A través de sus redes sociales, la Superliga puso en práctica una idea particular para homenajear a las madres en su día: les pidió a las figuras que compiten en los diferentes equipos del certamen de Primera División una anécdota que los vincule con sus mamás. Algunos apelaron al saludo sentido, otros se animaron  una historia divertida. Las dos mejores llegaron de la mano de Néstor Ortigoza, mediocampista de Rosario Central y de Santiago García, delantero de Godoy Cruz.

El Gordo relató una experiencia un tanto incómoda con su mamá, mientras estaba en Argentinos Juniors, el club que lo impulsó a la elite. "El árbitro cobró una falta que no era y veo que vuela una bolsa con agua y pasa cerca del juez. Levanto la cabeza y vi que era mi mamá… La quería comer. En ese momento me enojé mucho, pero después, en casa, nos cagamos de la risa", narró Orti la particular situación.

"Mi mamá era una de las que no quería que jugase al fútbol porque era medio rebelde en el colegio. Mis notas eran muy malas.. Entonces me encerraba en casa, no me dejaba salir. Y me escapaba; me tiraba desde el primer piso abajo para ir a pelotear con mis amigos o para ir al club, en Libertad Wahington, que me quedaba cerca. Volvía y me trepaba por la reja del fondo para llegar antes de que volviera a mi casa. Hoy le agradezco los esfuerzos que hizo por mí", remarcó el Morro.

Héctor Fértoli, de Newell's, describió los viajes en bicicleta junto a su mamá y su hermano desde el colegio a los entrenamientos. Y Adrián Sporle, de Banfield, recordó un momento que le dejó huella: "Cuando era chico, tenía que jugar una final de hockey y eligió ir a verme a mí en un partido de fútbol".

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