Un equipo es la expresión de su director técnico. Y un director técnico es la suma de tres factores elementales: su idea de juego, su capacidad de reacción para conducir y el ejercicio de su liderazgo.

La selección argentina de fútbol corre el grave riesgo de tirar por la borda todo el prestigio ganado a lo largo del tiempo porque el técnico que la dirige no está a la altura y no tiene los elementos para que nosotros aguardemos el futuro con esperanza. No hablo del futuro inmediato. Hablo del futuro.

Argentina empató con Paraguay con un penal que nadie vio, que nadie pidió ni reclamó, a partir de esta herramienta macabra que se llama VAR, que nos está dando un deporte distinto al que hemos visto, disfrutado y vibrado durante toda la vida, por cuanto hasta saber sobre su resolución pasarán entre tres o cuatro minutos. Por lo cual devolveremos el abrazo que nos dimos cuando el gol hubo de haberse convertido, o habremos de celebrar cuatro minutos después y que no nos excitó al momento de realizarse.

¿Por qué Argentina termina degradando una actuación que al comienzo del segundo tiempo había empezado a despertar esperanzas? Es el momento en que se produce un primer cambio, que no debió haber sido cambio, que es el ingreso deAgüero. Agüero empieza a encontrarse con Messi, De Paul y Lo Celso se integran con Agüero y con Messi, y Lautaro Martínez empieza a ser una pieza fundamental. Esto es, teníamos generación de juego. Lautaro, Messi, Agüero, el área contraria, el balón corto, la cortina, las mejores circunstancias hasta que se produce un hecho poco explicable. A los 66 minutos, el técnico argentino, debutante, sin sapiencia, y esta noche definitivamente errático, vuelve a producir un cambio que es inexplicable. Saca a Lautaro Martínez y pone a Di María. Saca a un delantero y pone a un volante. ¿Cómo se explica esto en el mejor momento de Argentina? Es casi inexplicable desde el punto de vista técnico.

A un rival cerrado, con dos líneas de cuatro, un volante tirado sobre la media cancha y un solo punta que prácticamente degrada su poder de fuego para preservar un resultado, nosotros le damos la posibilidad de sacar al delantero que mejor se asociaba y ponemos a un volante.

La verdad que este grave error institucional de la AFA de haber designado a Scaloni será un grave paso atrás, en el devenir de una trayectoria que está contando con últimos atisbos de posibilidades de grandes jugadores como Lionel Messi. Que a Messi, a Agüero, los dirija Scaloni, que estos jugadores estén condicionados a la sabiduría de Scaloni resulta cuanto menos algo grave y escapa a toda lógica.

En el momento en que íbamos a hacer la mejor producción de la Copa América apareció Lionel Scaloni y nos quitó la posibilidad de un triunfo. En manos de Scaloni está la selección argentina. Y sobre él está un director de Selecciones que es César Menotti, que no estuvo en Brasil, que no está en la Selección, que ostenta un título, pero no está poniendo la cara en este zafarrancho que está produciendo un dilentante director técnico a cargo de una prestigiosa selección nacional.