
La Edad Media es el periodo histórico-artístico comprendido desde el surgimiento del cristianismo en Europa occidental a partir del siglo IV hasta la época del arte gótico, durante los siglos XIII al XV. Es un tiempo que, tradicionalmente, aparece imaginado en el cine, las series de televisión, la literatura y la pintura romántica como una etapa oscura, siniestra, azotada por las enfermedades pandémicas que asolaban Europa, con ciudades y edificios sucios e insalubres y rodeada de una evidente falta de higiene.
En la novela y el filme El nombre de la rosa los edificios son tétricos y lóbregos, en la serie Juego de Tronos (que, aunque situada en un mundo imaginario, bebe de las referencias medievales) la guerra, la violencia y la muerte dominan la sociedad.
Incluso en Los pilares de la Tierra se dice que las construcciones románicas se idearon como ejemplos de una arquitectura tosca y sombría. El Medievo, que comienza con las oleadas atacantes de los mal llamados pueblos bárbaros, se nos ha presentado siempre lleno de calles embarradas, palacios fríos, muros de áspera piedra y un ambiente plomizo.

Sin embargo, la investigación realizada por los medievalistas en las últimas décadas, conjugada con las nuevas técnicas de reconstrucción digital, ha permitido romper esos mitos y presentarnos un mundo más acorde con la realidad. A partir del estudio de las fuentes escritas, las arqueológicas y, sobre todo, los objetos materiales y los edificios, aparece ante nosotros un panorama brillante.
Destellos en la Alta Edad Media
La mayoría de los expertos consideran que el arte y la arquitectura medievales surgen en el siglo IV, con edificios que en muchos casos llegaron hasta nuestros días muy modificados e incluso destruidos.
Desde España, expertos como Pablo Aparicio Resco han reconstruido, por ejemplo, la basílica que el emperador Constantino levantó en San Pedro del Vaticano (Roma), demolida y sepultada por la construcción moderna que hoy vemos. Siguiendo una indagación histórica, los datos obtenidos fueron trasladados a las nuevas tecnologías y así se pudo idear una imagen virtual del edificio.
En su interior todo era color, brillo, suntuosidad, esbeltas proporciones y ventanales que daban luz. El edificio, con sus mármoles, mosaicos, textiles y otros elementos, desmiente rotundamente el mito de la arquitectura medieval como espacio oscuro y siniestro.
Todos los edificios de la Alta Edad Media estaban pintados con colores saturados y resplandecientes, a pesar de que el paso de tiempo ha borrado los frágiles murales.
Un proyecto llevado a cabo por el diario asturiano La Nueva España aunó los esfuerzos de informáticos y diseñadores digitales con expertos internacionales en arte del antiguo reino de Asturias durante el siglo IX. Esta colaboración, puesta en práctica en el interior de la iglesia prerrománica de San Julián de los Prados, dio nueva vida a un conjunto pictórico que, en su estado actual, dista mucho de la exuberancia cromática que tuvo en su día recién pintado. En la iglesia, además, los muros acogieron imágenes de edificios imaginarios, es decir, arquitecturas fingidas y cortinajes hoy muy difíciles de percibir.
No se trata, en ninguno de los casos que mencionamos, de reconstrucciones fantásticas para un público de masas, sino del fruto de trabajos de documentación realizados por los estudiosos durante años.

Las iglesias de los monasterios de estas etapas, las basílicas y las catedrales no fueron lóbregas ni sus muros fríos. Incluso cuando ha desaparecido íntegramente la construcción, como en el caso de la catedral románica de Gerona, los trabajos de Gerardo Boto, Marc Sureda y Pablo Aparicio han generado una imagen esplendorosa de su interior. Allí, todo refulgía: los muros pintados, los baldaquinos de oro y plata, las telas ricas y la luz que, mediante velas y candelas, iluminaba cada recoveco.
El gótico, las catedrales y la luz
Las grandes catedrales góticas aparecen muchas veces presentadas como espacios siniestros. Así se describe la catedral parisina en la novela Nuestra Señora de París de Víctor Hugo (1831) y se visualiza en la adaptación de Disney El jorobado de Notre-Dame (1996).
Pero nada más lejos de la realidad. La arquitectura levantada entre los siglos XII y XV, prodigiosa técnicamente, permitió la apertura de grandes ventanales cubiertos con vidrieras policromadas. Estas proyectaron haces centelleantes en su interior, acariciando los muros, pilares y el mobiliario litúrgico de esos edificios. La luz dentro de los templos góticos generaba una atmósfera que potenciaba la vivencia espiritual del fiel en su acercamiento a Dios.

