Cuando Guillermo Vilas debutó en el circuito profesional de tenis corría el mes de noviembre del año 1969. Fue por el Grand Prix de Buenos Aires, torneo que se disputó sobre polvo de ladrillo), que el marplatense, entonces de 17 años, superó al sudafricano Frew McMillan por 7-5, 6-1 y 6-2.  A Juan Martín del Potro le faltaban aún 19 años para nacer. Cuando Willy logró su cenit deportivo, al ganar el US Open de 1977, Delpo aún era sólo una probabilidad de un mapa genético. Le faltaban 11 años para llegar al mundo. En 2009, en tanto, cuando el tandilense ganó el US Open y por primera vez el mundo posó sus ojos en él, Vilas estaba sentado en un palco del estadio Arthur Ashe, el principal de Flushing Meadows: "Indudablemente demostró ser un campeonazo", dijo el padre del tenis en la Argentina. Hoy, nueve años después de aquello la escena podría volver a repetirse cuando Juan Martín dispute la final del Grand Slam de los Estados Unidos ante Novak Djokovic para garantizar que el legado le pertenece.

La piedra angular del tenis tal como hoy se conoce en sus rasgos principales fue obra del militar inglés Walter Clopton Wingfieldl, quien en 1873 e inspirado en un juego similar creado en la india (aunque la pelota se golpeaba con la mano) patentó y comercializó la disciplina entre las clases altas de sus tiempos. No fue hasta 1960, con nombres como los de Mary Terán de Weiss, Norma Baylon o Enrique Morea que el deporte comenzó a visibilizarse en la Argentina, a casi un siglo de su creación. Pero fue Guillermo Vilas el hombre que despertó en cientos de jóvenes de los años 70 y 80 la verdadera pasión por el tenis.

Pelo largo, piel bronceada, la invención de La Gran Willy (es de su autoría el  golpe que se realiza por entre las piernas y de espaldas a la red), vincha y un estado físico y atlético admirable con el inolvidable detalle de esa renguera al caminar copiada de Thomas Koch, tenista brasileño que impactó en los '80 y fue, después de Rod Laver, el ídolo de Guillermo, fueron la marca registrada del sueño de los que vinieron después: Mancini, Jaite, Coria, Nalbandian, Gaudio, Cañas, Puerta… todos queriendo ser como Vilas.

Guillermo Vilas
Guillermo Vilas

Willy compitió y fue grande entre los mejores de su época. Los míticos hasta hoy como los de John McEnroe, Ivan Lendl, Bjorn, Borg, Ilie Nastase, Manuel Orantes, Boris Becker y Ken Rosewall, entre tantos más, hicieron del tenis un deporte masivo, pasional. Pero en Argentina sólo hubo un nombre que talento y, fundamentalmente, esfuerzo mediante, le dio vida a todo lo que vino después. Vilas es el padre del fenómeno del tenis en el país. El por qué de La Legión y a partir de quien el sueño de ganar la Copa Davis tuvo asidero, razones y posibilidades.

1977 fue su mejor año: ganó 16 torneos (Roland Garros y el US Open entre ellos) sobre 33 disputados y aunque fue el mejor del mundo ese año, el ránking ATP no lo reconoció como tal, colocándolo por debajo de Jimmy Connors. Los medios especializados en el deporte, fundamentalmente la revista World Tennis, cuyo ránking gozaba de gran prestigio, coincidieron en colocarlo como el mejor del planeta. En esa temporada Guillermo Vilas logró 145 victorias en 159 partidos y estableció el récord de 53 victorias consecutivas e invicto que luego, en mayo de 2006, fue batido por Rafael Nadal durante la segunda ronda del torneo de Roland Garros.

Guillermo Vilas venció a Jimmy Connors en la final del US Open de 1977
Guillermo Vilas venció a Jimmy Connors en la final del US Open de 1977

En el medio los nombres que mantuvieron en alto la calidad y el respeto por el tenis argentino a nivel mundial. Gastón Gaudio con su título en Roland Garros 2004, David Nalbandian con su consagración en el Torneo de Maestros de 2005, las gestas de Copa Davis, Guillermo Coria, Mariano Puerta y el propio Rey David con su presencia en finales de torneos de Grand Slam. Y entre ellos un nombre que hasta hoy brilla con luz propia y enaltece al mismísimo US Open: Gabriela Sabatini. La argentina se consagró en Nueva York en 1990 luego de haber logrado llegar a ser la tercera mejor tenista del mundo. Fue además, en épocas de Steffi Graf, Martina Navratilova, Mónica Seles y Chris Evert, entre otras, tres veces semifinalista del Abierto de Australia, otras cinco en Roland Garros y finalista de Wimbledon 1991. No hubo en nuestro país nadie siquiera parecida.

Gabriela Sabatini con el trofeo del US Open que ganó en 1990
Gabriela Sabatini con el trofeo del US Open que ganó en 1990

La fábrica de talentos parece desgastada y ya no pululan varios de los de acá en los mejores niveles de allá. Hubo sin embargo cuerda para un molde más destinado a cosas realmente grandes: nacido en Tandil el 23 de septiembre de 1988, Juan Martín del Potro se convirtió por talento indiscutible, valentía y una mente de acero en el heredero de los grandes o, mejor aún, del mejor de todos los grandes en nuestro país ante quien puede decir que él consiguió lo que el marplatense siempre quiso y nunca logró: ganar la Copa Davis. Si hasta el propio Guillermo Vilas le dedicó unas palabras para saludarlo por su nueva clasificación a la final del US Open, esa superficie donde hace 41 años dejó su huella inolvidable para que 32 años después La Torre repitiera la hazaña con su consagración en la edición 2009 del torneo de sus sueños que hoy intentará reconquistar para ratificar que el legado del padre del tenis ahora tiene un heredero.

El mensaje de Guillermo Vilas a Juan Martín del Potro:

El mensaje de Gabriela Sabatini a Juan Martín del Potro:

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