Cuando los ojos del mundo futbolístico estaban centrados en el plato fuerte de la jornada en la Eurocopa, el empate entre Alemania y Suiza, un incidente en Hungría-Escocia arrebató la atención: a los 70 minutos de acción. Angus Gunn rechazó con los puños dentro del área y terminó golpeando en el rostro a Barnabás Varga, quien cayó desvanecido al césped.
Las escenas de angustia se multiplicaron. Sus compañeros y rivales, al advertir que no reaccionaba, demandaron rápidamente la ayuda médica y lo rodearon, primero con sus cuerpos y luego con un campo de lona, para resguardar su intimidad mientras lo asistían. En el banco de suplentes húngaro abundaron los gestos de desesperación. Luego de más de ocho minutos de incertidumbre sobre el césped, Varga fue trasladado en camilla sin escalas al hospital de Stuttgart.
Recién al final del cotejo, que su equipo terminó ganando 1-0 con un tanto en el minuto 99 de Kevin Csoboth, y luego de los homenajes al compañero en desgracia (los futbolistas le dedicaron el triunfo y se fotografiaron con su camiseta), llegaron los primeros mensajes de tranquilidad por parte de la delegación, ya que la Federación de Hungría le confirmó a la BBC que Varga se encontraba estable y consciente tras el choque.
Con el correr de las horas llegó el parte médico con las consecuencias del impacto. Y no son menores. La entidad informó que Varga sufrió la rotura de “varios huesos del rostro”, además de haber atravesado una “conmoción cerebral”. Pasará la noche en el hospital de Stuttgart y es probable que tenga que pasar por una intervención quirúrgica en los próximos días. “Todo el equipo te apoya”, finalizó la comunicación la Federación.
En la memoria de los fanáticos enseguida afloró lo sucedido con el mediocampista ofensivo Christian Eriksen en el duelo entre Dinamarca y Finlandia por la Euro pasada, disputada en 2021. Entonces, a los 42 minutos del primer tiempo, sufrió un infarto y las imágenes dieron la vuelta al mundo. El volante logró reinsertarse en el fútbol, aunque con un dispositivo en su cuerpo (un desfibrilador automático) que controla el ritmo cardíaco, está capacitado para detectar una arritmia maligna y actuar para resolverla inmediatamente.
Barnabás Varga, de 30 años, con presente en el Ferencvaros de su país y pasado en el fútbol de Austria. (SV Eberau, SV Mattersburgo y SV Lafnitz), no podrá continuar en la competencia, pero su escuadra quedó con posibilidades de lograrlo. Para eso, debe terminar como uno de los mejores terceros, gracias a las tres unidades cosechadas contra Escocia.
En la zona, el liderazgo se lo quedó el seleccionado Alemania, con siete unidades, seguido por Suiza, con cinco.
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