
Viene de pensar mucho en la Historia el escritor Eduardo Sacheri. Viene de sacar dos libros de Historia -Los días de la Revolución y Los días de la violencia- y dos sobre la Guerra de Malvinas: Demasiado lejos y, ahora, este mes, Qué quedará de nosotros. No es raro, el escritor es profesor de Historia y sigue dando clase. Pero está a punto de pegar un volantazo.
Los días de la Revolución y Los días de la violencia son grandes ideas: el autor cruza lo que sabe de Historia con su prosa fluida y cercana a los lectores. Demasiado lejos se propuso contar el conflicto desde el continente. Es decir, cómo lo vivió la enorme mayoría de los argentinos. El miedo, la ansiedad, la desinformación, la ilusión de tener de vuelta esas islas metidas en el inconsciente colectivo de este pueblo.
Según contó en una entrevista con Infobae, desde los años 40 se impuso la idea de que "si logramos volver a tener a las Malvinas en el territorio, conseguiremos una proyección y una fortaleza y progreso".
Ahora, en Qué quedará de nosotros, Sacheri nos mete en los aviones a las islas. A veces vemos una escena que había aparecido en Demasiado lejos -como una llamada telefónica- pero desde el otro lado, el del soldado. De nuevo, el miedo, la desinformación, la desinformación, el frío, pero también el coraje y la camaradería. Y abuso de poder y algún mal bicho, que siempre los hay.

Un cambio de rumbo
Pero eso, esas novelas, son lo que ya pasó. Sacheri sigue trabajando, sigue escribiendo. Pero la próxima, dice, será un policial. Ojo, no un policial cualquiera. Uno que tiene que ver con su momento en la vida. Lo dice él mismo:
“Voy a descansar un poco de la gente, de la historia reciente argentina, que siempre te pone en lugares más difíciles de transitar. Es un policial protagonizado por un viejo. Tengo ganas de meterme en el tema de la vejez”.
Detalles: “Es más negro, más rural, más de pueblo chico, va por ese lado. ”
-¿Está en la casa y piensa o pone el cuerpo?
-¡Noo! ¡Pone el cuerpo!
¿Por qué la vejez ahora? “Por motivos biográficos” dice este hombre de Castelar que está a punto de cumplir 58 años y al que se ve en plena vitalidad. Joven, pero previsor:
“La cuestión de cómo ir adentrándome en la vejez me interesa”, dice. “Cumplo 58. Y uno dice: No, esperá, la vejez... la vejez es para otros. Cómo uno va con uno, en un punto, es el mismo que cuando tenía quince años.”

El autor de El secreto de sus ojos dice que sí, en general se siente el mismo. Pero no, o quizás no. Entonces, escribe para indagar. Si antes investigó sobre otros, ahora indagará sobre sí mismo a través de ese personaje.
“La pregunta es: ¿me paro en el mismo lugar en relación a la vida o sigo igual? A lo mejor la respuesta es ‘sigo igual’, pero por lo menos tengo ganas de preguntármelo".
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