Fue uno de los héroes que llevó a la selección argentina a jugar una final de la Copa del Mundo después de 24 años. Los más memoriosos recuerdan aquel certamen que organizó Brasil con una mezcla de nostalgia y dolor. Es que el conjunto albiceleste se quedó en las puertas de la gloria cuando cayó en tiempo suplementario frente a Alemania por el gol de Mario Götze.
Uno de los jugadores que estuvo en el plantel fue Ricky Álvarez, quien vivió el momento más importante de su carrera deportiva cuando Alejandro Sabella le pidió que ingresara a la cancha en reemplazo del mejor jugador del mundo. Fue durante la tercera fecha de la fase inicial, cuando Argentina se enfrentó ante Nigeria, luego de superar sus dos primeros compromisos contra Bosnia y Herzegovina e Irán. A los 18 minutos del segundo tiempo de dicho encuentro, Pachorra le pidió al ex Vélez que ocupara el lugar de Lionel Messi. Y desde ese instante cambió para siempre la vida del virtuoso volante.
Tras su paso por El Fortín, Ricky Álvarez había vestido las camisetas del Inter de Milán, Sunderland de Inglaterra, Sampdoria de Italia y Atlas de México. Pero ninguna indumentaria se asemejó jamás a la del representativo nacional. Y su función como sustituto de La Pulga fue seguramente la máxima responsabilidad que vivió a lo largo de su trayectoria.
En las últimas horas, el mediocampista anunció oficialmente que colgará los botines en la entidad de Villa Luro, al que calificó como su “casa”, después de varias lesiones que le impidieron mantener la continuidad en su regreso al club. “Si bien es una decisión que vengo pensando desde hace un tiempo, me tocó convivir con lesiones y dolores durante mi carrera que me llevan a tomarla. Uno dice en diciembre, pero llega y se te vienen todos los sentimientos”, comentó el ex ídolo velezano en diálogo con el sitio oficial de la institución porteña.

“Es difícil porque me retiro en mi casa, en el lugar que elijo, donde crecí y nací. Siempre tuve el sueño de hacerlo acá y gracias a Dios se me está dando. No deja de ser algo raro porque dejo algo que hice toda mi vida”, continuó.
En Vélez ganó los títulos Clausura 2009 y 2011, y luego fue vendido en 12 millones de euros al Inter de Milán. Además, estuvo tres temporadas en Sampdoria de Italia, una en Sunderland de Inglaterra y una en Atlas de México. Son pocos los que recuerdan su participación en el Mundial 2014 en Brasil, en el que se consagró subcampeón con Argentina.
“Los problemas físicos me condicionaron durante toda mi carrera, cuando volví a Vélez me propuse estar al ciento por ciento. Lo pude disfrutar al principio y ahora no lo puedo disfrutar como quisiera. No quiero forzarlo. Llegó el momento”, se lamentó Ricky Álvarez. Sin dudas, en el José Amalfitani tendrá su lugar garantizado para siempre.
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