
La vejez, para Norberto Bobbio, no es un territorio de resignación ni de consuelo fácil. En las páginas de De senectute -un clásico, publicado en 1997, que ahora reedita la editorial Taurus- el filósofo italiano confronta el tiempo final con la lucidez de quien ha dedicado la vida a pensar la política, el derecho y la condición humana. “El descenso hacia ninguna parte es largo, más largo de lo que jamás habría imaginado, y lento, tanto que parece casi imperceptible, aunque no para mí“, escribe Bobbio, y en esa confesión resuena la voz de un hombre que observa la propia existencia desde la cima de los años.
Bobbio -que para cuando salió el libro tenía 88 años- repasa la vejez como un fenómeno múltiple, atravesado por la biografía, la historia y la memoria colectiva. Insiste en que “psicológicamente siempre me he considerado un poco viejo, incluso cuando era joven. Fui un joven viejo y de viejo me consideré aún joven hasta hace pocos años”). En esta ambivalencia radica gran parte del tono de los ensayos autobiográficos: la vejez no depende solo de la biología, ni siquiera de los trámites administrativos que determinan el acceso a la jubilación o a una pensión, sino de una percepción íntima y cambiante, sensible a las pérdidas personales y a los vaivenes del tiempo histórico.
A lo largo del libro, el autor se apoya en imágenes que refuerzan el sentido de tránsito y balance. “La vejez es el tiempo de los balances y los balances se hacen cuando se cierra un ciclo. El balance de la vida se hace cuando crees haber dado todo lo que tenías para dar y haber recibido todo lo que se te podía dar y ya no hay nada que aún pueda dársete“. La memoria ocupa un lugar central: para Bobbio, la vejez está indisolublemente asociada a los recuerdos. “El mundo de los viejos, de todos los viejos, es, en mayor o menor medida, el mundo de la memoria. Se dice: al final eres lo que has pensado, amado, hecho. Yo añadiría: eres lo que recuerdas”.

La percepción autobiográfica de la vejez
Frente a la tradición literaria que glorifica la vejez como fuente de sabiduría, Bobbio desmonta esos lugares comunes y señala la retórica que disfraza con solemnidad las dificultades del cuerpo y el espíritu. Explica que la experiencia no inmuniza contra el dolor, la soledad ni la melancolía, y que el paso de los años no resuelve el sentido o el sinsentido de tu vida, sino que los acentúa. Señala que, en las sociedades desarrolladas, el cambio siempre más rápido de las costumbres desplaza a los ancianos a los márgenes, no tanto porque no tengan nada que decir, sino porque el mundo ha dejado de escuchar.
En uno de los ensayos contenidos en el volumen, narra una anécdota: una amiga le cuenta que visita a su madre anciana, y esta le dice al despedirse “ven a visitarme porque, si no vienes, yo ya no existo”; para Bobbio, esa frase revela la necesidad de compañía y la fragilidad de la presencia. La vejez, según el filósofo, es también el tiempo en que la propia imagen se separa del reflejo en el espejo y se disuelve en la mirada de los demás.
Bobbio frente a los lugares comunes sobre la vejez
El autor rechaza la visión tradicional que asocia vejez con sabiduría o virtud. En De senectute, argumenta que el paso del tiempo no necesariamente mejora el juicio ni incrementa las virtudes morales. Subraya que el deterioro físico y el declive de ciertas capacidades convierten la última etapa de la vida en un campo de preguntas que sólo pueden responderse mirando hacia atrás, desde la experiencia íntima e irrepetible de cada biografía.

A medida que las generaciones cambian, Bobbio percibe que la memoria pierde fuerza en las sociedades contemporáneas, donde el olvido es casi sistemático. Afirma que, aun así, en la vejez persiste la búsqueda de razones para redimir las pérdidas y para justificar cada gesto pasado.
Reconoce, además, que el aislamiento y la invisibilidad social son fenómenos agudos para los ancianos, sobre todo en sociedades que privilegian la productividad y la novedad. La vejez, para el filósofo, se convierte en un tema político y ético central, en una cuestión pública tan ineludible como los debates sobre justicia, derechos y dignidad humana.
Quién es Norberto Bobbio
♦ Nacido en Turín en 1909, Norberto Bobbio fue una de las figuras más influyentes del pensamiento italiano del siglo XX.
♦ Filósofo, jurista y ensayista, es autor de obras fundamentales como Política y cultura, De Hobbes a Marx, El futuro de la democracia y El tiempo de los derechos.
♦ Además de su producción académica, tuvo un papel relevante en la vida política y cívica de Italia, defendiendo valores democráticos y los derechos humanos.
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