
Se ha tornado habitual encontrar entre las noticias del día o de la semana una vandalización a una obra de arte importante. En general, son grupos ecológicos que encuentran en este método una forma de visibilizar sus reclamos. La lista de obras atacadas es larga y con el correr de los días se hace cada vez más grande. Muchas veces estos activistas logran instalar un tema, una pregunta, un mensaje, pero la mayoría de las veces se diluye en la espectacularidad del “atentado”.
El último ataque ocurrió ayer. Un hombre se acerca a La joven de la perla, una de las obras maestras del pintor neerlandés Johannes Vermeer realizada entre 1665 y 1667. Apoya su cabeza sobre el cuadro, parece dibujarla con un marcador. Luego otro hombre se acerca (en la remera lleva escrito el nombre del grupo ecológico: Just Stop Oil) y le tira salsa, pero lo hace sobre la cabeza de su compañero. Se sacan fotos, dicen unas palabras.
Ocurrió en el Museo Mauritshuis de La Haya, donde se encuentra esta obra también conocida como Muchacha con turbante. Según informó Reuters, la policía holandesa arrestó a tres personas en un museo y no se extendió con detalles. La obra de Vermeer muestra a un tronie, nombre que se daba en Holanda en el siglo XVII a los retratos que no buscaban ser identificables. La importancia estaba en la expresión. Los pintores producían estos cuadros para demostrar su pericia.
“Se me paró el corazón cuando me enteré de la acción”, dijo Carolin Stranz, la portavoz del Museo Barberini de Potsdam, cerca de Berlín. Hablaba del ataque a Los almiares, la obra más cara jamás vendida de Claude Monet: El fin de semana, activistas climáticos lanzaron puré de papas contra este cuadro expuesto en el museo alemán. “¿Qué vale más, el arte o la vida?”, fue la pregunta que quiso instalar el grupo ecologista.
Fueron dos activistas por el clima del grupo “Última generación” quienes realizaron esta acción. En un comunicado señalaron: “Cada vez más personas se niegan a aceptar en silencio la progresiva destrucción y puesta en peligro de la vida humana en nuestro planeta”. Finalmente el cuadro no sufrió daños, “todo lo contrario del inconmensurable sufrimiento que las inundaciones, las tormentas y las sequías ya nos traen hoy como presagio de la inminente catástrofe”.
A mediados de octubre, Los girasoles de Vincent van Gogh también fue vandalizado. En señal de protesta contra el gobierno británico por su autorización al fracking, dos miembros del grupo Just Stop Oil arrojaron sopa sobre la famosa obra, exhibida en The National Gallery de Londres. Fueron dos latas de sopa de la marca Heinz las que cayeron sobre el lienzo pintado en 1888. Como estaba protegido por un cristal, no percibió daño alguno.
Según informó la policía de Londres en Twitter, tras lanzar la sopa sobre el cuadro, las manifestantes se pegaron con cola a la pared de la pinacoteca. La seguridad del museo llegó poco después e hizo salir a los visitantes de la sala. Scotland Yard anunció posteriormente haber detenido a dos personas acusadas de “daños criminales”. El objetivo del grupo de desobediencia civil “Just Stop Oil” es que el gobierno británico detenga todos los nuevos proyectos de petróleo y gas.
“Continúa la ola de ataques en los museos”, se dijo el 9 de octubre pasado.. Dos integrantes del grupo Extinction Rebellion protestaron contra la falta de medidas de los gobiernos contra el cambio climático en una muestra de Pablo Picasso. ¿Cómo? Se pegaron a la obra Masacre en Corea, cuadro expuesto en un museo de Melbourne, en el sureste de Australia.
La Policía, tras lograr quitar el pegamento que unía las manos de los manifestantes con una cubierta que protege la obra, arrestó a los dos activistas, de 59 y 49 años, del grupo Extinction Rebellion y a otra persona que les ayudó. ASí lo informó entonces el canal público australiano ABC. Durante el acto de protesta, los activistas desplegaron a sus pies una pancarta que decía: “Caos climático = guerra + hambruna”.
En julio, ambientalistas de “Just stop oil” intervinieron una copia de La última cena de Leonardo da Vinci en la Real Academia de las Artes en Londres: se pegaron al marco de la obra y pintaron con spray debajo de la misma. No hubo daños, pero el mensaje fue el mismo. Parece que de Picasso a Van Gogh nadie sale ileso.
Como una epidemia, como un efecto viral, las acciones vandálicas contra las obras arte continúan. El objetivo es siempre similar: denunciar la falta de acciones políticas frente a la problemática ambiental. Como están protegidas por cristales, los cuadros no se arruinan. Eso lo saben los activistas.
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