucho dinero desde el Interior, la venta de drogas y el estacionamiento pago. Esa condena llegó en 2022 pero al estar preso desde 2017 cuando inició la causa, pudo salir en libertad.
Otros barras que también se dejaron ver por el Hard Rock son pesos pesados de distintos grupos. Uno de ellos es Gustavo Iglesias, apodado el Ninja, que saltó a la fama en las peores circunstancias dos años atrás quedó apuntado al comienzo por el crimen del empresario Fernando Pérez Algaba, alias Lechuga, quien terminó descuartizado, porque tiempo atrás le había mandado un audio amenazante para que le pagara una deuda. “Yo no te voy a matar, te voy a hacer algo peor: te voy a sacar los ojos y te voy a cortar las manos para que no cuentes plata nunca más en tu vida. Te voy a cortar las manos con una sierra” era el audio incorporado a la causa. Pero finalmente se comprobó que esa amenaza no la llevó a la práctica ya que Algaba fue presuntamente asesinado por sus ex socios Mariano Pilepich y Nahuel Vargas, lo que se está sustanciando en un juicio que comenzó dos meses atrás.
En la tribuna arriba de la bandera de Jugador Número 12 también se los vio a Sebastián Barroso y Darío González, de la primera línea de La Doce, que viajaron directamente desde Ezeiza a Miami pero por compañías distintas al igual que los que Infobae ya había identificado en el debut contra el Benfica, como Pikachu Salatino. En cambio los líderes de los grupos de Rafa y Mauro prefirieron ir por vías distintas: Manija Mantarro voló desde Italia y Gabriel Martín lo hizo vía Perú. Porque si bien ninguno tiene impedimento para salir del país o ingresar a Estados Unidos, la idea era no levantar sospechas. Y vaya si lo hicieron: fueron las cabezas parlantes de La Doce, que se hizo ver en el Mundial de Clubes y a la que aún le queda la esperanza de golear al Auckland City y que la excursión se extienda por bastantes días más.
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