La legislatura porteña aprobó las apuestas deportivas online, más allá de la resistencia de la Iglesia Católica.
La legislatura porteña aprobó las apuestas deportivas online, más allá de la resistencia de la Iglesia Católica.

Días atrás la Legislatura porteña aprobó la puesta en marcha de juegos de azar y sorteos con apuestas en forma digital, tras ratificarse una resolución del directorio de Lotería de la Ciudad de Buenos Aires. Así la Ciudad dio vía libre para la habilitación de todos los juegos en línea (de azar o destreza, apuestas deportivas, juegos virtuales y eventos no deportivos) bajo la modalidad "on line". En este universo aparecen en escena las máquinas tragamonedas virtuales, los juegos de ruleta, todo tipo de juegos de naipes (Poker, Black Jack, Punto y banca) y otros juegos de azar y sorteos con premios incluyendo a las apuestas deportivas.

Vale recordar que los juegos de azar y las apuestas de pronósticos deportivos no están incluidos entre las facultades atribuidas al Congreso Nacional y, por ende, su administración y explotación corresponde a los Estados Provinciales. El 1° de febrero de 2018, un Decreto (DNU) del presidente Mauricio Macri que modificó la "ley de ministerios", despejó el camino al declararse en estado de liquidación a Lotería Nacional Sociedad del Estado, derogándose además, la ley que desde el año 2000 regulaba a los pronósticos deportivos (Prode).

Según la Constitución de Buenos Aires: "La Ciudad regula, administra y explota los juegos de azar, destreza y apuestas mutuas, no siendo admitida la privatización o concesión salvo en lo que se refiera a agencias de distribución y expendio. Su producido es destinado a la asistencia y al desarrollo social".

Los legisladores que votaron a favor (34 sobre 60) pusieron sobre el tapete las siguientes bondades del nuevo sistema: a) se erradicarán las apuestas clandestinas, b) la Ciudad podría recaudar entre $350 y $500 millones y c), se crearían 3500 puestos de trabajo. También se prevé la apertura gratuita de cuentas personales e intransferibles donde se depositarán créditos para jugar y eventuales fondos de ganancia, a depositarse en tarjetas de crédito o débito. No podrán realizarse apuestas desde cuentas asociadas a planes o programas de ayuda social o de la ANSES, y estará vedado el uso de monedas extranjeras.

El diputado Cristian Bauab (Vamos Juntos) destacó que el sistema va a requerir la competencia entre sí de al menos tres agencias prestadoras del servicio, las que deberán exhibir "solvencia financiera, capacidad técnica y equipos tecnológicos. No podrán apostar los menores de 18 años, el personal de las agencias, sus familiares, ni deportistas".

Este marco nos plantea hacer un balance sobre "lo bueno" y "lo malo" de las apuestas dado el impacto que la adicción al juego (ludopatía) causa en la sociedad. Pese a proclamarse los fines benéficos de la recaudación y el nuevo empleo que se genera, una corriente de opinión muy crítica encabezada por la Iglesia Católica, nos pone en alerta señalando que los apostadores más necesitados tendrán un fácil acceso, gracias a las nuevas tecnologías y a la bancarización del juego.

Una mirada por el mundo: En 2016, según un estudio de Rocket Fuel, plataforma de marketing programático basado en Inteligencia Artificial, el 53% de los apostadores on line de Europa se conectaban desde el teléfono móvil. Un 95% de los clientes captados lo hacen en base a las ofertas que reciben. Y un 62% de ellos apuestan de forma totalmente impulsiva, sin planificación previa. El gran objetivo de las marcas de apuestas deportivas es atraer cada vez a más usuarios. Se proponen fidelizarlos hasta convertirlos en clientes de larga duración, utilizando las ofertas y el conocimiento previo de los hábitos de compra o de navegación.

Algunas agencias que no están habilitadas para las apuestas en línea, se ofrecen como guías virtuales (intermediarios) que orientan a los usuarios en dónde apostar. Los deportes ofrecen un gran atractivo para los apostadores y para quienes manejan el negocio de las apuestas.

El flagelo de los amaños de partidos: Mientras en Buenos Aires se daba el puntapié inicial para habilitar las casas de apuestas deportivas, en España se destapó la olla de la llamada "Operación Oikos" (Oikos en griego significa casa). El martes pasado la Policía española detuvo a 9 jugadores y directivos de Primera, Segunda y Tercera División de fútbol por presunto amaño (arreglo) de partidos a través de apuestas deportivas.

