
La actriz estadounidense Meryl Streep y el escritor japonés Haruki Murakami recibieron el prestigioso Premio Princesa de Asturias en Artes y Literatura, respectivamente, en una ceremonia presidida por la familia real española en la ciudad de Oviedo, España.
Durante su discurso de aceptación, Meryl Streep habló de la empatía que los actores deben sentir por sus personajes y que la gente en los cines y teatros siente por las personas en pantalla o en el escenario que parecen -o suenan- diferentes a ellos, como algo que podría ser útil también en la vida cotidiana. “La empatía puede ser una forma radical de acercamiento y diplomacia útil en otros teatros del esfuerzo”, afirmó y agregó: “En nuestro mundo, en nuestro mundo cada vez más hostil y volátil, espero que nos tomemos a pecho otra regla que se enseña a todo actor, a saber: todo consiste en escuchar”.
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Vestido con un elegante esmoquin negro, Haruki Murakami recibió el diploma con emoción y una sonrisa, pero no pronunció un discurso. Anteriormente, el jurado había enfatizado que el reconocimiento le fue otorgado por “la singularidad de su literatura, su alcance universal y su capacidad para conciliar la tradición japonesa con el legado de la cultura occidental”. Tras el saludo protocolar a los monarcas y dirigirse al público en el Teatro Campoamor, el autor de Tokio blues y La muerte del comendador levantó el pergamino con los brazos en un gesto de saludo y agradecimiento. También se le vio escuchando atentamente las palabras de Streep sobre la importancia de escuchar.

Al ser reconocido como un puente entre las culturas occidental y oriental, el rostro del escritor de 74 años reflejó su desacuerdo con tal caracterización. Este sentimiento desempeñó un papel fundamental en su reconocimiento durante la 43ª edición de los premios presentados por la Fundación con sede en Asturias, afiliada a la corona española. Murakami había afirmado previamente: “Solo escribo lo que me apetece y no me considero desempeñando un papel del Este o del Oeste, ni sirviendo como puente”.
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En la presentación de Murakami, el jurado describió su narrativa como “ambiciosa e innovadora”, destacando que “ha logrado expresar algunos de los grandes temas y conflictos de nuestro tiempo: la soledad, la incertidumbre existencial, la deshumanización de las grandes ciudades, el terrorismo, pero también el cuidado del cuerpo y la reflexión sobre el proceso creativo”.

También fueron homenajeados los biólogos estadounidenses Jeffrey Gordon, Peter Greenberg y Bonnie Bassler, que recibieron el premio de investigación científica y técnica (Gordon no pudo asistir). Y dos de los galardonados en 2023, la historiadora francesa Hélène Carrère d’Encausse, premio de Ciencias Sociales (lo recibió su hijo, el escritor Emmanuel Carrère), y el escritor y filósofo italiano Nuccio Ordine, premio de Comunicación y Humanidades, fallecieron a principios de año. También estuvieron representadas la organización benéfica escocesa Mary’s Meals, galardonada con el premio a la concordia por su labor de alimentación de escolares en situación de extrema pobreza en todo el mundo, y la iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi), distinguida con el premio a la cooperación internacional.
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La ceremonia de premiación, establecida en 1981 con el objetivo de “honrar los esfuerzos científicos, técnicos, culturales, sociales y humanos emprendidos por individuos, instituciones, grupos de individuos o grupos de instituciones a nivel internacional”, fue presidida por la Princesa Leonor de España, junto al resto de la Familia Real Española.

El ganador del premio de deportes, el legendario maratoniano keniano Eliud Kipchoge, declaró en un discurso que para él correr era mucho más que un ejercicio físico. “Debemos hacer de nuestro mundo un mundo de corredores, porque un mundo de corredores es un mundo feliz. Y un mundo feliz es un mundo pacífico”, afirmó.
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El Premio Princesa de Asturias contó con 37 candidaturas de 17 nacionalidades diferentes. Es el quinto de los ocho premios internacionales que otorga anualmente la Fundación homónima. Los premios, por los que los ganadores reciben 50.000 euros (53.000 dólares) y una escultura del artista español catalán Joan Miró, fueron entregados formalmente por la Princesa Heredera Leonor, que da nombre a la fundación del premio.
Con información de: AP y Télam S. E.
[Foto: AP/Álvaro Barrientos; REUTERS/Vincent West]
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