
La restauración de la Sala de Constantino en los Museos Vaticanos ha revelado un hallazgo que transforma la comprensión de la obra de Rafael. Tras una década de trabajos, los responsables del museo han confirmado que el propio maestro renacentista pintó personalmente dos figuras en la sala, desmintiendo la creencia de que sus asistentes completaron la totalidad del espacio tras su muerte.
Durante años, la comunidad artística asumió que la Sala de Constantino —una de las célebres Estancias de Rafael— era fruto exclusivo del trabajo de los discípulos del pintor, ejecutado tras su fallecimiento en 1520. Sin embargo, la reciente restauración ha aportado pruebas materiales que modifican este relato.
Barbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos, declaró a la agencia AP: “Con esta restauración, reescribimos una parte de la historia del arte. Ahora tenemos dos obras más de Rafael en nuestro catálogo”.

El encargo original de las Estancias de Rafael partió del papa Julio II en 1509. Rafael, entonces un joven artista, asumió la dirección de un proyecto monumental que se extendió durante más de una década. La muerte prematura del pintor, a los 37 años, dejó la Sala de Constantino inconclusa.
Sus tres asistentes —Giulio Romano, Gianfrancesco Penni y Raffaellino del Colle— finalizaron la decoración siguiendo los bocetos y directrices de Rafael, representando episodios de la vida del emperador romano Constantino y exaltando la victoria del cristianismo sobre el paganismo.
El avance en la atribución de las pinturas se debe a la investigación sobre las técnicas empleadas en la sala. Documentos históricos ya sugerían que Rafael prefería aplicar óleo directamente sobre el muro, en lugar de la técnica tradicional del fresco, que utiliza pigmentos al agua sobre yeso húmedo.

El artista buscaba la intensidad cromática del óleo, pero para ello desarrolló un método inédito: fijaba una superficie de resina natural a la pared mediante clavos metálicos, sobre la que luego pintaba.
La restauración permitió identificar que dos figuras alegóricas femeninas —Justicia y Amistad— fueron ejecutadas con óleo, lo que permitió a los conservadores atribuirlas directamente a Rafael.
“La técnica utilizada y planeada por Rafael era realmente experimental para la época, y no se ha encontrado en ningún otro mural realizado con óleo”, explicó el conservador Fabio Piacenti. El resto de la sala, en cambio, fue pintado con métodos tradicionales, ya que los ayudantes del maestro no lograron dominar su innovadora técnica.

Durante los trabajos, los restauradores también hallaron clavos metálicos bajo algunos de los frescos, interpretados como elementos para sujetar la resina que servía de base al óleo. Este descubrimiento refuerza la hipótesis de que Rafael había iniciado la preparación de más zonas para pintar al óleo, pero su muerte interrumpió el proceso. Según Jatta, “este es exactamente el momento en que él abandonó la sala”.
El proyecto de restauración de la Sala de Constantino comenzó en marzo de 2025 y concluyó en diciembre de 2024. El espacio permaneció parcialmente abierto al público durante la intervención.
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