
“Me sentí completamente desprotegida. No había ningún procedimiento claro para denunciar lo que estaba ocurriendo.” Así describió una exempleada su experiencia en el Museo Freud de Londres, en medio de una serie de acusaciones que han sacudido a la institución. El museo, dedicado a la vida y obra de Sigmund Freud, enfrenta actualmente una investigación formal tras denuncias de acoso laboral y mala conducta por parte de miembros de su junta directiva, según informó The Guardian.
El Museo Freud es objeto de una investigación independiente impulsada por el regulador de organizaciones benéficas del Reino Unido, tras recibir múltiples quejas sobre el ambiente laboral y la gestión interna. Las acusaciones incluyen “acoso sistemático”, intimidación y una cultura de miedo que, según varios testimonios, habría afectado tanto a empleados actuales como a antiguos trabajadores.

El detonante de la investigación fue una serie de quejas formales presentadas ante la Comisión de Caridad, el organismo encargado de supervisar las entidades benéficas en el Reino Unido. La comisión confirmó que está evaluando la gobernanza y la gestión del museo, tras recibir “preocupaciones serias” sobre el trato al personal y la conducta de la junta. Una portavoz del regulador declaró que la investigación busca determinar si la junta ha cumplido con sus deberes legales y si existen fallos estructurales en la protección de los empleados.
El museo, ubicado en la antigua residencia de Sigmund Freud y su hija Anna Freud en el barrio de Hampstead, se ha presentado durante décadas como un referente cultural y académico. Sin embargo, los testimonios recogidos describen un entorno laboral marcado por el miedo y la falta de mecanismos efectivos para denunciar abusos. Una de las denunciantes afirmó: “No había ningún canal seguro para expresar nuestras preocupaciones. Todo se manejaba de manera opaca y sin transparencia.” Otro exempleado relató que la presión y el estrés eran constantes, y que la dirección desestimaba cualquier intento de plantear problemas internos.

La investigación también examina la actuación de la junta directiva, cuyos miembros han sido señalados por presunta injerencia en la gestión diaria y por crear un clima de intimidación. Según The Guardian, algunos empleados acusaron a la junta de ignorar deliberadamente las quejas y de proteger a ciertos directivos frente a las denuncias. Un trabajador describió la situación como “una cultura de silencio donde el miedo a represalias era la norma”.
En respuesta a las acusaciones, el Museo Freud emitió un comunicado en el que asegura que colabora plenamente con la investigación y que se compromete a revisar sus políticas internas. La institución afirmó que valora el bienestar de su personal y que tomará medidas para garantizar un ambiente de trabajo seguro y respetuoso. La Comisión de Caridad, por su parte, subrayó que la investigación sigue en curso y que sus conclusiones se harán públicas una vez finalizado el proceso.
[Fotos: Freud Museum]
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