
No es raro leer en redes sociales frases como “mi sobrina se egresó” o “me egresé del cole”, acompañadas de fotos con toga, birrete y mucho orgullo familiar. Pero no falta quien comente debajo, con aire de corrector: “¡Eso no se dice! Lo correcto es ‘egresé’, sin el ‘me’”. ¿Quién tiene razón?
La discusión no es nueva, pero vuelve con fuerza cada tanto. En algunos países, especialmente del Cono Sur y especialmente entre los menores de 45 años, egresarse suena más natural. En otros, suena raro. Para entender por qué, hay que mirar cómo funciona el verbo egresar en distintas regiones hispanohablantes.
Según el Diccionario de americanismos, publicado por la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), egresar se usa en general como un verbo intransitivo: se dice “mi hijo egresó”. Pero en países como Argentina, Uruguay, Paraguay y partes de Bolivia o Chile, también se escucha y se dice con pronombre: “mi hijo se egresó”. Ambas formas conviven, aunque solo una aparece en el diccionario tradicional de la RAE.
¿Por qué aparece el “se”?
Una explicación está en la tendencia de los hablantes a crear regularidades. Así como se dice me recibí, te graduaste o nos licenciamos, muchas personas aplican esa lógica a egresar, formando egresarse. Es un proceso natural en la lengua: cuando una estructura es común, se expande. Pasa incluso en la infancia, cuando los chicos dicen “yo sabí” o “andé”, imitando modelos regulares sin saber aún qué es un verbo irregular.
Este fenómeno no es un error, sino parte de lo que el lingüista Noam Chomsky llamó la “gramática interna” o “gramática generativa”: esa capacidad innata de los hablantes para deducir reglas y adaptarlas a nuevas palabras. Egresarse, entonces, surge como una forma lógica dentro de un sistema vivo y en constante cambio.

Consultada a través de la plataforma Enclave RAE, la Real Academia confirma que el uso pronominal de egresar está registrado en su diccionario de americanismos. No es una incorrección, sino una variante regional.
Aunque la forma más extendida en el español general sigue siendo egresé, decir me egresé no está mal en los países donde se usa así. Simplemente refleja otra manera de habitar el idioma.

Lo que empezó como una duda gramatical terminó revelando algo más profundo: la lengua no es rígida, ni está escrita en piedra. Es flexible, responde a las prácticas sociales y refleja cómo hablamos, escribimos y nos representamos. Y como suele ocurrir, muchas innovaciones nacen del habla cotidiana, sobre todo entre los más jóvenes.
La forma egresarse no ha llegado aún al diccionario académico de la RAE, pero ya tiene su lugar en el habla real. Es una muestra más de que las lenguas no se congelan, evolucionan. A veces, lo que suena raro hoy, mañana es norma.
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