Los bienes muebles, por su fragilidad, desaparecieron en muchas ocasiones. Pero los concienzudos estudios de investigadores como Fernando Gutiérrez Baños han permitido visualizar cómo eran, por ejemplo, los retablos y tabernáculos de esos espacios. Lo han conseguido aplicando técnicas de reconstrucción digital y recomponiendo elementos dispersos o destruidos.
Las telas, los tapices y textiles, cubrían muros, suelos y altares, generando una imagen suntuosa. Muchos de esos elementos se perdieron fruto de incendios, humedades y robos. Las catedrales de Zamora y Palencia, entre otras muchas, conservan importantes obras artísticas de cronología gótica (siglos XIV y XV), donde los artistas usaron colores –rojos, amarillos y verdes– de gran impacto visual. El uso de las nuevas tecnologías ha permitido ubicarlos en sus lugares originales.
Ese es el caso del trascoro de la catedral palentina, donde se ha revivido el espacio que el obispo Juan Rodríguez de Fonseca ideó en los primeros años del siglo XVI, conjugado con la presencia de tablas pintadas.
El color estaba en todas partes
La pintura medieval, por su delicadeza y fragilidad, ha sido objeto de estudios científicos que buscan reconstruir virtualmente ciclos dañados. Así se hizo con las tablas del convento de Santa Clara de Toro (Zamora) a partir de técnicas muy útiles para el patrimonio, como el registro fotogramétrico y la renderización, procesos informáticos que permiten generar animaciones a partir de modelos tridimensionales o 3D.

Por otra parte, las grandes catedrales góticas de Francia, entre ellas Notre-Dame de París y Amiens, han sido sometidas a documentadísimas investigaciones por parte de Stephen Murray y Andrew Tallon, sobre las que aplicaron técnicas láser y de análisis estructural. Sus estudios han sido claves a la hora de determinar cómo han de restaurarse esos templos, especialmente para el caso de la catedral parisina, muy dañada tras el incendio en abril de 2019.
Hoy sabemos que el arte medieval destacaba por su color y viveza. No hay más que ver la restitución cromática que se ha hecho de la fachada de la catedral de Amiens, donde destacaban los potentes colores rojos y azules aplicados sobre las esculturas. La aplicación de técnicas 3D y de renderizado sobre la arquitectura y el arte de la Edad Media es una herramienta muy útil que permite conocer mejor el pasado. Sin embargo, si se pretende crear imágenes cercanas al estado inicial de las obras, esto siempre debe ir acompañado de estudios minuciosos de las fuentes documentales, la arqueología y las obras artísticas en sí mismas.
Cuando ese objetivo se logra, el arte medieval, lleno de claridad, color y luminosidad, se revela ante nosotros. Sin duda, en el futuro la investigación seguirá dando luz a tanta falsa oscuridad.
Fuente: The Conversation
Últimas Noticias
Un drama sobre la historia queer española, se consagra en el festival de Toronto y comienza su camino como candidata al Oscar
“La Bola Negra”, co-dirigido por Javier Ambrossi y Javier Calvo, obtuvo el máximo galardón otorgado por el público, en su primera gran consagración internacional, tras una proyección que recibió una ovación sostenida en el certamen

“Manos anónimas”, la impactante serie con la que Carlos Alonso registró la violencia política en Argentina
La muerte del maestro mendocino, hoy, a los 97 años, nos lleva a adentrarnos en su universo estético y a la forma en que "enfrentó a la maquinaria de la dictadura desde el arte"

Thomas Piketty, economista francés: “Queremos que el capitalismo y las fuerzas del mercado sean esclavos de la democracia, y no al revés”
¿Existe el peligro de que la concentración de la riqueza termine por devorarse los derechos ciudadanos? Una mirada a la vigencia de un manifiesto que transformó la discusión política del siglo XXI

Jack London y la pregunta que nunca abandonó: hasta dónde aguanta la civilización
Fue marinero, vagabundo y militante socialista. Murió a los 40 años y dejó una obra sobre pandemias, instinto y violencia política que hoy se lee como si la hubiera escrito para este momento

Murió Carlos Alonso, el gran pintor argentino que enfrentó a la dictadura con arte
El artista tenía 97 años. Fue censurado, vivió en el exilio y su hija fue desaparecida, una pérdida que atravesó de manera decisiva su vida y su producción artística


