La guerra de Estados Unidos e Israel con Irán ya está ganada en términos militares con una fuerza iraní reducida a niveles de operación terrorista, pero estratégicamente la paz mundial depende de terminar con la dictadura teocrática. Si solo se gana la guerra sin acabar con el grupo criminal que somete a Irán, la amenaza contra la paz y seguridad internacional habrá sido simplemente demorada y en breve persistirá la agresión fanatizada que busca una guerra mundial.
Durante todo el siglo 21 y antes, la dictadura teocrática de Irán ha engañado y manipulado mientras desarrollaba una frenética carrera armamentista con objetivos nucleares. La búsqueda de poder nuclear por parte de los ayatolas no es defensiva ni disuasiva, es esencialmente agresiva por su concepción teológica, cultural y estratégica. Occidente y las democracias del mundo, han sido lentos y tardíos en entender esto y pagan el precio de la indefinición, de no identificar como enemigo a una contraparte que los tiene señalados como enemigos a eliminar desde que tomó el poder.
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Mientras las democracias del mundo miden la confrontación con la dictadura iraní en bajas, precio del petróleo, variación de los mercados y duración del conflicto, el radicalismo de la dictadura teocrática lo mide en términos dogmáticos y confesionales. Irán es un estado teocrático que se define como una “república islámica” instalada luego del derrocamiento del Sha Mohammad Reza Pehlevi en 1979 con un “estado confesional musulmán” con su constitución que “define el orden social, económico y político del Estado en base al Chiismo de la escuela del pensamiento imamí”.
Racionalidad, mediciones económicas, previsiones de crecimiento y precios, mercados y reglas del mundo capitalista globalizado versus el fanatismo teocrático desalmado que ejerce terrorismo de Estado contra su pueblo y organiza, promueve y sostiene terrorismo global, guerra híbrida y toda forma de desarticulación de quienes piensen diferente. No es una buena ecuación.
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En estas condiciones, la dictadura de Irán se ha convertido en Jefe de las dictaduras a nivel global, subordinando a Rusia al sostenerla en su invasión a Ucrania, manipulando dependencia petrolera a China, penetrando África, operando terrorismo en Oriente Medio y usando como sus plataformas a las dictaduras del socialismo del siglo 21 o castrochavismo de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y sus gobiernos para dictatoriales en las Américas. La prueba de esa jefatura es la subordinación de todos esos satélites a la sobrevivencia teocrática en este momento.
Si termina la dictadura de Irán terminará también la invasión de Rusia a Ucrania porque el fin de este centro de terrorismo dogmático mundial acaba con el soporte a proyectos violentos destinados a la perturbación de la paz. Fundamentalmente termina la posibilidad de una tercera guerra mundial porque mientras el ámbito de la democracia y la libertad es la paz, el fundamentalismo se hace fuerte en la violencia, el ensangrentamiento y la guerra. Lo duro es que para neutralizar este peligro hay que usar la fuerza.
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Lo que está pasando con las operaciones militares de Estados Unidos e Israel contra la dictadura de Irán, además de un proceso inevitable de mantenimiento de la paz y seguridad internacionales, es la urgente liberación del pueblo iraní que sometido a terrorismo de Estado no tiene ninguna posibilidad de liberarse por sí solo.
Mientras las democracias occidentales negociaban y trataban de controlar el crecimiento nuclear de Irán, la dictadura teocrática se convertía en centro de fabricación y desarrollo de misiles, drones, guerra híbrida, sostenimiento terrorista y más, expandiéndose con penetración y guerra cultural en Europa, con presencia física, religiosa y militar en las Américas por medio de las dictaduras del socialismo del siglo 21 que bajo mando de Cuba entregaron posesiones en Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y más.
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La terminación de la dictadura de Irán tiene como efecto la recuperación soberana de países y territorios en todo el mundo que incluye la penetración en la política interna de los Estados Unidos. Es muy fácil usar la libertad en democracia para envenenar y atacar a la libertad y la democracia y esa es la experticia que la dictadura iraní perpetra, y que debe cesar.
La acción de Estados Unidos e Israel es de beneficio global y muchas democracias del mundo están mal y tarde en su posicionamiento estratégico.
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El “Estrecho de Ormuz” se ha convertido en el mecanismo de extorsión que las democracias deberían convertir en una “zona bajo control y administración internacional” mientras el pueblo de Irán recupere su libertad y democracia. Cuanto antes lo entiendan y operen será mejor para el mundo.
Acuerdos que permitan la sobrevivencia del régimen criminal y dictatorial en Irán solo traerán problemas mas graves en el corto plazo, con más costos de vidas, precios, mercado y libertad en el mediano y largo plazo.
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*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
www.carlossanchezberzain.com
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