La novela entre Juan Manuel Martínez y Vélez parecía tener un final feliz, pero todo se complicó al momento de arreglar el contrato y, por ahora, "El Burrito" está lejos del club en el que supo brillar. El futbolista, que la última temporada fue parte del Real Salt Lake de Estados Unidos, reveló el verdadero motivo por el cual ha insistido tanto en jugar en la Argentina el próximo semestre, a pesar de que aún le quedaba un año de contrato en la Major League Soccer.

"Uno de mis perros tiene cáncer y le estamos haciendo quimioterapia. Le dieron seis meses de vida. Entonces, rescindí el contrato y estaba con el pase en mi poder. Dada la situación de Vélez y el cariño que le tengo, porque el club no tiene la posibilidad de pagar préstamos o comprar refuerzos por sus problemas económicos, dije 'voy, juego seis meses, se me va el perro y después continúo con mi carrera, mis desafíos personales y mis sueños por cumplir", contó al programa "Estudio Fútbol" en TyC Sports.

Más allá del dolor personal por la grave enfermedad de su mascota, Martínez también hizo hincapié en su voluntad de "dar una mano" al "Fortín" durante seis meses. "El Burrito" dijo que, cuando le comentó esto a la dirigencia, le explicaron que no se podía firmar un contrato por solo un semestre y que el vínculo debía ser por 18 meses. El futbolista lo aceptó y acordaron incorporar una cláusula de rescisión a los seis meses para las dos partes, sin consentimiento de la otra, a costo cero.

El último paso del “Burrito” por la Argentina fue en Boca Juniors (Getty)
El último paso del “Burrito” por la Argentina fue en Boca Juniors (Getty)

Sin embargo, cuando le enviaron el borrador del contrato, el jugador descubrió que Vélez había incluido una cláusula de salida de 2 millones de dólares. Ante esto, el delantero acusó a la dirigencia del club de querer "hacer negocio" con su pase. Hizo una contraoferta y, finalmente, dio por caídas las negociaciones. "Puedo tener cara de bol…, pero no lo soy", expreso enojado.

Martínez mostró en una tablet el contrato que le envío la entidad de Liniers y comentó abiertamente que había aceptado un sueldo de alrededor de 125 mil pesos mensuales, desmintiendo que hubiese exigido una cifra cercana a los 600 mil. "Toda la familia estaba en desacuerdo con que yo firmara", sostuvo.

Finalmente, el futbolista hizo hincapié en que no busca hacer negocio con su llegada al club y consideró que Vélez atraviesa su "peor momento económico y futbolístico de la historia". "En la negociación ya me bajé los pantalones, no sé qué más quieren", cerró.

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