Durante su visita en el pódcast sobre comida Ruthie’s Table 4, conducido por Ruth Rogers, Benedict Cumberbatch relató su experiencia en el rodaje de Doctor Strange de Marvel, en el que debía comer cinco veces al día y consumir cantidades elevadas de proteínas para modificar su físico. El actor reflexionó sobre la cantidad de alimentos necesaria para estos procesos y la comparó con las necesidades de una familia.
Cumberbatch cuestionó el nivel de desperdicio en la industria cinematográfica de Hollywood y advirtió sobre el impacto ambiental que suponen las grandes producciones. El actor señaló que el sector genera un importante derroche de recursos en áreas como la construcción de decorados, el consumo energético y el suministro de alimentos.
Asimismo, también se refirió al uso de recursos no renovables y criticó,por ejemplo, la práctica de entregar botellas de plástico de un solo uso en los sets. Proponiendo alternativas, sostuvo que existen opciones más sostenibles, especialmente considerando el avance tecnológico y las posibilidades logísticas actuales.
La producción de una película pequeña puede generar cerca de 391 toneladas métricas de emisiones de CO2, mientras que una superproducción alcanza hasta 3.370 toneladas métricas, cifra equivalente al consumo energético anual de más de seiscientos hogares. A raíz de esto, en 2021, el Gremio de Productores de América instó a la industria a adoptar energías limpias y reconoció que las medidas actuales resultan insuficientes para afrontar los desafíos del cambio climático.

Situaciones como los incendios forestales en Los Ángeles, que provocaron la muerte de una treintena de personas y el daño de miles de estructuras, reavivaron el debate sobre el compromiso ambiental de los estudios. Entre los damnificados figuraron figuras como Anthony Hopkins, Eugene Levy y Billy Crystal.
Algunos estudios, como The Walt Disney Company, han asumido compromisos para reducir su huella de carbono. Estableció como meta abastecerse en un 100% de electricidad libre de emisiones de carbono para 2030. Por su parte, figuras como Jane Fonda, Woody Harrelson y Julia Roberts apoyan medidas ambientales más estrictas; y otros, como Mark Rylance y Hayley Atwell, respaldan la inclusión de cláusulas verdes en las producciones.
A pesar de la difusión de iniciativas sostenibles, la magnitud de los recursos necesarios para las superproducciones y sus campañas publicitarias supone un reto para la adopción de políticas integrales. Leonardo DiCaprio, quien fundó en 1998 una organización dedicada a la protección del medio ambiente, también ha tenido que afrontar cuestionamientos por algunas de sus actividades asociadas al uso de transporte aéreo privado y su participación en eventos señalados por su alto impacto ambiental.

Cumberbatch describió a la industria del cine como altamente derrochadora, y señaló que numerosos recursos no se reutilizan, como los decorados, y que aspectos como el transporte, la alimentación, el alojamiento y el consumo de energía contribuyen de manera significativa al impacto ambiental. Destacó como ejemplo que mantener una iluminación de estudio que simule la luz diurna requiere cantidades considerables de electricidad.
Reconoció que existe una percepción de hipocresía cuando los actores cuestionan la falta de sostenibilidad en Hollywood, aunque aseguró que, en su caso, busca promover prácticas más ecológicas en los rodajes, tanto desde su rol actoral como en la producción.
Fotos: Reuters/ Sarah Meyssonnier; Marvel Studios vía AP, y Reuters/ Mike Blake/ Archivo.
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