Gerardo Werthein, en diálogo con DEF. Foto: Fernando Calzada/DEF.
Gerardo Werthein, en diálogo con DEF. Foto: Fernando Calzada/DEF.

Gerardo Werthein y su equipo, encabezado por Leandro Larrosa –CEO del Comité Organizador de Buenos Aires 2018–, acaban de hacer realidad un sueño por el que venían trabajando desde que él asumió la conducción del Comité Olímpico Argentino (COA), en junio de 2009. Apasionado del deporte, Werthein expresa su satisfacción por el objetivo cumplido y asegura que los recientes Juegos de la Juventud expresaron cabalmente "los valores olímpicos de amistad, respeto, excelencia y juego limpio".

"Los argentinos demostramos que, cuando trabajamos juntos y unidos, podemos encarar cualquier proyecto; y eso nos permite soñar con un país mejor", afirmó, en una conversación que mantuvo con DEF.

-¿Qué balance hace de los Juegos Olímpicos de la Juventud?
-Fueron el fruto de un trabajo que encaramos juntamente con el actual presidente y entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri. Fueron casi seis años desde que presentamos el proyecto, en un contexto político complicado porque la administración porteña era de signo opositor al gobierno nacional. Sin embargo, ambos se unieron y conseguimos presentar una candidatura sólida, con una idea realmente innovadora. El objetivo fue que los Juegos giraran en torno a una serie de conceptos básicos: la inclusión, la igualdad de género y la innovación. No queríamos encerrarnos en un estadio; el concepto fue ir hacia donde está la gente y hacer que el evento fuera mucho más urbano. El público nos bancó e, incluso, cuando hubo que hacer largas colas para ingresar a algunos escenarios, hubo absoluto respeto. Reunimos a más de un millón de espectadores; nadie dejó un papel tirado y no hubo un solo arrebato.

“Decidimos que la inauguración tuviera lugar en la avenida 9 de Julio porque pertenece a todos los argentinos”, aseguró Werthein. Foto: Archivo DEF.
“Decidimos que la inauguración tuviera lugar en la avenida 9 de Julio porque pertenece a todos los argentinos”, aseguró Werthein. Foto: Archivo DEF.

-¿Cómo se decidió que la ceremonia inaugural fuera abierta al público, en la avenida 9 de Julio?
Decidimos que la inauguración tuviera lugar en la avenida 9 de Julio porque es un lugar que pertenece a todos los argentinos. La idea fue que la ceremonia no discriminara a quienes no contaban con el dinero para pagarse una entrada. Por eso fue un evento abierto a todos los vecinos de la Ciudad y a los argentinos del interior del país. Tuvimos la ceremonia inaugural más numerosa de la historia de cualquier Juego Olímpico, y pudimos dar un ejemplo maravilloso de convivencia y respeto por los valores olímpicos y por cada uno de los atletas de los 206 países que concurrieron.

-Usted se había propuesto que estos Juegos significaran "el relanzamiento de Argentina al mundo". ¿Se logró ese objetivo?
-Sí, se logró. Los Juegos tuvieron un valor muy importante, ya que pudimos mostrar al mundo una nueva Argentina, que quiere insertarse, respetar los valores y las pautas de la comunidad internacional. Dejando de lado las diferencias políticas, pudimos demostrar que, cuando tenemos por delante un objetivo importante para el país, los argentinos podemos trabajar juntos y conseguirlo.

Foto: Fernando Calzada/DEF.
Foto: Fernando Calzada/DEF.

-Antes de Buenos Aires 2018, usted había garantizado que el manejo del presupuesto sería transparente y que el presupuesto operativo sería de 190 millones de dólares. ¿Ese fue el costo final de los Juegos?
-El presupuesto global estuvo orillando, efectivamente, los 200 millones de dólares, quizás un poco menos si consideramos la devaluación del peso argentino. Lo más importante de estos Juegos fue que renunciamos a percibir ingresos por entradas y otros conceptos, con la idea de hacer que fuera un evento inclusivo. Aprendimos a ser simples, sencillos, y nos propusimos que no hubiera diferencias de protocolo. Fueron los Juegos Olímpicos "anti-VIP". Los miembros del Comité Olímpico Internacional (COI) compartían con el público el mismo espacio en las tribunas, y no había un menú especial o un tratamiento distinto hacia ellos.

