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Por Juan Abraham-Larena, desde USA

Empeñado en aumentar la colección de victorias y cinturones mundiales adquiridos en tres categorías, ¨Canelo¨ Álvarez se lanza ahora a la búsqueda de un título en la temible división de las 175 libras. Se aproxima la fecha del 2 de noviembre y la expectativa va creciendo en torno a la pelea que protagonizará con el ruso Sergey Kovalev, campeón de la Organización Mundial de Boxeo.

Por ahora Álvarez aparece como favorito en las apuestas y no faltan quienes apuntan que buscó un rival que, a los 36 años, ya está de vuelta. Sin embargo, la cosa no es tan simple. Aunque el mexicano tiene 29 años de edad, boxísticamente es el más veterano. Álvarez ya suma 54 presentaciones profesionales, de las cuales ganó 52, perdió una y empató dos.

Kovalev por su parte muestra un récord de 34 triunfos, 3 derrotas y un empate. Cuenta con un mejor porcentaje de knockouts (76% a 64%), es 10 centímetros más alto, con brazos más largos. Sergey posee manos pesadas, pero tiene cierta tendencia a perder concentración. Cayó por KO técnico, con el atenuante de sufrir varios golpes bajos, en su segundo combate con Andre Ward. En cambio, no tuvo excusas cuando fue noqueado por el colombiano Eleider Álvarez en su primer encuentro. A Canelo sólo lo derrotó Mayweather… y por puntos. Una decisión mayoritaria pues mientras dos jueces reflejaron el amplio dominio de Floyd, la señora CJ Ross increíblemente la vio empatada (nunca volvió a ser jurado en Las Vegas). Renglón aparte y discusión eterna el resultado de las dos peleas con Golovkin.

Las pretensiones de Álvarez tienen bases firmes en el apego al gimnasio y en la inteligencia de un entrenador como Eddie Reynoso, responsable de la evolución que convirtió a su pupilo en el mejor mediano de la actualidad. Velocidad, excelente cintura, precisión y potencia -especialmente cuando golpea al cuerpo– son virtudes que impresionan. Ahora falta saber en qué medida esas virtudes estarán presentes subiendo dos categorías.

Kovalev surgió a la fama por su ataque triturador, de ahí el apodo “Krusher” (en realidad en inglés se escribe ¨crusher¨, pero cambiar la ¨k¨ por la ¨c¨ fue marketing puro). La dolorosa derrota por la vía rápida contra el colombiano le tocó el amor propio. Volvió a los entrenamientos con pasión, recordando que en su bagaje tenía herramientas técnicas que poco había utilizado. El renovado Kovalev se tomó revancha con una exhibición de buen boxeo. Piernas ágiles, defensa bien armada y, fundamentalmente, un jab estupendo. Según su entrenador de las dos últimas peleas –el ex campeón mundial Buddy McGirt– el jab será arma importantísima en la estrategia contra el mexicano.

En el trasfondo de este combate están flotando las desavenencias entre Oscar “Golden Boy” De La Hoya y Canelo, tras el fracaso de la negociación para defender ante Derevyanchenko la corona IBF y consiguientemente ser despojado de ella. Los cruces en redes sociales sorprendieron bastante, así que en estos días donde la promoción del evento de Las Vegas es prioritaria, las partes tratan de mostrar una relación amistosa (quizás comprendiendo que no es recomendable sacar los trapitos al sol en internet).

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A su vez, el ruso se prepara para el 2 de noviembre tratando de no recordar que le espera una pelea todavía más difícil pocas semanas después, cuando comenzará el juicio originado por lo sucedido el año pasado en Big Bear (California), después de una fiesta. Según la mujer que hizo la inmediata denuncia ante la policía y luego inició la demanda, Kovalev la acosó sexualmente. Asegura que cuando resistió sus avances el boxeador le dio un puñetazo que le rompió la nariz y dejó otras marcas. Además de los 8 millones de dólares por daños y perjuicios lo más grave es que, si Kovalev fuera declarado culpable, sería castigado con una pena de hasta cuatro años de cárcel. Cabe acotar que no es la primera vez que Sergey se ve envuelto en una denuncia por acoso sexual.

Completando el panorama de boxeo y demandas, las últimas semanas tampoco han sido muy gratas para el líder de la promotora Golden Boy. Por un lado, uno de sus ex-empleados lo ha denunciado por ¨estrés emocional¨, pidiéndole ayuda a horas inapropiadas. El denunciante es un notorio personaje, con antecedentes policiales, que hace unos años buscó notoriedad (tratando de ganar dos tickets para ver a los Lakers de Los Angeles) tatuándose en la frente ¨Me acosté con Shaq¨. Shaquille O´Neal se tomó a broma la ocurrencia y este señor llamado David González, agregó desde entonces el apodo ¨Tattoo¨ a su identidad, se hizo disc jockey famoso y vociferó (a todo lo que dieran los parlantes) en las promociones de Golden Boy durante conferencias de prensa, pesajes y aún desde el ring en los intermedios de importantes veladas boxísticas. Según ¨Tattoo¨ fueron numerosas las oportunidades en que tuvo que sacar de apuros a Oscar De La Hoya, quien como es sabido ha admitido públicamente su adicción al alcohol y cocaína, ingresando en varias oportunidades a centros de rehabilitación.

Esta semana una nueva demanda puso en la mira al Golden Boy. Una mujer con la que mantuvo relaciones durante cierto tiempo en el año 2017, lo acusa de extremo abuso sexual durante su último encuentro, cuando De La Hoya la invitó a conocer su nueva residencia en Pasadena. Allí, según dice, le propuso nuevas experiencias sexuales. Agrega que cuando se negó, él la sujetó con un brazo y la violó utilizando el puño del otro brazo. Todo delineado en extremo detalle. Llamativamente, no parece existir una denuncia policial del hecho. En un comunicado de su empresa, Oscar De La Hoya niega las acusaciones y llama la atención sobre el hecho que ambas demandas (la de ¨Tattoo¨ González y la de la mujer cuya identidad sigue anónima) han sido presentadas por un mismo abogado que quiere hacerse un nombre. De La Hoya, según su vocero, defenderá vigorosamente su reputación.

Volviendo a lo deportivo, es indudable que la pelea del viernes último entre Betervieb y Gvozdyk ha sumado interés al pleito entre Álvarez y Kovalev. La formidable victoria de Betervieb (campeón FIB y CMB) y la reciente prueba de invencibilidad demostrada por Bivol (campeón AMB) le han dado una relevancia extraordinaria a los semipesados, mientras los fanáticos ya se están preguntando si el Canelo estaría dispuesto a nadar también con semejantes tiburones.


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