
Fueron dos de los artistas europeos más importantes del siglo XX, pero también dos amigos con muchos puntos en común. Uno fue Barcelona, donde los museos dedicados a ambos consagran una exposición simultánea a esa relación de cinco décadas. Hasta el 25 de febrero de 2024 podrán visitarse más de 300 trabajos y documentos de ambos artistas españoles dispuestos de forma autónoma, aunque complementaria, en el Museo Picasso y en la Fundación Joan Miró de la capital catalana.
La exposición, con obras de colecciones públicas y privadas de todo el mundo, se enmarca dentro de la cincuentena de muestras en varios países por el 50º aniversario de la muerte de Pablo Picasso (1881-1973). La muestra coincide también con el cuarenta aniversario del fallecimiento de Joan Miró (1893-1983), doce años menor que el artista andaluz.
“La exposición tiene como punto de partida la relación entre Miró y Picasso, su amistad, la amistad de los dos con la ciudad de Barcelona”, explicó Marko Daniel, director de la Fundación Joan Miró, este jueves durante la presentación.

El primer cruce se produce en 1917, cuando el joven Miró, nacido en Barcelona, queda impactado por las escenografías que Picasso, ya haciendo carrera en París, ha diseñado para un ballet que se estrena en el Teatre del Liceu de la capital catalana. Pese a que Picasso había residido unos años en Barcelona, y sus madres se conocían, ellos todavía no han establecido relación. Hasta que Miró logró visitarlo en su taller parisino en 1920, llevándole un paquete que su madre le enviaba desde Barcelona.
Nacerá entonces una relación que evolucionará y que en la muestra –para la que las dos instituciones se han intercambiado numerosas obras–, puede rastrearse en pinturas, esculturas, dibujos, escritos o dedicatorias de libros.
De la admiración inicial al maestro, del que Miró solía tener una foto en sus talleres, a una relación más pareja, que llevó a Picasso a conservar dos trabajos del barcelonés en su colección y mandarle cariñosas dedicatorias de sus libros. “Una admiración mutua que se convirtió en una danza que hacían los dos alrededor del otro, que se ve expresada preciosamente en esta exposición”, resaltó Marko Daniel.
Sin copia
Dispuesta en siete ejes cronológicos y temáticos, la muestra destaca los puntos en común de ambos, como lo fueron sus relaciones con el surrealismo, el impacto de la Guerra Civil española y su compromiso con la causa republicana, o su interés por la poesía y la cerámica, pero también sus divergencias.

“Pese a esta referencia que Picasso supone para Miró, Miró nunca copia a Picasso”, puntualizó Teresa Montaner, una de las comisarias de la exposición.
De caracteres opuestos –Picasso más expansivo y Miró más retraído–, también difirieron en sus concepciones artísticas, como resalta especialmente el tramo final de la muestra.
“Esta exposición nos cuenta muchas historias, es un relato, es una novela múltiple”, explicó Emmanuel Guigon, director del Museo Picasso de Barcelona. “Hay un primer capítulo aquí, un primer capítulo en el Museo Picasso, un final, pero por fin estas historias se mezclan”.
Para conseguirlo, numerosas instituciones internacionales han cedido obras como Las tres bailarinas de Picasso, de la Tate Gallery de Londres, o La Masía de Miró, de la National Gallery of Art, en Washington.
“Esta exposición, estoy convencido, solo era posible en Barcelona”, reivindicó Marko Daniel. “No hay otra ciudad que reúna tantas obras de Miró y Picasso como nosotros aquí”, agregó.

Año Picasso
Esta muestra forma parte del programa de la Celebración Picasso 1973-2023, que ha llevado actividades a diferentes países, desde su arranque oficial en septiembre del año pasado.
Organizado con la colaboración de los gobiernos de España y Francia, donde Picasso pasó gran parte de su vida, el programa recorre las múltiples facetas de este creador genial, autor de obras como el Guernica o Las señoritas de Avignon.
La figura de este artista capital del arte moderno también tiene puntos controvertidos, como las críticas a su trato a las mujeres con las que compartió su vida, cuestionada en los últimos años tras el surgimiento del movimiento #Metoo, y que se abordó en una exposición en el Brooklyn Museum de Nueva York este verano.
Fuente: AFP
[Fotos: gentileza prensa Museu Picasso / Fundació Joan Miró]
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