
La última vez que Jo Ramírez miró a los ojos a Ayrton Senna, el brasileño ya no era más volante de McLaren. En la escudería británica habían ganado tres campeonatos mundiales de Fórmula 1, pero el de Sao Paulo decidió migrar a Williams, para demostrar que podía ganar otro título en un equipo distinto.
Joaquín “Jo” Ramírez nació en la Ciudad de México hace 78 años. Ahí estudiaba ingeniería mecánica en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), hasta que en 1961 dejó esa carrera para seguir los pasos de su amigo, el piloto Ricardo Rodríguez en la máxima categoría del automovilismo.
Un año más tarde, el volante mexicano falleció en un aparatoso accidente en el Gran Premio de México de 1962. Jo sufrió la pérdida de su inseparable camarada, pero no la oportunidad de mantenerse en el Gran Circo. En la F1 pulió sus conocimientos hasta consagrarse como uno de los más prestigiosos ingenieros del automovilismo, aun sin haber terminado sus estudios.
A finales de 1983, Ramírez fue contratado por McLaren -para asumir el cargo de coordinador del equipo- y cinco años más tarde, coincidió en la escudería de Woking, Reino Unido, con Ayrton Senna, quien había demostrado grandes cualidades en John Player Special Team Lotus.
“Conocí a Senna cuando apenas comenzaba a ser piloto a principios de los años 80. Nos encontramos en una sesión de pruebas en Silverstone, cuando Emerson Fittipaldi me dijo: ‘sigue a este chico, será uno de los más grandes en la historia’. Y no se equivocó”, dice Jo Ramírez a Infobae México mientras camina por el Autódromo Hermanos Rodríguez, que debe su nombre a su viejo amigo Ricardo y Pedro, su hermano, ambos fallecidos en competencia.

A cada paso que da, Jo Ramírez es solicitado. Ya sea por un fanático que al reconocerlo le pide una fotografía, o hasta por algún alto directivo de alguna escudería, como Frédéric Vasseur, CEO de Sauber Motorsport, quien detiene el paso del mexicano para estrechar su mano e intercambiar unas cuántas palabras.
Jo fue invitado por los organizadores del GP de México para presenciar la edición 2019 de esta carrera, misma en la que el británico Lewis Hamilton de Mercedes podría convertirse en el segundo piloto más ganador en la historia de la F1 con seis coronas, solo detrás de las siete de Michael Schumacher, siempre y cuando sume 14 puntos más que su coequipero, el finés Valtteri Bottas.
“Espero que no la gane aquí”, exclama Ramírez. “Aunque ya la ganó dos veces aquí. No es que haga el campeonato más interesante ni nada, pero si hay una chance matemáticamente de que otro lo pueda ganar, ¿por qué no? Que se extienda un poco más la angustia de saber quién va a quedar campeón”.
“La extensión de tres años es muy importante porque, no obstante, tenemos también a Checo Pérez que ha firmado por otros tres años con Racing Point. Es importante mantener a un piloto mexicano en el Gran Premio y en la Fórmula 1”, opina sobre la permanencia de la F1 en México hasta 2022.

Hamilton tiene 34 años, y hace dos, superó precisamente en México a Ayrton Senna –quien acumuló tres títulos mundiales- en la lista de máximos campeones del serial. En la víspera de conquistar su sexto campeonato de pilotos, la eterna discusión sobre si debe ser considerado uno de los mejores de la historia junto a Schumi por el simple hecho estar ambos a la cabeza de la exclusiva lista, no le inquieta a Ramírez, pues para él los títulos no son necesariamente sinónimo de éxito.
“Si vas por eso, seguro lo son (los dos mejores pilotos de la historia) por los títulos. Pero si Ayrton Senna no nos hubiera dejado tan joven creo que hubiera tenido muchos de los campeonatos que ganó Michael (Schumacher) los hubiera ganado Senna, así que Schumacher ganó muchos campeonatos sin tanta competencia, los campeonatos que ganó Senna, los que ganó Prost, los perdió contra muchas personas con buenos coches como Mansell, Piquet, etcétera; entonces tuvieron más mérito”, explica el ingeniero de 78 años.
A Jo Ramírez se le entrecorta la voz cada que vez que pronuncia el nombre de Ayrton Senna. Con el brasileño compartió algo más que amistad, pues durante los seis años que pasaron juntos en McLaren, se volvieron familia.
“Oh, (era su relación) muy buena. Éramos latinos así es que éramos más unidos que el resto del equipo”, comparte.
Y es que a pesar de que Senna decidió firmar con Williams para la temporada 1994, ambos mantuvieron una relación muy estrecha. Aquella mañana del 1 de mayo de 1994 en San Marino, Ramírez caminó al drivers’ meeting, solo para saludar a Ayrton. Fue la última vez que lo miró a los ojos, antes de su trágica muerte.
“’Senta a bota’”, responde Jo Ramírez, cuestionado sobre qué le diría a su viejo amigo si le tuviera que decir una última cosa. “Que es una expresión en portugués, que quiere decir empuja”.
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