
“Sigo muy ocupado Vincentizando”, escribió Isaac Israëls a Jo van Gogh-Bonger en una de las más de 100 cartas que le envió, ahora publicadas digitalmente por el Museo Van Gogh. Esta correspondencia, repleta de reflexiones sobre arte, literatura, música, amor y amistad, revela la profunda admiración de Israëls por la obra de Vincent van Gogh y su estrecha relación con la mujer que, durante décadas, permaneció en la sombra: la cuñada del pintor, responsable de transformar su legado en un fenómeno mundial.
El museo de Ámsterdam dedica una exposición a Jo van Gogh-Bonger (1862–1925), figura clave en la historia del arte, al cumplirse el centenario de su muerte. La muestra reúne diez obras de Israëls inspiradas en Van Gogh, el retrato de Jo pintado entre 1895 y 1897 —restaurado recientemente para eliminar repintes y barniz amarillento— y el cuadro de 1894 que representa al joven Vincent Willem van Gogh. Además, se exhiben fragmentos del diario de Van Gogh-Bonger, que arrojan luz sobre su vínculo con Israëls.
La vida de Jo cambió radicalmente al casarse con Theo van Gogh (1857–1891), marchante de arte y hermano del célebre pintor. Theo apoyaba económicamente a Vincent, un talento precoz marcado por episodios de melancolía y el célebre incidente en el que se cortó una oreja poco después del compromiso de la pareja. Cuando Vincent murió en julio de 1890, el matrimonio heredó un conjunto de 400 pinturas y numerosos dibujos, el fruto de toda una vida de trabajo.
La tarea de preservar y difundir ese legado resultaba titánica. La tragedia familiar se agravó cuando Theo falleció apenas 21 meses después de su boda, dejando a Jo a cargo de su hijo pequeño, Vincent, y de la obra de su cuñado. Los hermanos Van Gogh reposan juntos en el cementerio de Auvers-sur-Oise, al norte de París, donde Vincent pasó sus últimos días.
Tras la muerte de su esposo, Jo mantuvo una estrecha amistad con Israëls, a quien incluso llegó a considerar como posible pareja. Aunque el vínculo no se transformó en matrimonio, la colaboración artística fue intensa: Jo le prestó varias obras de Van Gogh, que Israëls incorporó como fondo en al menos 17 de sus cuadros entre 1915 y 1920. El propio Israëls llegó a convertir el nombre de Vincent en verbo, como muestra su célebre frase sobre “Vincentizar”.
La exposición también pone en valor la labor de Jo como promotora incansable de la obra de Van Gogh. Según Hans Luijten, biógrafo de Van Gogh-Bonger y responsable de la edición de las cartas, Israëls “escribe con gran franqueza y vitalidad sobre arte, literatura, música, amor y amistad. Tenía un profundo interés por Jo y sus dificultades, y disfrutaba de su compañía. Pero también le fascinaba la obra de Vincent, como expresa con frecuencia en sus cartas”.
Durante años, la figura de Jo permaneció relegada. Solo tras la publicación en 2022 de la biografía de Luijten, Jo van Gogh-Bonger: The Woman who Made Vincent Famous, su papel en la difusión del arte de Van Gogh comenzó a recibir el reconocimiento merecido. Jo dedicó su vida a conquistar a la crítica y organizar exposiciones, incluso en Estados Unidos, logrando que el nombre de su cuñado alcanzara la fama internacional.
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