El ex defensor brasileño Luiz Alberto, con pasado en clubes como Flamengo y Fluminense, se refirió con crudeza a su breve experiencia en Boca Juniors, donde jugó en la temporada 2009-2010. En declaraciones al programa Conta & Manda, el ex futbolista reveló tensiones internas en el vestuario y apuntó directamente a dos ídolos del club: Juan Román Riquelme y Martín Palermo.
“Lo que viví en Boca fue una porquería. Riquelme y Palermo dividieron todo”, disparó el central, que integró el plantel xeneize en la era de Carlos Bianchi. Según su testimonio, las diferencias entre los líderes del equipo generaban un clima hostil para los recién llegados: “Una pelea, una vanidad… Entro al vestuario y nosotros, obvio, viejos zorros, sentimos una vanidad entre Riquelme y Palermo, cada uno con su grupo”.
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Para Luiz Alberto, las divisiones internas condicionaban el día a día del equipo: “Yo ya había pasado por eso, dije: ‘esto aquí es una porquería, no vamos a ganar nada aquí’”. El brasileño añadió que la convivencia era tensa y que dentro del vestuario los jugadores se distribuían por afinidades marcadas. “Ibas al campo y te encontrabas con esos grupos divididos. Dentro de la sala del entrenador también. El DT salía al campo, venía el ayudante y hablaba. Cada uno en su rincón y bla bla bla...”.
El ex jugador profundizó en esa descripción: “Ahí está la sala del entrenador, el entrenador se va al campo y viene el auxiliar y dice: el entrenador ya está en el campo. Entonces sale todo el mundo, todos van al campo, y cuando iban al campo, estaban divididos en grupos, ok”.
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Luiz Alberto estuvo apenas tres meses en la temporada 2009-2010 en Boca Juniors, aunque él no formó parte del ciclo completo. A pesar de ello, su paso dejó una huella amarga: “Estuve allá, jugué tres meses. Si me preguntás hoy si volvería… no lo haría. No aconsejo a ningún brasileño ir a Boca. No vayas a jugar allá porque a los argentinos no les gustan los brasileños, te digo, en el fútbol, en esa parte del fútbol. No les gustan, hermano, a los argentinos no les gustan los brasileños jugando al fútbol allá”.
El ex defensor aseguró que su día a día en el club era solitario y que debió modificar su rutina para sostenerse emocionalmente. “Entraba al vestuario, me sentaba en mi lugar y me quedaba ahí porque lo sabía. Iba a entrenar, me cambiaba de ropa, me duchaba e iba con mi familia. Tuve que llevar a mi familia allá porque si no, no iba a aguantar”. Cuando le preguntaron si sentía que era ignorado por sus compañeros, respondió: “No era nada, no les importaba. Aquí, en Brasil, las personas vienen de otro país, no te hablo solo de Argentina, abres la puerta de tu casa”.
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Las declaraciones del ex jugador se suman a una larga lista de testimonios que dan cuenta de las tensiones históricas entre figuras como Riquelme y Palermo durante sus años como referentes del club. Entre 2009-2010, ambos compartían liderazgo dentro del vestuario, y los roces entre ellos se mantuvieron incluso tras el retiro, con distintas posturas públicas sobre la conducción del club. Luiz Alberto, que más tarde tuvo pasos por clubes como Real Sociedad, Santos y Atlético Mineiro, nunca volvió a jugar en el fútbol argentino tras aquella experiencia.
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