“El hecho de haber visto flamear a la bandera en las islas me produjo una emoción tremenda e indescriptible. Estar en esa oportunidad, y compartirla al lado de mis compañeros y del subteniente Reyes y todos los hombres de su sección fue un muy lindo momento, algo emocionante”, recuerda el hoy teniente coronel retirado Abel Aguiar. Aquel izamiento tuvo lugar el 2 de abril de 1982 en las islas Malvinas, en el marco de la Operación Rosario.
A 40 años de un reclamo único y soberano, DEF publica un video con los testimonios de dos hombres que participaron de la operación militar de desembarco que derivaría posteriormente en la guerra.
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EL CONTEXTO HISTÓRICO
Para entender mejor la historia, es importante viajar al 26 de marzo de 1982: aquella fue la jornada clave en la que se tomó la decisión de recuperar las islas Malvinas. ¿Cómo empezó todo? Días previos al 2 de abril, tal como reconstruye el informe Rattenbach, un grupo de trabajadores argentinos izó la bandera nacional en las islas Georgias, lo cual generó una reacción furiosa por parte de Gran Bretaña en los medios e, incluso, en el Parlamento.
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Tras ese evento, y con los diálogos rotos, la Junta Militar ya había tomado una decisión. La Operación Rosario, tal como se bautizó la recuperación de las islas Malvinas, contó con la participación de una Fuerza de Tareas Anfibia, integrada por una Fuerza de Desembarco con infantes de marina, comandos anfibios, tiradores del Ejército y otro personal especializado. A ellos se unieron un grupo de tareas especiales, a bordo del submarino ARA Santa Fe, y buques, fragatas y corbetas de la Armada Argentina. El desembarco debía ocurrir el 1.° de abril. Sin embargo, todo se debió posponer 24 horas.
OPERACIÓN ROSARIO: UN DÍA MÁS
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El entonces subteniente Roberto Reyes aclara que aquella demora generó algunos inconvenientes, pero sostiene que no tuvo tiempo para lamentos. “La postergación demandó demasiado trabajo, porque desembarcar en la fecha prevista hubiera sido cumplir con el plan original, a través de una operación aeromóvil. No tengo muchos recuerdos de haber pensado demasiado en ese hecho puntual. No había tiempo. Tuve que prepararme de inmediato para lo que sería el arribo a las islas con la Fuerza de Desembarco de la Fuerza de Tareas Anfibias número 40″.

Tras el desembarco, los efectivos argentinos redujeron a la resistencia militar británica y tomaron el aeropuerto para asegurar que los aviones de la Fuerza Aérea Argentina pudieran aterrizar. El 2 de abril, en horas de la mañana, el gobernador británico se rindió. Tiempo después, el comandante del Teatro Malvinas envió un mensaje: “Flamea nuevamente el pabellón argentino en las islas Malvinas. Misión cumplida”.
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LA BANDERA ARGENTINA QUE FLAMEÓ EN MALVINAS
“Todos los recuerdos de ese día son realmente imborrables. Yo había llegado en el tercer Hércules al aeropuerto y, cuando descendimos de la aeronave, todavía se escuchaban disparos en la zona de la ciudad de Puerto Argentino. Para el momento en el que llegamos a la casa del gobernador de las islas, pude ver a los soldados ingleses prisioneros, y también un Jeep que se trasladó con rumbo al hospital para atender a los heridos. Después de esos movimientos, preparamos la formación para el izamiento de la bandera”, cuenta Aguiar. Agrega, sonriente, una anécdota muy particular de aquel momento: “Ese día se había trabado la driza del mástil como para poder izar la bandera, y el subteniente Roberto Reyes se subió para poder resolver aquel inconveniente”.
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Reyes agrega que se sintió muy emocionado al ver flamear a la enseña nacional en la casa en Malvinas y deja en claro un sentimiento muy personal: “La bandera argentina es, de todos los símbolos nacionales, el más representativo. Representa a cada uno de los ciudadanos que habitan este suelo y a cada uno de los lugares que componen nuestro territorio. Por eso, las islas Malvinas son parte de nuestro país, de nuestro territorio, de nuestro ser nacional”.
Las historias de estos dos hombres son dos de esas miles que se esconden detrás de la guerra de la Malvinas. Un hecho que contó con el coraje de un grupo de hombres y mujeres que lo dieron todo por la patria, y que juraron defender el suelo y la bandera hasta llegar, muchos de ellos, incluso a perder la vida.
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