Hatshepsut, la faraona borrada: símbolos destrozados, rituales de legitimación y el misterio tras su herencia perdida

Estudiosos examinan cómo acciones coordinadas sobre símbolos y memoria de la faraona respondieron en realidad a tradiciones religiosas y mecanismos de legitimación política

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¿Por qué se destrozaron las estatuas de la faraona Hatshepsut? ( The Metropolitan Museum of Art, Department of Egyptian Art Archives, M10C 71)
La desaparición de la memoria de Hatshepsut en el antiguo Egipto respondió a mecanismos rituales y estrategias de legitimación política - ( The Metropolitan Museum of Art, Department of Egyptian Art Archives, M10C 71)

Durante más de 20 años, la eliminación sistemática de la memoria y los símbolos de poder de Hatshepsut, la faraona más influyente del antiguo Egipto, marcó su legado tras su muerte. Una investigación reciente propone que las causas de esta desaparición fueron multifactoriales, superando la idea tradicional de una simple venganza de su sucesor, Tutmosis III.

Los rastros físicos y simbólicos de Hatshepsut desaparecieron del registro egipcio principalmente por mecanismos rituales y ajustes políticos implementados por Tutmosis III y quienes le siguieron. Esta destrucción se tradujo en la mutilación de esculturas, la eliminación de su nombre en templos y monumentos, y la manipulación de su imagen pública. Según investigaciones recientes compartidos por Artnews, estos actos respondieron más a necesidades de legitimación masculina y prácticas rituales que a animadversión personal contra la faraona.

Investigadores explican que la eliminación de símbolos y nombres de Hatshepsut reflejó una tradición religiosa y no una simple venganza de Tutmosis III - (Photo by Khaled DESOUKI / AFP)
Investigadores explican que la eliminación de símbolos y nombres de Hatshepsut reflejó una tradición religiosa y no una simple venganza de Tutmosis III - (Photo by Khaled DESOUKI / AFP)

Hatshepsut, que gobernó entre aproximadamente 1505 y 1458 a. C., consolidó uno de los periodos de mayor estabilidad y prosperidad en Egipto. Reabrió rutas comerciales, impulsó obras monumentales como el templo funerario de Deir el-Bahari e inauguró una etapa de crecimiento y creatividad. Su ascenso tuvo lugar tras la muerte de su esposo, Tutmosis II: primero asumió la regencia de su hijastro Tutmosis III y luego se proclamó faraona, desafiando las normas del poder masculino en el antiguo Egipto.

El sentido ritual detrás de la destrucción de la memoria de Hatshepsut

La eliminación de vestigios de Hatshepsut fue más que un ajuste de cuentas personal. El investigador Jun Yi Wong (Universidad de Toronto) argumenta en su estudio reciente que Tutmosis III, aunque responsable de suprimir los nombres e imágenes de la faraona en templos principales, actuó movido ante todo por motivos rituales.

Wong explica que las estatuas de Hatshepsut fueron fracturadas con precisión a la altura del cuello, la cintura y las rodillas, un gesto que simbolizaba la “desactivación” ritual de su poder espiritual. Estos fragmentos, según señala el investigador, a menudo se reutilizaron como material de construcción o relleno, lo que refleja una práctica común cuyo impacto a largo plazo fue la desaparición física de buena parte del legado de la faraona.

Dos estatuas de Hatshepsut. La de la izquierda es una representación como reina, mientras que la derecha simula su imagen como el faraón ideal (Museo Metropolitano de Arte, Fondo Rogers, 1929 (29.3.3); Museo Metropolitano de Arte, Fondo Rogers, 1928 (28.3.18))
Las destrucciones físicas en esculturas y monumentos de Hatshepsut buscaron desactivar su poder espiritual según prácticas comunes del Egipto faraónico - (Museo Metropolitano de Arte, Fondo Rogers, 1929 (29.3.3); Museo Metropolitano de Arte, Fondo Rogers, 1928 (28.3.18))

Las acciones atribuidas a Tutmosis III, de acuerdo con esta investigación, se concentraron en los templos más importantes y no consistieron en una persecución universal ni en una campaña de venganza directa. La mayor parte del daño a la imagen de Hatshepsut surgió de razones prácticas y de ritualidad, antes que de conflictos personales.

Nuevas interpretaciones sobre el poder y la memoria en Egipto antiguo

El debate sobre los motivos que impulsaron la eliminación de la memoria de Hatshepsut generó nuevas perspectivas entre los egiptólogos. Peter F. Dorman, profesor emérito de Egiptología en la Universidad de Chicago, sostiene que la mayor parte de los ataques contra la figura y el nombre de Hatshepsut consistieron en borrar o reasignar su papel como monarca desde parámetros masculinos, dejando casi intactas sus representaciones previas como reina.

Dorman subraya que las imágenes ligadas al rol femenino de la faraona rara vez se modificaron, mientras que la intervención se centró en los símbolos de su autoridad masculina. Estos matices artísticos y políticos modifiricaron la comprensión de cómo se entendían la legitimidad y la sucesión en el Egipto antiguo.

Museo Nacional de Jartum
La reutilización de fragmentos de estatuas de Hatshepsut como materiales de construcción permitió el ocultamiento y olvido físico de su legado - Buhen Temple was rescued from the rising waters of Lake Nasser in the 1960s and reconstructed at the Sudan National Museum in Khartoum, Sudan. The paintings date from the reign of Queen Hatshepsut (1473-1458 BC).

El estudio de la desaparición de Hatshepsut obliga a repensar la manera en que los antiguos egipcios conjugaban política, ritualidad y género para moldear tanto la memoria histórica como la representación del poder. Así, el caso de la faraona pone en evidencia la complejidad que caracterizaba los procesos de legitimación y conservación de las figuras gobernantes en la Antigüedad.

El análisis de la desaparición de Hatshepsut revela que los mecanismos de exclusión y olvido en el antiguo Egipto respondieron a una lógica ritual y política más sofisticada de lo que se había interpretado. La eliminación de su memoria, lejos de una simple revancha, se inscribe en una tradición donde la autoridad y la legitimidad se reconfiguraban a través de prácticas simbólicas cuidadosamente ejecutadas, mostrando cómo la historia faraónica fue modelada tanto por el poder como por el ritual.