Qué leer esta semana: mujeres como una, un relato autobiográfico de Claudia Piñeiro y el clásico ‘Don Segundo Sombra’

Cuentos premiados en España; una historia real que la autora de “El tiempo de las moscas” cuenta para chicos y un relato del campo argentino que cumple cien años y va más allá de los estereotipos

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Portadas de los libros Personaje secundario de Sofía Balbuena, Mi miedo xixi de Claudia Piñeiro y Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes
Balbuena, Piñeiro, Güiraldes, tres autores para arrancar con la lectura.

El otro día entré a un bar, por Boedo, y de cinco mesas ocupadas había tres en las que había una persona sola y esa persona estaba leyendo un libro. Lo comentamos: mañanita de sábado y un rato de disfrute dedicado a uno mismo. Algo de eso vengo a proponer: disfrutar.

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Don Segundo Sombra

Por Ricardo Güiraldes

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Por eso, voy a empezar hablando de Personaje secundario, un libro de cuentos de Sofía Balbuena que ganó el Premio Ribera del Duero de narrativa breve: no suelo leer cuentos, tengo que decir que lo del premio me llamó la atención. Voy a seguir con Mi miedo XIXI, un libro para chicos que acaba de publicar Claudia Piñeiro y que habla de una nena -que después, ejem, es escritora- que tiene mucho miedo de hacerse pis en la cama. Finalmente, esta semana es ineludble Don Segundo Sombra, el libro ¿gauchesco? que Ricardo Güiraldes publicó hace justo cien años.

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Allá vamos.

1) “Personaje secundario”, de Sofía Balbuena

Silueta de persona cubierta por tela floral blanca, rosa y turquesa. La mano izquierda sostiene un objeto negro. Textos: Sofía Balbuena, Personaje secundario
En los cuentos de Sofía Balbuena aparecen mujeres "reales", no idealizadas, y una apuesta al amor

¿Puede ser que te canses de ser madre, que te canses de estar casada, que las miserias de tu pareja se te vengan encima, que te acuestes con otros hombres para calmar una falta de no se sabe qué, que quieras perder a tu hija, que extrañes a un viejo mal amor, que los clientes del bar que te tiran onda te levanten el ánimo, que sea inevitable ratonearte con el jefe, que la vida, en fin, se haya puesto demasiado aburrida demasiado rápido?

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Algo de todo eso, e incluso todo eso junto, les pasa a las mujeres de Personaje secundario, ese libro de cuentos que, con apenas 120 páginas, ganó el Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve y que editó Páginas de Espuma. Sofía Balbuena, su autora, nació en Salto, Provincia de Buenos Aires, en 1984, estudió Ciencias Políticas en la UBA, vivió en Estados Unidos y ahora está instalada en Madrid. Por eso, quizás, sus cuentos van de país en país y aparecen personajes de distintas nacionalidades.

Sofía Balbuena
Sofía Balbuena vivió en la Argentina, Estados Unidos y España. (Laura C. Vela)

“Hablar en primera persona sobre mis problemas, que no quiero esconder, me parece importante”, dijo Balbuena en una entrevista. Mirarse, mirar alrededor, parece haber sido el trabajo de base para estos relatos cuyos personajes parecen de carne y hueso, uno diría que conoce a esas chicas que van para doctorandas pero terminan cambiando pañales y vendiendo empanadas (y que, ojo, no se han dado por vencidas).

Hay mucho mirar para adentro de esos personajes, aunque sin idealizarlos. Si ella dejó todo por la maternidad y él sigue el doctorado.. ¿no lo odia un poquito? Pero, a la vez, ¿no tiene miedo de que él la deje? Eso: personajes que no son arquetipos de ningún discurso y una autora que, en el fondo -ESTO ES UN SPOILER- cree en el amor. O se me parece, en fin.

2) “Mi miedo xixi”, de Claudia Piñeiro

Portada del libro "Mi Miedo Xixí" de Claudia Piñeiro. Un niño ilustrado lee dentro de un inodoro en un baño con azulejos amarillos, papel higiénico y una toalla
Miedo a hacerse pis, miedo a la bruja y cosas que pasan cuando una crece...

Hay algo hermoso y algo jugado en Mi miedo xixi, el relato que está publicando en estos días Claudia Piñeiro en el sello Siglo para chicos de la editorial Siglo XXI, con ilustraciones de Lulú Maranzana. Porque acá Piñeiro abre la cajita de sus recuerdos y cuenta uno que no debe ser el más fácil. Y se lo dedica a sus tres hijos: Ramiro, Tomás y Lucía.

