Joaquín Torres García: retrato humano del genial artista uruguayo

Políglota, resiliente, irónico. A 150 años del nacimiento del maestro del Universalismo constructivo, su familia recuerda sus características

Retrato del pintor Joaquín Torres García
Guardar

Cercano por detrás de su porte serio, políglota, resiliente ante sucesivos infortunios, hipersensible y de un humor irónico: así es el ‘retrato’ familiar del maestro del Universalismo constructivo Joaquín Torres García a 150 años de su nacimiento.

Nacido el 28 de julio en Montevideo como hijo del comerciante catalán Joaquín Torres y de la uruguaya María García, Torres García (1874-1949) vivió allí hasta los 17 años, cuando viajó a España, donde se formó en arte, se casó e inició un periplo por el mundo que, como un círculo, terminó donde empezó.

Si bien no lo conoció personalmente -sobreviven pocos con esa suerte-, su bisnieto Alejandro Díaz revela particularidades de su figura que surgen del período montevideano, culmen por la fundación de su Escuela del Sur y el dictado de 777 conferencias.

Retrato del pintor Joaquín Torres García
Joaquín Torres García y su esposa, Manolita Piña, junto con sus nietos Demian Díaz (i) y Eva Díaz (c), sus hijos (i-d) Horacio, Ifigenia y Olimpia y su yerno Eduardo Díaz Yepes, en 1948 en Montevideo (Uruguay) (EFE/ Museo Torres García)

“Sus discípulos le llamaban el maestro, aunque a él no le gustaba, porque si bien tenía una presencia muy fuerte (...) y a veces podía ser intimidante, muchos cuentan que era una persona muy humana y muy cercana”, revela.

Similar es la descripción del nieto Marcos Torres, quien, aunque tampoco lo conoció, dice que tanto sus padres, Augusto Torres y Elsa Andrada, -quienes lo denominaban él “el viejo” y ella “el maestro”- como sus tías y abuela, le transmitieron semblanzas.

“Era una persona entrañable, muy serio, pero muy cariñoso, muy centrado en su trabajo”, dice, y acota que buscaba ser “muy docto” si alguien lo era, pero “se ponía a la altura” de alguien “iletrado” con una “cualidad humana excepcional”.

Además, le contaron que era “extremadamente pulcro”; barría y arreglaba su taller aunque lo hubiera hecho la noche anterior y “podía pintar de traje y no mancharse ni los dedos”, algo que “no es fácil de hacer con el óleo”.

Retrato del pintor Joaquín Torres García
Retrato de Manolita Piña (i), la esposa de Joaquín Torres García, junto a un autorretrato del artista, expuestos en el Museo Torres García (EFE/ Alejandro Prieto)

“Era hipersensible, percibía mucha más información de lo que el promedio de la gente y eso da a entender por qué era tan pulcro y minucioso en muchas cosas. Por otra parte, se podía impacientar bastante si lo hacían esperar o la gente se ponía muy majadera”, sostiene Torres.

Hacia 1901 Torres llega a la casa de una familia de alcurnia catalana para dar clases de pintura a Carolina, una de las hijas del matrimonio Piña y Rubíes de Berenguer. Conoce a su hermana Manolita, quien dice “yo también quiero tomar clases”, y pronto se enamoran.

“Como había una diferencia social tan grande, los padres de Manolita no permitían esa relación ni ese matrimonio. Tuvieron que esperar 10 años a que fallecieran para poder casarse. Luego no se separaron nunca más”, acota Díaz.

Joaquín Torres García
(Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry)

Escribiendo a su entrañable amigo Rafael Barradas, recuerda Díaz, él dice que entonces sólo podía hablar con la “fiel compañera” a la que dedica su autobiografía ‘Historia de mi vida’: “Pero hablar con mi mujer es como monologar, por estar demasiado identificados”.

“Manolita le aguantó todo. Lo siguió en todo porque creía en él, pero eran muy unidos, era una relación que era una sociedad”, añade el nieto de la hija mayor Olimpia, con quien, al igual que con sus hermano, Augusto, Horacio e Ifigenia, era un padre “muy cercano”.

“No se iba a otro lugar a pintar, estaba ahí con sus cuadros y los niños corriendo y jugando alrededor”, acota.

Torres cuenta que su abuelo era políglota: “conozco obra en catalán, castellano y francés. Sé que se manejaba también en italiano y en inglés, es decir que hablaba cinco idiomas”.

Joaquín Torres García
Joaquín Torres García

Sobre su humor dice que “sabía encontrar lo gracioso”, muestra de eso es cómo en ‘La ciudad sin nombre’ se burla de sus detractores con sarcasmo e ironía y su divertido disfraz ‘Mr. New York’, para una fiesta durante sus años en esa urbe.

“Podía ser irónico, ridiculizar caústicamente o bien ser de un humor cariñoso y entrañable, con sus amigos y consigo mismo”, resume Díaz, y menciona amistades como la de Pere Moles o Joan Salvat-Papasset, también dice que compartió con Antoni Gaudí y Piet Mondrian.

Asimismo, Díaz resalta la resiliencia con que superó embates como el fracaso de sus murales para la Diputación de Barcelona, la venta de su casa Mon Repòs o el incendio de su fábrica de juguetes.

Tras cada infortunio se reinventaba, hasta sus últimas andanzas con una escuela tampoco del todo comprendida. “Se reían de él porque veían como dibujos de niños, pero siempre se levantaba y redoblaba la apuesta cuando caía”, rendondea.

Fuente: EFE

Últimas Noticias

Un drama sobre la historia queer española, se consagra en el festival de Toronto y comienza su camino como candidata al Oscar

“La Bola Negra”, co-dirigido por Javier Ambrossi y Javier Calvo, obtuvo el máximo galardón otorgado por el público, en su primera gran consagración internacional, tras una proyección que recibió una ovación sostenida en el certamen

Un drama sobre la historia queer española, se consagra en el festival de Toronto y comienza su camino como candidata al Oscar

“Manos anónimas”, la impactante serie con la que Carlos Alonso registró la violencia política en Argentina

La muerte del maestro mendocino, hoy, a los 97 años, nos lleva a adentrarnos en su universo estético y a la forma en que "enfrentó a la maquinaria de la dictadura desde el arte"

“Manos anónimas”, la impactante serie con la que Carlos Alonso registró la violencia política en Argentina

Thomas Piketty, economista francés: “Queremos que el capitalismo y las fuerzas del mercado sean esclavos de la democracia, y no al revés”

¿Existe el peligro de que la concentración de la riqueza termine por devorarse los derechos ciudadanos? Una mirada a la vigencia de un manifiesto que transformó la discusión política del siglo XXI

Thomas Piketty, economista francés: “Queremos que el capitalismo y las fuerzas del mercado sean esclavos de la democracia, y no al revés”

Jack London y la pregunta que nunca abandonó: hasta dónde aguanta la civilización

Fue marinero, vagabundo y militante socialista. Murió a los 40 años y dejó una obra sobre pandemias, instinto y violencia política que hoy se lee como si la hubiera escrito para este momento

Jack London y la pregunta que nunca abandonó: hasta dónde aguanta la civilización

Murió Carlos Alonso, el gran pintor argentino que enfrentó a la dictadura con arte

El artista tenía 97 años. Fue censurado, vivió en el exilio y su hija fue desaparecida, una pérdida que atravesó de manera decisiva su vida y su producción artística

Murió Carlos Alonso, el gran pintor argentino que enfrentó a la dictadura con arte