Pudimos mostrar al mundo una nueva Argentina, que quiere insertarse, respetar los valores y las pautas de la comunidad internacional

-En los meses previos, usted había reconocido que en Río de Janeiro no se habían hecho bien las cosas y que Buenos Aires tenía que aprender de esa experiencia. ¿Cuáles fueron las principales diferencias entre Río 2016 y Buenos Aires 2018?
-Recuerdo muy bien que el día que llegamos al edificio donde se alojaba nuestra delegación en Río de Janeiro, todavía había 40 personas trabajando para corregir errores y, por ejemplo, si se usaba un baño en un piso superior, el agua drenaba al piso de abajo. Las cosas no se habían hecho bien. En nuestro caso, en cambio, logramos que la Villa Olímpica estuviera terminada y probada antes de la llegada de los atletas. Debo decir que tuvimos el privilegio de trabajar con el equipo de Horacio Rodríguez Larreta, que es muy profesional y cumple sus compromisos. El Gobierno de la Ciudad nos entregó la Villa seis meses antes del inicio de los Juegos, y pudimos hacer todas las pruebas antes del comienzo de la competencia. Mi gran satisfacción fue que, en la reunión final que tuvimos con los jefes de las delegaciones, hubo un aplauso cerrado y no se planteó ningún reclamo. A mí eso me hace soñar con el país que queremos. A veces los argentinos no nos valoramos y no somos conscientes de lo que somos capaces. Somos un pueblo muy educado, con grandes capacidades y, sobre todo, muchas ganas y pasión. Esa fue la imagen que proyectamos al mundo.

-Otro concepto que usted planteó antes de los Juegos fue evitar los denominados "elefantes blancos", estructuras que se construyen para los Juegos y luego quedan abandonadas. En ese sentido, ¿cómo se proyectó el Parque Olímpico y cuál será su uso futuro?
-Nosotros decidimos que cada construcción tuviera un destino. En el pasado, en el ámbito de los Juegos Olímpicos, venían construyéndose estadios enormes que no tenían un uso real posterior a la competencia. Nosotros nos propusimos organizar Juegos sustentables. Nuestro concepto fue construir buenas instalaciones, e ideamos unos galpones muy bien concebidos y diseñados. El Parque Olímpico es un escenario extraordinario. Ahora tenemos por delante un año y medio para transformarlo en un centro de alto rendimiento, donde vamos a construir un hotel, gimnasios y otras instalaciones. Es el legado que vamos a dejarle a nuestros deportistas.

Werthein señaló que la construcción de la Villa y del Parque Olímpico fue un catalizador para la construcción de la sede del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Foto: Archivo DEF.
Werthein señaló que la construcción de la Villa y del Parque Olímpico fue un catalizador para la construcción de la sede del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Foto: Archivo DEF.

-Usted es presidente del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD). ¿Qué va a ocurrir con la sede actual del CENARD en el barrio de Núñez y, finalmente se va a trasladar a Villa Soldati?
-El predio actual del CENARD es un lugar maravilloso, pero antiguo. Fue construido hace más de 50 años. Cuando los atletas, a quienes yo represento en el Comité Olímpico, se familiarizaron con el nuevo Parque Olímpico, me plantearon que querían entrar ahí, donde cuentan con instalaciones idénticas a las de cualquier competencia de un Juego Olímpico o campeonato internacional. Por otro lado, si uno analiza la localización de ambos predios, debemos aclarar que los atletas no necesariamente vive en Palermo o Núñez. El 93 % viene del interior. Otro valor agregado del nuevo Parque es que va a tener un hotel de 500 camas y, en lugar de dormir escuchando el ruido del tránsito de la avenida Lugones, los atletas van a dormir mirando el parque. Ellos están contentos y eligieron ese lugar. Es un desafío, y vamos a trabajar todos juntos para lograrlo.

Hernán David Almendra, medalla de Plata para la Argentina en lucha libre. Foto: Archivo DEF.
Hernán David Almendra, medalla de Plata para la Argentina en lucha libre. Foto: Archivo DEF.

-¿Cuál es su evaluación del desempeño de nuestros atletas?
-Fue el mejor Juego Olímpico de la historia para el deporte argentino: nuestro país quedó sexto en el medallero, con 32 medallas, y lo que es incluso más importante, el 89% de los atletas de nuestra delegación consiguieron una medalla o un diploma. Esos resultados son la consecuencia de un plan a cuatro años, que encaramos cuando arrancamos con este proyecto. Recorrimos todo el país y evaluamos cerca de 700.000 atletas, por sus currículums y sus condiciones fenotípicas. De ellos, 142 llegaron a la competencia. Esta experiencia, de la que participaron desde los directores de escuela hasta los secretarios de Deporte y los intendentes de cada localidad, nos hizo tomar consciencia de la importancia que tiene el deporte para los jóvenes. En un mundo aquejado por el alcoholismo, las drogas y la vida sedentaria, la única vacuna es el deporte. Nuestro objetivo es volver a colocarlo en la currícula escolar. Cuando yo iba al colegio, que era una escuela pública, cada barrio tenía un centro de educación física (CEF), estructuras que con los años fueron vendidas y transformadas en torres de edificios. Quizás no vuelvan los CEF, pero podemos utilizar los clubes de barrio y un conjunto de instalaciones disponibles. Lo que queremos es que los chicos hagan deporte.

