Sería un atrevimiento realmente decir que la Argentina tiene que ser campeón. Porque hay otros con iguales méritos, no muchos: Brasil. Pero sí, no sería un atrevimiento decir que la Argentina debe ser finalista. ¿Y por qué? Si viene de un proceso que terminó muy mal. Y que inicia otro también con muchísimas dificultades. Con un técnico que ha sido elegido de una manera caprichosa, sin tener antecedentes.

Pero teniendo a Messi, que muchos consideran el mejor jugador del mundo, y además todo una historia en el fútbol argentino, una prosapia, genes… El fútbol argentino ha sido ganador de estos campeonatos cuando eran sudamericanos, ganó la Copa América con Basile dos veces casi seguidas, y además fue campeón del mundo.

Y sabiendo que la mayoría de los muchachos que acompañan a Messi son figuras que se destacan en el exterior, uno dice que la Argentina tiene que ser, sin ninguna duda, finalista. Y no es un atrevimiento. No es un acto de irresponsabilidad, porque los otros, salvo Brasil, puede ser Uruguay, no vienen a competir realmente. Colombia está en un proceso de renovación con un técnico europeo. Paraguay, Ecuador, el propio Chile tienen muchísimas dificultades también en momentos de cambio para conformar los equipos. Los otros ni los contemos. Venezuela, Bolivia, Japón, Qatar… Pueden dar una sorpresa, pero realmente quienes tienen la obligación de jugar la final, el 7 de julio en el Maracaná, son los argentinos y los brasileños. Si no ocurre, ¿que será? Un fracaso, no me gusta utilizar la palabra. Una frustración. Una nueva frustración.

Pero pensemos en positivo. Messi jugó la menor cantidad de partidos en un año, dicen que está bien, que se sintió frustrado por no ganar la Champions, pero que definitivamente quiere ganar algo con la Argentina. Y es cierto. Messi tenés que ganar algo con la Argentina. Y este es el momento, aquí, en Brasil. Por eso es un atrevimiento decir que la Argentina va a salir campeón, pero nada arriesgado es decir que la Argentina tiene que ser finalista de la Copa América