El libro arranca explicando que una tía muy viajada le decía “xixi” al pis, como en Brasil. Y que ella, cuando era una nena, tenía tanto miedo de hacerse pis que había creado una serie de estrategias para controlarlo.

Todo empezó cuando se despertaba de noche con ganas de ir al baño y luchaba -saben como es- para no levantarse y que volviera el sueño. Y, cuando no quedaba otra que ir, tenía que enfrentar el miedo a que allí la esperara una bruja. Todo el tiempo haciendo pis con miedo: "Mi bruja era una mezcla entre la anciana dueña de la casa de golosinas que engordaba a Hansel y Gretel para comérselos, la malvada que encerró a Rapunzel en una torre y le cortó su hermosa trenza, una vecina gruñona que me miraba mal cuando pasaba por su vereda en bicicleta, más algunos detalles inventados que anotaba en un cuaderno que escondía en el último estante de mi placard, detrás de los pulóveres de invierno“, cuenta Piñeiro. Para que no la persiguiera, golpeaba fuerte la puerta al salir. ¿Los padres? Dormidísimos: “y yo no me atreví a contarles que le tenía miedo a una bruja que nunca había visto, pero que era más fea que las de Hansel, Gretel y Rapunzel juntas”.

"Distancia xixi", una medida del miedo en el libro de Claudia Piñeiro
"Distancia xixi", una medida del miedo en el libro de Claudia Piñeiro

La nena -quien la conozca a la escritora puede imaginarse esto perfectamente- tenía medido el mundo según la “Distancia xixi”. Que recuerda un poco a la “Distancia de rescate” de Samanta Schweblin y que Piñeiro define: ”La distancia xixi era la que yo podía recorrer de ida y vuelta sin necesidad de un baño“. Al kiosco, a la fábrica de pastas, a la escuela ¿llego desde casa sin ir al baño?

Miedo, control, miedo al descontrol, diría uno desde el diván. Pero Piñeiro nos trae una sorpresa: la nena crece, duerme profundamente, se acaban las excursiones al baño, la bruja se va volando. Y la nena, ay, se empieza a hacer pis de verdad. Ahí el libro pega un giro, se pone todavía más íntimo, más entrañable, más expuesto. No voy a contar cómo termina, pero dan ganas de abrazarla.

3) “Don Segundo Sombra”, de Ricardo Güiraldes

Tapa del libro Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes sobre un fondo de paisaje rural que incluye un camino de tierra, vallas, pastizales, montañas y dos figuras humanas.
Una representación del libro Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes se integra en un paisaje rural con un camino de tierra, vallas y dos figuras caminando. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Es un poco ineludible, en estos días, hablar de Don Segundo Sombra. Porque la novela cumple cien años y porque, desde su aparición, se convirtió en un clásico de la literatura argentina.

Güiraldes la dedica, entre otros, a José Hernández -el autor del Martín Fierro- y también “al gaucho que llevo en mí, sacramente, como la custodia lleva la hostia”.

La novela es narrada por un adolescente huérfano, Fabio. “Un guacho”, le dicen y se dice. Que pronto verá llegar a Don Segundo, un gaucho. El guacho y el gaucho, entonces. El gaucho será modelo y guía, un hombre, ¿un padre? "No era tan grande en verdad, pero lo que le hacía aparecer tal hoy le viera, debíase seguramente a la expresión de fuerza que manaba de su cuerpo", dice Fabio la primera vez que lo ve. Lo ve hablar, ve la serenidad de Segundo cuando intentan matarlo y se fascina: Fabio dejará la casa donde se está criando y se irá con él. El chico buscará una identidad a su lado. Va a aprender, va a crecer, va a cambiar.

Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra se publicó en 1926.

Don Segundo es prácticamente un superhéroe pero no es tan raro que lo sea si el narrador es ese chico y son sus ojos los que lo miran. El chico que no va a heredar ni un capital ni costumbres ni certezas y, por eso, puede poner en cuestión lo que otros dan por sentado. La novela de Güiraldes, al elegir el punto de vista del muchacho, dialoga con ese linaje: el del huérfano que, lejos de ser solo una víctima, se vuelve testigo incómodo y protagonista de su propio destino.

Sin embargo, las cosas van a dar un vuelco impensado que permitirá a Fabio mirar el mundo desde otro lado. Mientras tanto: campo, doma, gauchos, puebleros, pobres y ricos, patrones y peones, la extensión, el aprendizaja. Un mundo que no por nada la literatura sigue visitando, aunque Jorge Luis Borges lo haya criticado sin piedad.

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