Fue el mejor Juego Olímpico de la historia para el deporte argentino: nuestro país quedó sexto en el medallero

-¿Qué importancia le asigna a la ubicación del Parque Olímpico y de la Villa Olímpica en Villa Soldati? ¿Cuál será el destino de los departamentos?
-La celebración de los Juegos en el sur de la Ciudad, donde viven más de 300.000 personas, permitió acercar a los vecinos un montón de servicios con los que antes no contaban. La construcción de la Villa y del Parque Olímpico fue un catalizador para la construcción de la sede del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA); el Hospital Cecilia Grierson, con especialidad en traumatología; el Centro de Transferencia de Cargas (CTC); el barrio Papa Francisco; y la nueva Terminal de Ómnibus Dellepiane. La Villa Olímpica fue un proyecto habitacional de la Ciudad, que cedió durante los Juegos para el alojamiento de los atletas. Las viviendas fueron adjudicadas y ya tienen dueño. La Ciudad recuperó la inversión y ojalá pueda invertir ese dinero en nuevos proyectos de viviendas para que más vecinos puedan acceder a su primera casa.

EL ENARD COMO "IGUALADOR DE OPORTUNIDADES"

-En 2017, el Congreso derogó, por iniciativa del Gobierno, el impuesto a la telefonía celular con el que se financiaba el funcionamiento del ENARD. ¿Cómo impactó esa medida en los recursos de los que dispone el ente?
-Ante todo, hay que aclarar que el ENARD no es un hecho volitivo de un funcionario, sino que fue creado por una ley del Congreso (Ley 26.573, de diciembre de 2009), que obliga al Gobierno a financiarlo. Se trata de un ente privado de derecho público no estatal, donde sus dos socios son el Estado Nacional y el Comité Olímpico Argentino. Al derogarse el impuesto, ahora recibimos nuestro presupuesto de los gastos generales del Estado. Tuvimos en 2018 una cifra de 900 millones de pesos, que se ajustan como el resto de los gastos primarios del Presupuesto. En el ENARD somos muy austeros: solo gastamos entre el 6 % y el 7 % de nuestro presupuesto total en funcionamiento, y el restante 93 % se destina a los atletas. No hay ninguna entidad que se nos asemeje.

El Parque Olímpico será transformado en un centro de alto rendimiento. Foto: Archivo DEF.
El Parque Olímpico será transformado en un centro de alto rendimiento. Foto: Archivo DEF.

-¿Qué rol cumple hoy el ENARD en la formación de los atletas y cuál es el compromiso del sector privado?
-El sector privado llega siempre a los atletas de élite, los que llegan más alto en el deporte. En el ENARD consideramos que lo más importante es igualar las oportunidades porque no todos tienen acceso a una empresa que los patrocine, y mucho menos cuando están empezando. El ENARD implica un involucramiento de todos los ciudadanos en el esponsoreo de los atletas. Y si me preguntan por qué deberíamos invertir en estos jóvenes atletas, mi respuesta es porque el deporte genera ídolos positivos. Un deportista, que lleva una vida sana, es un buen ejemplo para la sociedad, un modelo a imitar, como lo fueron Guillermo Vilas o Gabriela Sabattini en el tenis, Juan Curuchet y Walter Pérez en el ciclismo, y Braian Toledo en el lanzamiento de jabalina. Ellos han generado y siguen generando un fenómeno de imitación, que es muy positivo para nuestra sociedad.

Argentina: ¿futura sede de los Juegos de Invierno?

Consultado sobre los planes a futuro, Gerardo Werthein anticipa que se encarará un estudio de factibilidad para la realización de los Juegos Olímpicos de Invierno en nuestro país. "Ushuaia sería la sede de los deportes de nieve, y los deportes hielo, como el hockey sobre hielo y el patinaje artístico, que son los que reúnen un público más numeroso". En caso de prosperar la candidatura, se contará, para la organización del evento, con un aporte cercano a los 900 millones de dólares por parte del Comité Olímpico Internacional (COI).

Al hablar de fechas, Werthein plantea "El objetivo inicial es el año 2030, aunque si surgiera la oportunidad, por la deserción de alguna otra sede, estaríamos listos para lanzarnos a los Juegos de 2026". "Los Juegos Olímpicos de Invierno convocan a unas 4500 personas, entre atletas y oficiales deportivos, y, aunque serían menos numerosos que un Juego Olímpico de la Juventud, la trascendencia hacia el mundo sería muy importante", aclara. Y pensando en unos Juegos Olímpicos de Verano, el titular del COA se muestra muy cauteloso y se define como un fiel seguidor de la filosofía de Mostaza Merlo: "Paso a paso".

*La versión original de esta nota fue publicada en la Revista DEF N. 124