Según Fabbiani, en el fútbol hay muchos periodistas nefastos que nunca pudieron jugar y por eso ahora critican a las figuras. (Maximiliano Luna)
Según Fabbiani, en el fútbol hay muchos periodistas nefastos que nunca pudieron jugar y por eso ahora critican a las figuras. (Maximiliano Luna)

Por Matías Szpigiel

Seguramente sea difícil encontrar en el fútbol argentino un personaje como Cristian Fabbiani. El jugador nacido en Ciudad Evita – provincia de Buenos Aires – hace 35 años es un libro de anécdotas y experiencias buenas, malas, divertidas y también insólitas.
Hace tres años llegó a Deportivo Merlo, equipo de la Primera C, donde está "como en casa" y se ilusiona con lograr el ascenso: "Es una institución de Primera División, nos tratan bárbaro. Nos venimos quedando en la semifinal o final, pero creo que éste es el año. Tengo compañeros que tienen otro trabajo y les digo siempre que el fútbol es muy cambiante. Esta categoría es muy vista pero a veces se vuelve mala por los árbitros, quieren ser más que los jugadores. El otro día (con Argentino de Quilmes) me echaron mal, saben que la noticia después del partido es esa. Cuando ellos sean más profesionales va a ser mejor".

De todas formas, en el mercado de pases de mitad del año pasado tuvo un paso fugaz por Panamá, en el Deportivo Universitario de aquel país. Apenas jugó 83 minutos (distribuidos en tres partidos) y finalizó su contrato antes de lo previsto. Incluso se decía que no lo querían más por su exceso de peso. Pero, ¿fue así? "Había firmado para jugar la Copa. El objetivo era ese, pero perdimos en cuartos de final. Después ya no daba para más, el técnico jugaba sin 9 y tuvo que ver la familia también. A ver, cobraba en dólares, si quería me quedaba, pero extrañé mucho a mis hijos. Sigo hablando con compañeros de allá, creo que a algunos les cambié la cabeza. El fútbol panameño no es muy profesional. Igual también sé que me llamaron por publicidad, pero la pasé muy bien, fue una linda experiencia".

-¿Qué pasó con tu llegada a Holanda? ¿Por qué no se hizo ese pase?
-Estaba en la Sexta División de Lanús y me vino a comprar el Feyenoord. Había salido campeón con mi categoría un miércoles y el sábado me llevaron con la Quinta. Ahí me rompí los cruzados, pero no sabía. Viajé, jugué un amistoso en la Reserva contra el Twente, hice tres goles y a la semana sentí un dolor en la rodilla. Me hice una resonancia y tenía el cruzado roto, pero por la masa muscular podía seguir jugando. Lanús no llegó a un arreglo económico y me tuve que volver.

Precisamente en Lanús (jugó en tres períodos) se produjo su debut profesional, en el año 2002, y en total vistió 13 camisetas en siete países (Palestino de Chile, Beitar Jerusalén de Israel, CFR Cluj de Rumania, Newell's, River, All Boys, Independiente Rivadavia de Mendoza, Sport Boys de Bolivia, Estudiantes de San Luis, Liga de Portoviejo de Ecuador, Deportivo Universitario de Panamá y Deportivo Merlo – dos períodos).

El Ogro tuvo un vínculo muy fuerte con la farándula, a tal punto que en épocas de conflicto con sus ex parejas (la modelo Amalia Granata – tienen una hija – y la actriz Victoria Vannucci) llegó a ser nombrado con mayor frecuencia en los programas de espectáculos que en los deportivos. De todas formas, no cree que eso haya perjudicado su carrera futbolística: "Siempre jugué donde quise, hice lo que quise y estoy donde quiero. La farándula no me influyó. Aparte me venían a decir cosas y todo el mundo se muere por una foto y salir en la tele". Y deja en claro: "No me arrepiento de nada. El destino de uno está marcado. Estuve allá arriba en lo máximo, hoy estoy acá y sigo siendo la misma persona. Me importa ser feliz, siempre me chupó un huevo el qué dirán. Estoy disfrutando en Merlo, me levanto todos los días feliz. No pasé momentos feos jugando al fútbol, no cambiaría nada. Soy un pibe de barrio, de Ciudad Evita, y gracias al fútbol recorrí el mundo".

