
La película Moss & Freud reconstruye cómo Lucian Freud pintó en 2002 el retrato desnudo y embarazado de Kate Moss, una obra nacida de una amistad improbable entre el pintor y la supermodelo que más tarde se vendería por más de USD 5,2 millones en Christie’s de Londres, una de las cifras más altas pagadas entonces por un retrato del artista.
El film sitúa en el centro esa relación inesperada entre un creador que rara vez retrataba celebridades y una figura central de la moda británica. Freud incluso había rechazado pintar a la princesa Diana, pero hizo una excepción con Moss.
PUBLICIDAD
La película es el primer largometraje del director y guionista británico James Lucas, ganador del Oscar por el cortometraje The Phone Call en 2013. Citado por Artnet News, Lucas contó que la historia lo intrigó desde comienzos de los años 2000, cuando formaba parte de la escena del este de Londres y supo de aquellas sesiones de retrato.

“Yo estaba simplemente como: ‘guau’. ¿De qué hablan estos dos titanes del arte y la moda durante sesiones de horas?”, dijo al medio. “Me interesaba la incongruencia entre ambos personajes, pero mi intuición era que evidentemente encontraron algún tipo de afinidad, algún tipo de espíritu afín.”
PUBLICIDAD
En la película, Moss llega a la National Gallery de Londres para encontrarse con un Freud reflexivo y allí surge una primera conexión frente a Diana y Acteón de Tiziano, pintada entre 1556 y 1559. Moss, interpretada por Ellie Bamber, describe la obra como sensual; Freud, encarnado por Derek Jacobi, responde: “De algún modo, la vida parece más permanente sin ropa”, y ella replica: “Eso ya lo había oído”.
Durante los meses siguientes, la modelo visita el estudio de Freud en Kensington siete veces por semana, de 19h a 2h. El vínculo avanza entre cercanía y fricción: él la reprende por llegar apenas unos minutos tarde y ella lo invita a consumir opio.
PUBLICIDAD

La trama también los muestra abriéndose en el plano personal. Freud recuerda a su segunda esposa Caroline Blackwood, mientras Moss intenta ayudarlo a recomponer su relación con su hija Bella Freud, diseñadora de moda interpretada por Jasmine Blackborow.
Lucas explicó que construyó esa mirada sobre la relación a partir de fuentes directas. Recibió información de la propia Kate Moss, productora ejecutiva del film, y de David Dawson, amigo, modelo y asistente de estudio de Freud durante 20 años.
PUBLICIDAD
Dawson, además, pintó los planos diagonales en las esquinas de Naked Portrait. Sus manos también sustituyeron a las de Freud en los primeros planos de la película.
El director señaló además que el ensayo de 1954 “Some Thoughts on Painting”, la única declaración publicada por Freud sobre su proceso creativo, resultó “ilustrativo y esclarecedor”. Ese texto ayudó a perfilar a un artista que, ya con 80 años en ese momento de su carrera, era uno de los grandes pintores figurativos del Reino Unido.
PUBLICIDAD

Los retratos tardíos de Freud daban al desnudo una fuerte presencia física y psicológica. Algunas obras, como la serie dedicada al performer Leigh Bowery entre 1991 y 1993, insistían en la vulnerabilidad de sus modelos; otras, como su discutido retrato de la reina Isabel II en 2001, apostaban por un realismo cortante.
En Naked Portrait, la figura célebremente delgada de Moss aparece con otro peso corporal. Su embarazo fue representado con una materialidad carnal y, al mismo tiempo, luminosa, en una imagen muy distinta de cómo había sido fotografiada a lo largo de los años.
PUBLICIDAD
La película subraya ese choque cuando ella observa la obra terminada con emociones mezcladas, poco habituada a verse examinada y fijada de esa manera. Lucas añadió que para entonces “ella es una persona distinta” porque ya había dado a luz a su hija Lila Moss, fruto de su relación con Jefferson Hack.

El propio director admite que la pintura difícilmente sea la mejor de Freud, aunque considera que sí confirma la intensidad de su mirada. “Es capaz de penetrar en el alma, no solo por su técnica, sino por su modo de trabajar, que implica sesiones largas y lentas”, afirmó. “Es brutalmente honesto en sus retratos, y creo que encuentra su verdad en esa pintura.”
PUBLICIDAD
La película también deja abierta una duda sobre la versión que ofrece de esa historia. Con la participación de Moss como productora ejecutiva, el relato puede inclinarse hacia su mirada de los hechos.
Lucas describió el vínculo entre artista y modelo como “materia oscura”. Para él, se trata de una conexión íntima, compleja y a veces extractiva, una relación que el retrato revela en la superficie pero nunca termina de entregar por completo. Freud murió en 2011, a los 88 años.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La industria musical lanza etiquetas para la música generada con IA
La iniciativa apunta a que el público comprenda de forma sencilla si una pista fue producida mayormente por sistemas automáticos o con apoyo parcial, y a facilitar su implementación en el entorno de streaming

La gramática del fusil: en Estados Unidos las armas son parte del paisaje
La narrativa y la historia norteamericanas exhiben cómo el rifle dejó de ser un elemento puntual para volverse inseparable de la identidad nacional

Odiseo no ha muerto: Borges vio en él a un héroe hecho de palabras y Nolan lo sabe
La nueva interpretación cinematográfica reabre debates sobre su legado, su astucia y la fuerza de las historias clásicas

Hace más de un siglo, Benito Pérez Galdós subió la violencia contra la mujer al escenario
En el Teatro Español de Madrid, María Guerrero llevó a escena una obra incómoda para su época. Sin términos como “violencia de género”, ya se dibujaban control, culpa y aislamiento. Y una tragedia lo cambia todo

Una cartografía emocional de la pintura, entre la angustia de Munch, la alegría de Matisse y la oscuridad de Goya
El itinerario por maestros como Joaquín Sorolla y Caravaggio muestra cómo ciertas obras traducen alegrías, miedo y angustia, y revelan costos humanos y dilemas del presente



