Marcelo Bielsa es un personaje complejo, de mil capas, atractivo de desmenuzar. Y su filosofía, método de trabajo y personalidad se transformó en un dogma, replicado por muchos de los continuadores de su obra. Pues bien, el libro "El legado de Bielsa, la influencia del Loco Marcelo Bielsa en el fútbol mundial", escrito por Damián Giovino, intenta abrevar en dichas aguas, con las voces de quienes estuvieron bajo su ala o, casi sin conocerlo, tomaron sus ideas o las valorizaron.

Así, entre los conceptos, surgen historias que tienen como protagonista a Bielsa (63 años), hoy entrenador del Leeds United de Inglaterra, y sus particulares formas y miradas. Aquí, 7 anécdotas que lo ilustran.

UN CHARLA TÉCNICA EN EL HOSPITAL

Miguel Brindisi fue el encargado de contar la conversación más peculiar con Bielsa: "Tenía a mi mamá internada. Yo me había ido de Independiente y tenía a mi mamá internada. Me llamó Héctor Grondona y me comentó que Bielsa se quería reunir conmigo porque era muy probable que se cerrara su contratación. Con gusto accedí y lo cité en un café a cuatro cuadras del hospital, a eso de las 9 de la noche. Empezó a sacar canchitas y a preguntarme todo. Empecé a ver que se hacía largo, largo, largo… Largo. Ya hasta los mozos se empezaban a dar cuenta y miraban de reojo. No quedaba nadie. Llegaba un momento en el que era avasallante con las preguntas. Yo ya estaba mareado y tenía que volver al sanatorio. Nos despedimos y me fui a pasar la noche con mi mamá. A las siete de la mañana me suena el teléfono. Era Marcelo Bielsa. 'Le quería agradecer el tiempo dispensado cuando debería haber estado con su madre', me dijo".

EL OJO CLÍNICO PARA "DETECTAR" A TEVEZ

Hugo Tocalli, ex encargado de las Selecciones Juveniles en la era de José Pekerman, y hoy hombre fuerte de la cantera de San Lorenzo, le puso la firma a esta historia, de cuando el Loco conducía al combinado nacional mayor: "Me acuerdo que una vez estábamos sentados comiendo en una mesa larga y me preguntó si ese día comenzaba a trabajar la Sub 15. Le contesté que sí y me consultó si había alguno bueno. Le dije que había un 9 que jugaba en Boca y pintaba bastante bien. 'Me voy a quedar a verlo, me iba a ir a Rosario, pero me quedo', me dijo. Cuando estaba por terminar la práctica, cruza la cancha, me encara y me dice: 'Ese 9 va a jugar en la Primera de Boca y en la Selección Mayor, Chau, Hugo. Gracias'. No me dio tiempo ni a contestarle ni a preguntarle qué le había parecido. Ese jugador era Carlos Tevez".

LA "LOCURA" DE JORGE GRIFFA

La historia de cómo se conocieron Jorge Griffa, histórico formador de Newell's que también pasó por Boca e Independiente, y Bielsa, forma parte del libro, aunque el entrenador ya la había narrado en diferentes entrevistas, entre ellas, en la revista El Gráfico. Cuenta la leyenda que, con apenas 17 años, el Loco se presentó ante su mentor en el banco de suplentes, con una camisa blanca y generó el siguiente diálogo.

-¿Usted es Jorge Griffa?

-Sí

-¿Usted viene de España para atrabajar acá?

-Sí

-Usted está loco.

Inmediatamente, Bielsa se dio media vuelta y se fue. Menuda carta de presentación.

EL "ROBO" DE MAURICIO POCHETTINO

Cuenta "El legado de Bielsa" que, una madrugada, el Loco y Griffa, formadores de Newell's, "golpearon la puerta de una casa de la localidad santafesina de Murphy (para sorpresa de los moradores que estaban acostados) y pudieron 'robar' al pibe que estaba por firmar para jugar en las inferiores eterno rival de Arroyito. Parecía una misión imposible, porque el padre ya le había dado su palabra a Rosario Central. Pero finalmente jugó en Newell's. Ese chiquilín, sacado del buche del archirrival de toda la vida, era nada menos que Mauricio Pochettino".

“El legado de Bielsa”, el libro que atesora las historias
“El legado de Bielsa”, el libro que atesora las historias

UN 5 A  1 NO ES GOLEADA

Supercopa 97. Vélez, que en la etapa de Bielsa ganó el Clausura 98, perdió 5-1 ante San Pablo en Brasil. Y mostró la cara más obsesiva del Loco. Porque apenas la delegación bajó del avión en Buenos Aires, citó a todo el plantel ante una TV y una videocasetera, para que los jugadores encontraran sus errores. Y hasta que no los detectaran… No se podían marchar. "Sí, fue acá, en esta oficina -narró Raúl Gámez, ex presidente del FortínHubo jugadores que dijeron que eran culpables para que los dejara ir de una vez y Bielsa les decía 'no, usted no es el culpable'. Así es su forma de ser y de actuar. Un tipo que es muy responsable. Muy exigente con él mismo y con el resto".

EL CONVENTO TAMBIÉN JUEGO

Uno de los momentos más peculiares de la etapa de Marcelo Bielsa en el Athetic Bilbao fue lo que sucedió en la previa del choque con Osasuna en el estadio San Mamés, que terminó con victoria 3-1 de su equipo. Cuenta el libro que "los equipos ya estaban en el campo, los suplentes en el banco, todo normal. Hasta que de repente el utilero Txetxu Gallego colgó en cada punta del techo del banco un cartel con la palabra 'Clarisa'. El cuarto árbitro, perplejo con la situación, le pidió a Bielsa que retirara los carteles, a lo que el Loco respondió diciendo que enseguida los quitaba. Eso no sucedió y el juez alterno los sacó de escena. ¿Qué fue eso? Tiene respuesta. Marcelo es una persona muy creyente, de mucha fe, curioso por descubrir y conocer a fondo diversos mundos fuera del fútbol. El de la religión es uno de ellos. Dentro de la región se encuentra un antiguo convento llamado Santa Clara de Gernika, en el que vive un grupo de monjas de clausura. El Loco, enterado de este monasterio, fue de visita antes de dicho partido, con su mujer Laura. Los recibió la madre superiora que, anonadada con su presencia, lo hizo pasar. Charlaron por casi dos horas. Bielsa les pidió que recen por él y por el Athletic, y les dijo que miraran el próximo partido, que él las iba a saludar mediante unos carteles".

VOCACIÓN A LA FUERZA

Sebastián Méndez, ex defensor que estuvo bajo el ala de Bielsa en Vélez, y hoy entrenador, contó cómo llegó a la conclusión de su vocación como director técnico, que no estuvo firme hasta sus últimos años de carrera. Sin embargo, fue el Loco el que la advirtió en sus primeros pasos… con un tono algo imperativo. "El primero que me dio una noción fue Bielsa. Tengo una anécdota con él que me marcó. En la última fecha del torneo jugábamos contra el Gimnasia de Griguol y Marcelo pregunta en una charla si alguien sabía qué podí pasar desde lo táctico en el partido. Yo tenía 20 años y levanté la mano para responder. Le dije que lo que podía pasar era que Gustavo Dueña pasara a jugar de lateral izquierdo y ahí va a tener que retroceder uno porque Guglielminpietro no iba a poder enfrentar al cuatro nuestro. Bielsa me mira fijo a los ojos y me dice: '¡Muy bien, 20 años y me responde así! Usted va a ser técnico'. 'Ni en pedo, Marcelo, le digo. '¡No, usted va a ser técnico!', insistió. Me dio una orden".

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