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“¡Qué perversión!”: Así presenta María Moreno un libro de Salvadora Medina Onrubio

En ‘El vaso intacto y otros cuentos’ la anarquista ponía en tensión las normas sociales de comienzos del siglo XX. Ahora se reedita e Infobae Cultura publica el prólogo

El vaso intacto y otros cuentos, de Salvadora Medina Onrubia
"El vaso intacto y otros cuentos" (Buena Vista Editora), de Salvadora Medina Onrubia
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La editorial cordobesa Buena Vista Editora ha recuperado y vuelve a poner en circulación El vaso intacto y otros cuentos de Salvadora Medina Onrubia (publicada en 1926), de la que Infobae Cultura publica el prólogo escrito por la escritora, periodista y crítica cultural María Moreno. En sus relatos aparecen el deseo femenino, la crítica al matrimonio como institución y la búsqueda de autonomía, en tensión con las normas sociales de comienzos del siglo XX.

Salvadora Medina Onrubia (La Plata, 1894 - Buenos Aires, 1972) fue narradora, poeta, dramaturga, periodista, feminista y militante anarquista. Creció en Entre Ríos, donde ejerció como maestra rural antes de trasladarse a Buenos Aires para colaborar en publicaciones como La Protesta, Fray Mocho y Caras y Caretas. Fue la primera mujer en dar un discurso en un acto político multitudinario en Argentina —en 1914, para reclamar la liberación del anarquista Simón Radowitzky— y la primera en dirigir un diario en el país: el célebre Crítica, que condujo entre 1946 y 1951 tras la muerte de su esposo, el fundador Natalio Botana. Su obra literaria abarca piezas teatrales como Las descentradas, poemarios como La rueca milagrosa, dos libros de cuentos y la novela Akasha. Murió en la pobreza y el olvido, dejando inédito su último libro, Los mil claveles colorados.

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Salvadora Medina Onrubia
Salvadora Medina Onrubia

Prólogo: “La casa de enfrente”

Doña Salvadora Medina Onrubia de Botana fue la primera lectora de su genial nieto Copi. Las malas lenguas dicen que mientras él leía sus primeras obras de teatro ella se reía a más no poder. “Seguramente advertía en esas obras una malignidad que le era propia”, explicó alguna vez Copi.

Lo cierto que Doña Salvadora, casada con Natalio Botana, del que tuvo cuatro hijos, era lo que por vagancia se denomina “un personaje”. Su hijo Helvio la describe en sus memorias como una furia de pelo rojo y ánimo beligerante, una especie de Medea criolla.

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Solía afirmar que descendía de una aristócrata que había sido seducida por un tataranieto de los indios que se comieron a Solís. La verdad es que su madre era una ecuyère del circo Brasitas de fuego. Amén de novelera Salvadora era novelista y autora teatral (Las descentradas, Lo que estaba escrito, Un hombre y su vida). Según su gran nieto fue la primera argentina que se atrevió a poner como personajes a mujeres capaces de pecar doblemente: como lesbianas y como adúlteras. En un párrafo de “La casa de enfrente” la narradora le promete imaginariamente a una mujer que ve a través del balcón y cuyo marido ha sido llevado preso:

¡Pobre amor... Con las yemas rosadas de mis dedos yo acariciaría suavemente cada marca brutal; pondría en ella una a una, mis labios pintados... y lloraríamos. Es tan dulce llorar juntas... Los hombres, por más que el amor los sutilice, no entenderán jamás el placer del llanto suave, el placer de sentirse divinamente triste, de abandonarse blandamente al dolor. Y verás. Yo te consolaré. Yo soy una maga que sé bellos conjuros de palabras. Yo sé la ciencia abstrusa de ir derecho al alma. Yo haré dulce tu pena. Lo verás, amiga.

El cuento de Salvadora Medina Onrubio en el diario Crítica.
El cuento de Salvadora Medina Onrubio en el diario Crítica.

“Más tarde, en mi cama demasiado ancha, demasiado baja, dormiremos abrazadas como dos inocentes”. No era el lesbianismo sino la amistad romántica, tan siglo XIX, que sublimaba el sexo sin dejar de acercar los cuerpos. Salvadora bien puede haber tenido las cualidades de las amigas descriptas en “La casa de enfrente”: “Todas somos raras. Amamos la literatura, el kummel y los cigarrillos turcos. Hablamos de cosas extraordinarias para mujeres. Tenemos opiniones filosóficas. Se hace música y se leen versos; se habla lo mismo de la filosofía de Patanjali que del último figurín”. También fue autora del alegato Crítica y su verdad y la directora del diario entre 1946 y 1959. Pero eso no era todo. Seguramente inspirada por su propio nombre, Salvadora fue anarquista militante. En 1918 colaboró para que Simón Radowitzky —el joven ácrata que había asesinado al comisario Ramón Falcón— se fugara del penal de Ushuaia donde cumplía su condena. Y luego del fusilamiento de Severino di Giovanni puso bajo su protección a la joven viuda América Scarfó, conchabándola como secretaria. Es que como buena militante Salvadora prefería los vínculos entre camaradas a los de la propia sangre. Y a pesar del dogma freudiano que santifica el amor de las madres por sus hijos ella sometió a los suyos —Pitón, Helvio, Tito y China— a un amor lleno de bromas pesadas y de gritos que llegan al techo. Un día hubo tragedia. Pitón veneraba a su padre y no le escatimaba loas. Salvadora estaba celosa y decidió decirle a Pitón que él no era hijo de Botana sino de otro hombre. Luego se marchó en automóvil. Pitón tomó un revólver y se pegó un tiro en la cabeza. En esa escena se concentra toda la leyenda negra que rodea a las emancipadas: un hijo “natural” a lo Alfonsina, un automóvil a lo Victoria Ocampo, una celebridad con precio alto a lo Isadora Duncan.

El museo de las mujeres artistas abunda en monjas y en santas pero escasea en anticristos como Salvadora. Y mucho más en anticristos que desembocan en alguien como Copi.

Pensar que la feroz Salvadora, cuyas últimas palabras fueron ¡Odio!¡Odio!¡Odio!, fue también una abuelita a la que se le caía la baba con las gracias del nietito.

Pensar que al nietito que escribió obras como La guerra de las mariquitas, Las viejas travestis y otras impertinencias se le llenaban los ojos de lágrimas cuando se acordaba de su abuelita. ¡Qué perversión!

*La presentación de este libro y de Tierra adentro de Victoria Gucovsky (1921)se realiza el miércoles 5 de agosto, a las 19, en el Museo del Libro y de la Lengua (Av. Gral. Las Heras 2555, CABA) con entrada libre y gratuita. Presentan: María Vicens, Nora Domínguez, Lucía De Leone, Sylvia Saítta, Alejandra Laera y Enzo Cárcano.

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