La crisis en el sector de los museos privados de China exhibe el alcance de una transformación estructural. Marcas influyentes como el TAG Art Museum en Qingdao y el reconocido UCCA Centre for Contemporary Art de Beijing han enfrentado cierres, recortes y amenazas de supervivencia, reflejando una fragilidad originada en su dependencia del mercado inmobiliario y la ausencia de apoyos fiscales e institucionales.
Este fenómeno expone el riesgo de que estas instituciones, surgidas en tiempos de auge económico, se diluyan como efímeros emblemas de una prosperidad ya desvanecida.
El desenlace del TAG Art Museum ilustra este patrón. El 1 de julio, el museo anunció su clausura mediante redes sociales, aunque dejó la puerta entreabierta a una eventual reapertura. La noticia fue interpretada ampliamente como un adiós definitivo para la institución, que cesó actividades tras menos de cuatro años. La falta de cifras oficiales sobre los costos operativos anuales acentúa el vacío que dejó el cierre.

El museo declaró que su cantidad de miembros apenas superaba los 2.000 en agosto de 2024, duplicando los números de dos años atrás. Incluso si todos hubieran abonado la cuota familiar máxima, los ingresos totales sumarían unos 2 millones de yuanes (280.000 dólares), según Artnet News: una cifra marginal frente a la inversión inicial de más de 1.600 millones de yuanes (220 millones de dólares) para construir el complejo cultural.
La génesis de TAG, ubicado a casi 27 kilómetros del centro de Qingdao, estuvo vinculada desde sus inicios al desarrollo inmobiliario y a alianzas estratégicas, destacando su diseño a cargo del arquitecto francés Jean Nouvel y la pretensión de ser “el museo de arte junto al mar más hermoso de China”. Realizado para complementar la proyectada apertura de un campus filial de la Central Academy of Fine Arts (CAFA), el museo se vio directamente afectado cuando en 2021 un cambio de política educativa en China prohibió a las universidades abrir sedes fuera de su provincia base.
El Ministerio de Educación argumentó que esas expansiones “dispersaban recursos docentes, debilitaban la supervisión y comprometían la calidad”, lo que motivó un repliegue nacional de estas iniciativas. La caída del proyecto académico privó a TAG no solo de audiencia, sino también de tejido cultural y económico, dejando al museo aislado y dependiente de iniciativas esporádicas, colaboraciones con otras galerías y la organización de eventos y programas educativos, que no lograron sostenerlo a largo plazo.

El impacto del ciclo económico y la vulnerabilidad asociada al sector inmobiliario no es exclusiva de TAG. El colapso de compañías como Evergrande a partir de 2020 y el retiro de gigantes estatales, como la OCT (Overseas Chinese Town) que cerró cuatro museos OCAT en grandes urbes en 2022, demostraron que incluso los proyectos más ambiciosos pueden verse truncados por la debilidad financiera de las empresas matrices. A diferencia de Occidente, según Artnet News, los museos privados chinos apenas acceden a desgravaciones fiscales, fondos públicos ni modelos diversificados de mecenazgo, lo que les deja expuestos a oscilaciones bruscas del mercado.
El caso del UCCA Centre for Contemporary Art en Beijing revela los desafíos que enfrentan incluso las instituciones con mayor prestigio. Fundado en 2007 por los coleccionistas belgas Guy y Myriam Ullens en el distrito artístico 798, el UCCA se expandió en las siguientes décadas a sedes en Beidaihe, Shanghái y Yixing, consolidando su reputación con exposiciones internacionales y alianzas comerciales.
Sin embargo, South China Morning Post reportó que desde principios de 2024 el museo no pudo pagar completamente los sueldos de su personal durante seis meses, lo que evidenció una grave tensión financiera atribuida al encarecimiento de los gastos operativos y la reducción del patrocinio empresarial, agravadas por el enfriamiento económico. La misma fuente señala que, después de coorganizar una exhibición encabezada por el artista Ahmed Mater y el Ministerio de Cultura de Arabia Saudita en junio, la sede de UCCA Edge en Shanghái suspendió sus actividades.

Philip Tinari, director y CEO de UCCA, explicó a Artnet News que la institución no recibe ayudas estatales y que, si bien obtiene “generosas donaciones privadas, no están al nivel de una gran institución estadounidense o europea”. Tinari subrayó que los donativos provienen de ingresos ya gravados, motivados más por el entusiasmo que por incentivos fiscales.
Ante el retraimiento de patrocinadores y la volatilidad de las ganancias por colaboraciones con marcas o inmobiliarias, la posición de UCCA y sus equivalentes se vuelve frágil y señala, según Tinari, la urgenacia de “modelos económicos y estructuras de gobernanza más estables” que puedan servir de base a los museos privados en China.
Un recorrido diferente lo propone el Guangdong Times Museum en Guangzhou. Desde 2022, tras la retirada de financiamiento de su único patrocinador, Times China, el museo suspendió sus exposiciones y actividades, situación que evidenció de nuevo la dependencia de estas instituciones respecto a su entorno financiero.
El Times Museum, creado en 2003 y convertido en una entidad sin ánimo de lucro en 2010 bajo la dirección de los curadores Wang Huangsheng, Hou Hanru y Hans Ulrich Obrist, intentó desde 2016 diversificar ingresos a través de subastas benéficas y programas de membresías, con limitado éxito. Cuando el apoyo corporativo desapareció a raíz de la pandemia, la institución apenas pudo financiar proyecciones y seminarios de bajo coste.

La reapertura parcial del museo se produjo en marzo de 2024, en coincidencia con Art Basel Hong Kong, apoyada por una subasta caritativa que reunió obras de 65 artistas de las regiones de Guangdong y Hong Kong. Aunque los fondos recaudados apenas cubrieron una fracción de los 10 millones de yuanes (1,4 millones de dólares) requeridos anualmente, permitieron reactivar proyectos públicos.
Según el museo, estos recursos servirían para impulsar “proyectos públicos que tengan interacciones más significativas con el público y diálogos con los artistas”. Su retorno, aunque modesto, sugiere la posibilidad de un modelo de sostenibilidad gradual y comunitaria, comparado por sus promotores con la costumbre cantonesa de cocinar a fuego lento.
El futuro de los museos privados en China parece condicionado a la capacidad de establecer nuevas bases financieras, incentivos fiscales y modelos de gobernanza sólidos. La experiencia del Guangdong Times Museum indica que depender de la implicación local puede aportar cierta resiliencia, pero las cifras expuestas por instituciones como TAG y UCCA hacen visible la envergadura de los desafíos estructurales que afectan a todo el sector.
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