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Luego de la pobre producción que mostró en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores ante River, Racing se presentó en el norte argentino para debutar en la Superliga ante Atlético Tucumán, un equipo que demostró su solidez en el certamen continental y la Copa Argentina.

La ausencia de Ricardo Centurión por alguna molestia física y la baja de Alejandro Donatti debilitaron a la Academia, mientras que el ingreso del chileno Mena en lugar de Alexis Soto significó una apuesta de Eduardo Coudet, después del flojo partido que había protagonizado el lateral en Avellaneda.

Incluso el jugador andino fue el que improvisó la primera acción para abrir el marcador. El buscapié hacia Gustavo Bou le permitió a la Pantera probar desde adentro del área. Una tapada de Lucchetti, el rebote de Zaracho que impactó contra el travesaño y el intento de Augusto Solari, desactivado por el arquero, fue la ocasión más clara para que la Academia llegue a la red. Además, un pase entrelíneas del juvenil de Wilde para Lisandro López volvió a exigir al ex Banfield, quien despejó con los pies y dejó golpeado al referente atacante con pasado en Francia.

La conquista llegó antes de la media hora después de una mala salida del Decano. La presión de los atacantes de Avellaneda fue el factor determinante para que el elenco del Chacho se ponga en ventaja. La recuperación en territorio ajeno, los remates amenazantes de Nery Domínguez, la descarga de Zaracho y la genialidad de Licha conformaron la obra con la que Racing se puso en ventaja. A pesar de no contar con su hombre más punzante, los bonaerenses se mostraban muy superiores ante los tucumanos.

El juego asociado que propuso Coudet fue la clave para que Racing extienda la diferencia. Otra habilitación entre los centrales locales, le dio la chance a Augusto Solari de interpretar una escena extraordinaria: velocidad, caño y asistencia para que Gustavo Bou festeje el 2 a 0. La versión de la Academia era mucho más convincente de la que tuvo en el Cilindro frente al Millonario.

En el complemento los de Ricardo Zielinski cambiaron su mentalidad y apostaron por un método más agresivo. A pesar de la falta de ideas, los dueños de casa arrinconaron a Racing contra el arco de Arias hasta que Guillermo Acosta logró imponer el descuento. El desvío defensivo en Nery Domínguez favoreció al volante de Alderetes, que puso al Decano de vuelta en partido.

Como Racing no supo aprovechar los contragolpes y Atlético Tucumán no se resignó, los cambios de Eduardo Coudet no dieron los resultados esperados. La tardía línea de 5 en defensa, la falta de efectividad de Bou y la tibieza de Centurión (reemplazó a Lisandro López) llevaron a que el dueño de casa se anime a lastimar al poderoso de Buenos Aires. Así, en las últimas circunstancias David Barbona le puso cifras definitivas al duelo que dejó un sabor amargo en ambos equipos.

La Academia se fue con la bronca de no haber aprovechado la ventaja de dos goles, y los locales se retiraron masticando la bronca por la última jugada que tuvo Leandro Díaz que pudo darle la victoria al combinado norteño. La repartición de puntos no fue negocio para nadie.

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