El Ogro llegó a River en 2009, donde jugó solo ese año y convirtió tres goles (Getty)
El Ogro llegó a River en 2009, donde jugó solo ese año y convirtió tres goles (Getty)

-¿Cómo fue recibir una noticia tan dura como el cáncer?
-¿Te digo la verdad? Me le reí al médico. No sé si era por los nervios o qué. Salí adelante por mi manera de ser. Le dije al médico que el poder de uno estaba en la mente. Lo más difícil del cáncer no fue la noticia, fue ocultárselo a mi mamá. No quería que se enterara. A los 20 días de que me lo descubrieron me operaron, a las 6 de la mañana. Yo le dije que era a las 11. Cuando llegó al hospital ya estaba operado y normal en la cama.

-Y viviste un terremoto en Ecuador…
-Esa fue muy difícil. Me agarró cinco minutos antes de arrancar el partido. Mi familia justo no había ido a la cancha porque era el clásico, iba a ser picante. El presidente del club nos dejó tirado a los extranjeros, decidió rescindirnos el contrato. Fue una experiencia muy dura, durante el terremoto y en los días siguientes que todavía estaba ahí, porque seguían las réplicas y se habían escapado de la cárcel los presos. Me dio una mano enorme Esteban Dreer (argentino nacionalizado ecuatoriano, ex arquero de la Selección), que nos albergó hasta que pudimos volver.

Luego de jugar en Chile, Fabbiani volvió a Lanús y tiempo después firmó su contrato con Beitar Jerusalén, pero sus inicios fueron con el pie izquierdo: "Lo más loco que me pasó en Israel, sin dudas, fue que me pegaron un palazo en la cabeza y me mandaron al hospital. Yo había jugado en el Palestino y pensaron que era árabe. Cuando llegué allá, en un entrenamiento mi mejor amigo, que vivía conmigo, empezó a discutir con un par de hinchas del Beitar que pensaban que éramos palestinos. Fui a defenderlo y me comí un palazo. Me desperté en el hospital con la cabeza cortada. Lo quería meter preso, pero después se me pasó, nos conocimos, supieron cómo era la realidad y todo bien. Ojo, todos hablan de las hinchadas argentinas. Para mí la mejor hinchada que tuve en mi carrera fue la del Beitar, no sabés lo que es".

Fabbiani posa en el predio donde entrena Deportivo Merlo, su club actual.(Maximiliano Luna)
Fabbiani posa en el predio donde entrena Deportivo Merlo, su club actual.(Maximiliano Luna)

Sobre su paso por River, equipo del cual es hincha, opina: "Cumplí un sueño. A mí nadie me puede decir nada. Bien o mal jugué casi todos los partidos. Era un año político, estaban en contra mío pero no dejé de rendir. Hice las cosas bien, pero me criticaban igual. En el fútbol hay muchos periodistas nefastos que como no pudieron ser jugadores, y son periodistas fracasados, critican cualquier cosa. Pero yo hice goles en los dos arcos del Monumental".
"Nunca dudé que River le iba a ganar la Copa (Libertadores) a Boca. Marcelo Gallardo es uno de los mejores técnicos de la historia del fútbol argentino", afirma el Ogro. Y se deshizo en elogios con el 10 Millonario: "Con (Juan Fernando) Quintero puede jugar hasta un ciego. No vi un futbolista que tenga ese pase, que sea tan vertical para encarar. Hay pocos jugadores en el mundo como él. No me pasó nunca, pero sería muy lindo jugar con un jugador así".
-¿Qué se viene después del fútbol?
-Director técnico. El año que viene me recibo. Estoy disfrutando los últimos tiempos como jugador porque después hay que sacarse los botines y debe ser difícil dejar el ego de lado. Pero siento que me va a ir bien.
Y fiel a su estilo, como no podía ser de otra manera, el delantero mantiene una ilusión: "Por lo menos tres años más puedo jugar. La Primera C es muy difícil, se corre mucho. Aunque tenga 35 años no pierdo la esperanza de jugar en Primera, ahí hay más espacios. Licha (Lisandro López) tiene mi edad y es figura, Pepe (José Sand) también, y después no hay muchos delanteros que sobresalgan. Tengo la expectativa, podría jugar tranquilamente. Pero bueno, también sé que hay que tener un representante de poder y yo siempre estuve con Luciano Duthu, que es muy honesto. Donde jugué lo hice por las condiciones y no por acomodo. Hoy hay por lo menos 10 jugadores por equipo que están acomodados".