A los detenidos se los acusó de formar parte de una organización criminal, corrupción entre particulares y blanqueo de capitales. Entre los implicados figuran Raúl Bravo (ex jugador del Real Madrid), Broja Fernandez (jugador del Valladolid), Carlos Aranda (ex jugador del Real Madrid y Sevilla) e Iñigo López Montaña (jugador del Deportivo La Coruña), Agustín Lasaosa, presidente de la Sociedad Deportiva Huesca, y Juan Carlos Galindo Lanuza, jefe de los servicios médicos del club y sus respectivos abogados.

Hace un año en el partido Huesca vs. Nàstic de la segunda división española, antes del comienzo las apuestas se dispararon 14 veces más de lo normal y varios apostaron pusieron 10 mil euros por partida doble: empate en el primer tiempo y victoria del Nastic en el segundo. Este movimiento inusual en las apuestas con apostadores desde Ucrania derivó en que 30 de las 59 casas bloquearan el juego. El resultado del partido se dio tal lo planeado y esa fue la alarma que atronó en la Real Federación Española.

Julio Grondona tenía un proyecto para las apuestas deportivas, pero quedó trunco con su muerte en 2014.
Julio Grondona tenía un proyecto para las apuestas deportivas, pero quedó trunco con su muerte en 2014.

Breve historia en nuestro país: En Argentina, durante la AFA presidida por Julio H. Grondona se buscó consolidar la idea del campeonato de 30 equipos con el fin de implantar las apuestas a través del llamado "prode bancado".

Por el año 2014, esta modalidad apuntaba a reemplazar a los alicaídos "Pronósticos Deportivos" o Prode tradicional, inaugurado en 1972, según los avances habidos con funcionarios del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, bajo el gran paraguas de un "proyecto federal" para financiar al fútbol argentino.

Daniel Angelici, presidente de Boca expresaba su opinión: "La gente que juega a las apuestas deportivas ya lo está haciendo. Hay un montón de páginas y el dinero se va para afuera. Hay que regularlo. Si va a haber apuestas, los clubes tienen que percibir algo de eso".

En tanto, el periodista Nicolás Wiñazki denunciaba: "Cristóbal López ya consiguió el aval de la Casa Rosada y de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), para imponer un nuevo sistema de apuestas deportivas on line que modificará las finanzas del deporte más popular del país, disputado en la mayoría de los casos por clubes quebrados".

Las primeras jurisdicciones en habilitar las agencias on line iban a ser Capital Federal, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza. La empresa Santa Mónica ligada comercialmente a la AFA, habría adelantado U$S 40 millones buscando la exclusividad del sistema de apuestas on line. La entidad mayor del fútbol argentino se llevaría el 11% de lo facturado. La muerte sorpresiva de Grondona el 30 de julio de 2014 dejó trunco este plan, aunque quedó como legado un torneo de primera división con 30 equipos, único en el mundo, cuyo proceso de reestructuración todavía está vigente.

Por esa época, ese proyecto iba a contramano de la propia FIFA, que en mayo de 2011, había firmado un acuerdo de cooperación con Interpol por 10 años para combatir a una red internacional dedicada a las apuestas y amaños de partidos, con un desembolso de 20 millones de euros.

El dilema ético: La habilitación de casas de apuestas on line en nuestro país nos propone en esencia un dilema ético, por el riesgo que significa abrir más puertas para la propensión al juego en vastos sectores de la población. Y además, queda planteado el interrogante: ¿por qué dejar en manos privadas el negocio de las apuestas? Aunque una parte de lo recaudado sea destinado a fines benéficos ello no alcanza para compensar los efectos del círculo vicioso de las apuestas, incluyendo los dineros públicos que habrán de escurrirse para prevenir y tratar las adicciones al juego.

El Estado al momento de legislar debió optar por conservar para sí el monopolio del juego, llevando un mensaje unívoco a la ciudadanía, evitándose tomar por el atajo de los negocios privados, millonarios y socialmente reprochables.

De haberse optado por ese rumbo, ciertamente se obtendrían mejores resultados que con el vano intento de auditar y controlar la ludopatía a través de normas de "política social integral de juego responsable", cuyo dudoso cumplimiento se deja en manos de los actores principales: agencias y apostadores.