
Un juicio simulado en el Museo de Orsay situó a Édouard Manet en el banquillo, 160 años después de que su pintura "Déjeuner sur l’herbe" desatara un escándalo en el París del siglo XIX.
La iniciativa reunió a jóvenes, abogados y figuras históricas (interpretadas por estudiantes) para reavivar el debate sobre los límites de la libertad artística, la moralidad y el feminismo, generando expectativa entre los asistentes al no revelar de inmediato el veredicto final.
PUBLICIDAD
La historia de esta obra se remonta a 1863, cuando fue rechazada por el Salón oficial de París y exhibida en el Salón de los Rechazados. La pintura, que muestra a una mujer desnuda sentada junto a dos hombres vestidos en un picnic, generó fuertes críticas. Se la consideró indecente y se cuestionó la audacia de Manet al retratar a una mujer no mitológica en una escena cotidiana.
La mirada directa de la modelo al espectador y la técnica pictórica, percibida como inacabada y tosca, acentuaron la controversia. Algunos, como Charles Baudelaire y Émile Zola, defendieron la obra y la celebraron como un icono moderno, aunque la mayoría la condenó por atentar contra la moral y la decencia públicas.
PUBLICIDAD

Juicio simulado en el Museo de Orsay: organización y participantes
En este contexto, el Museo de Orsay recreó el juicio que nunca existió como parte de su programa Orsay Live, dirigido a jóvenes de entre 18 y 25 años.
El evento, celebrado el jueves anterior en el auditorio del museo, contó con estudiantes de la Federación Francesa de Debate y Elocuencia, tres abogados (uno como fiscal) y una jueza en ejercicio. Sylvain Amic, expresidente del museo, concibió la idea original y colaboró en el proyecto hasta su fallecimiento en agosto.
La subdirectora del museo, Virginie Donzeaud, explicó que la colaboración con la Fondation des Femmes buscó abordar cuestiones sociales relevantes, sobre todo el feminismo. Según Donzeaud, el formato de juicio simulado resultó especialmente atractivo para el público joven al permitir un acercamiento lúdico, pero profundo, a temas complejos.
PUBLICIDAD
El Museo de Orsay se propuso respetar las reglas de un juicio real, con abogados profesionales que defendieron y desafiaron a los acusados, y estudiantes en el papel de testigos.

La abogada experta en propiedad intelectual Julie de Lassus Saint Génies consideró que el evento ofreció un marco ideal para explorar los conflictos entre arte y derecho. Sostuvo que las disputas sobre la libertad de expresión y la creación artística se repitieron a lo largo de la historia y valoró la oportunidad de propiciar un diálogo entre dos ámbitos que solo parecían opuestos en apariencia.
El diseño del evento supuso varios desafíos. Carla Tomé, jefa de programación cultural, relató que la mayoría de los voluntarios iniciales eran mujeres, lo que habría conducido a una representación poco fiel de personajes históricos en su mayoría masculinos.
PUBLICIDAD
Para equilibrar, el equipo incluyó a figuras como Suzanne Leenhoff, pareja de Manet, y así diversificó las voces presentes en el juicio. El papel de Manet recayó en la estudiante Maria-Inès Le Loarer Doniz, quien preparó su interpretación con base en cartas y biografías del pintor, con la intención de mostrar un Manet más sensible y menos seguro de sí mismo.
Los textos de los participantes fueron revisados por la especialista en Manet Isolde Pludermacher, para asegurar la precisión histórica y artística de los discursos.

Perspectivas debatidas y teatralidad en el juicio simulado
Durante el juicio, las intervenciones discutieron la moralidad, la libertad artística y el feminismo. Victorine Meurent, modelo de la pintura, defendió su derecho a la desnudez y, en términos más amplios, a la emancipación femenina.
PUBLICIDAD
Su abogada argumentó la ausencia de delito material, al sostener que el cuerpo representado en la obra podía no corresponder al de su clienta. Zola y Courbet, encarnados por estudiantes, denunciaron el acoso y la censura artística. El fiscal aportó un análisis irónico, describió a Manet como el “primer instagrammer y artista del clickbait” y lo comparó con figuras actuales como Jean Sarkozy.
El tono teatral y humorístico dominó el juicio. El estudiante que representó a Zola incluyó la célebre frase “J’accuse”, aunque el escritor no la utilizó hasta décadas después del escándalo, lo que provocó risas entre el público.
PUBLICIDAD
La jueza Valérie Dervieux también realizó comentarios irónicos, resaltó la paradoja de que una mujer estuviera juzgando a otra en una época en la que las mujeres no podían ejercer como magistradas, y animó a la audiencia a participar de forma activa en la sala.

El desarrollo del juicio respetó el orden tradicional de los procedimientos judiciales; los abogados defensores pronunciaron el alegato final.
No hubo interrogatorios a los testigos para priorizar los discursos, que fueron evaluados por su elocuencia y fidelidad histórica. La última palabra quedó en manos de la defensa, lo que aportó un cierre elocuente a la audiencia.
PUBLICIDAD
Al concluir el acto, el público votó el discurso más convincente, que recibió el estudiante que interpretó a Baudelaire. Tras la deliberación, la jueza reconoció un delito de indignación pública, pero dictó una sentencia que, lejos de la censura, instó a Manet a continuar con su labor artística, recordándole la responsabilidad inherente a su oficio.
El evento combinó teatralidad, reflexión histórica y debate sobre los límites éticos en el arte, logrando una experiencia participativa y enriquecedora para el público joven del museo.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
“Lofi Girl”: cómo un joven francés pasó de jugar World of Warcraft a crear un fenómeno mundial de música con mil artistas y un sello propio
Cada día, decenas de miles de oyentes se conectan a una veintena de listas para dormir o concentrarse, con una estudiante dibujada como figura central que se volvió un icono global en internet

“Faro Negro”: la historia de cuatro mujeres que eligieron no obedecer
En su nueva novela editada por El Brujo Ediciones, Horacio Esber entrelaza memorias familiares, una biblioteca anarquista escondida y las voces de mujeres que cuestionan los mandatos patriarcales

Escribidores, el Festival Literario de América y Europa, llega a España con cuatro días de literatura, cine y debate
La cita promovida por la Cátedra Vargas Llosa reunirá del 23 al 26 de septiembre a una treintena de autores, cineastas y periodistas en encuentros gratuitos abiertos al público

Pablo Larraín adapta a Mariana Enriquez en ‘Mis muertos tristes’: la mejor serie que vas a ver este año en Netflix, recomendada por Stephen King
Se ha presentado en el Festival de San Sebastián una versión en formato largometraje de la miniserie de cuatro episodios que se estrenará en la plataforma el 24 de septiembre

Un drama sobre la historia queer española, se consagra en el festival de Toronto y comienza su camino como candidata al Oscar
“La Bola Negra”, co-dirigido por Javier Ambrossi y Javier Calvo, obtuvo el máximo galardón otorgado por el público, en su primera gran consagración internacional, tras una proyección que recibió una ovación sostenida en el certamen



