La dinastía Carreras: tres siglos de pasión por la actuación

Victoria Carreras estrena “Hijas de la comedia”, documental donde reconstruye con su madre Mercedes, un árbol genealógico que abarca ocho generaciones de actrices y comienza con Matilde Díez, la actriz española favorita de la reina Isabel II

Trailer Hijas de la comedia

El apellido Carreras es un símbolo del mundo artístico argentino. Remite al teatro y en especial al cine, con un director como Enrique Carreras que realizó casi un centenar de películas. Ese amor por la actuación, fue traspasado de generación en generación y marcó un legado, un camino a las mujeres de esta familia que supieron hacerse un lugar en un mundo manejado por hombres.

“Hace trescientos años que las mujeres de mi familia somos actrices y nos llamamos María”, así arranca Hijas de la comedia, el último documental dirigido por Victoria Carreras que llega este jueves a las salas argentinas. Cuenta con una especial participación de la primera actriz Mercedes Carreras, nada más y nada menos que su madre. Ambas se pondrán en el papel de investigadoras para armar su propio árbol genealógico que tiene como piedra fundacional a Matilde Díez, la actriz española favorita de la reina Isabel II y tatarabuela de la directora.

En la película, madre e hija viven una transformación que queda registrada en la cámara dentro de la intimidad hogareña. Ambas revelan secretos personales y del oficio. Además, Victoria realiza un viaje interior a través de una constelación familiar para encontrar las huellas de sus antepasadas. Lejos de ser una pieza que se centra solamente en una historia familiar, logra conmover y homenajear a las mujeres que lucharon por tener una voz propia en el mundo de la actuación.

"Hijas de la comedia" es el segundo documental de Victoria Carreras
"Hijas de la comedia" es el segundo documental de Victoria Carreras

Infobae Cultura entrevistó a las protagonistas de este film para desentrañar el trabajo que realizaron que es su historia personal pero también parte de la cultura de nuestro país.

-¿Cuándo nació el proyecto de este documental tan personal?

Victoria: - Este es mi segundo documental como directora, en 2015 estrené Merello por Carreras, que estuvo nominado a los Premios Cóndor, y también hablaba de historias de mi familia. En ese caso, era la relación cotidiana que teníamos con Tita Merello. Este segundo tiene que ver con mis ancestras, con la línea de actrices que me precedieron y se remonta tres siglos atrás. Esta historia la conocía muy por arriba por relatos de mi mamá y mi abuela. El puntapié para realizarlo se dio en un encuentro de la Academia de Cine de Argentina donde participó Antonio Banderas y él contó que vivió en la calle Matilde Díez, que lleva ese nombre por una reconocida actriz y le digo que ella era familiar mío. Allí, empezamos con mi madre a investigar y pudimos constatar todo lo que sabíamos con archivos que recolectamos en un viaje que realicé a España. Me acredité como investigadora en el Palacio Real, en el Instituto del Teatro de Barcelona, en el Museo del Romanticismo, en el Teatro Español de Madrid y en el Gran Teatro Falla, de Cadiz. Estuvimos alrededor de cinco años trabajando.

-¿Qué detalles descubrieron de su historia familiar?

Victoria: - El material estaba accesible pero íbamos encontrando muchos cabos sueltos, todo lo que habíamos leído teníamos que corroborarlo. Ya con los archivos en mano, pudimos estar en condiciones de armar el documental. Lo que nosotras estamos contando, además de una historia familiar, son 300 años de historia del teatro iberoamericano, por eso, fuimos muy puntillosas con los datos que dábamos. Lo que más me sorprendió y que de hecho le da el nombre al documental es una ley dictada en materia teatral en el año 1500 que designaba que las mujeres solo se podían subir al escenario, a partir de los 12 años, si estaban acompañadas del padre o el marido. No podía actuar si no estaba en el mismo escenario acompañada por alguno de ellos. Imagínate el nivel de patriarcado que se instala en España, que se perpetúa durante muchos años y todas las batallas que tuvieron que librar mis ancestras por su emancipación. Me dio mucha impresión porque esa ley decía que había que ser “hija de la comedia”, que significaba que vos estabas validada por la presencia masculina.

Mercedes: - Otra particularidad que nos sorprendió fue que las mujeres tenían que ver los espectáculos a través de una malla metálica y muchos de los teatros de nuestro país trasladaron esas tradiciones. Las mujeres tenían que presenciar las obras separadas de los hombres. Sin duda, esas cosas han marcado nuestra historia y nuestro presente como mujeres y artistas.

Mercedes Carreras, una vida dedicada a la actuación
Mercedes Carreras, una vida dedicada a la actuación

- ¿Cómo fue la decisión artística de mezclar la ficción con el documental e incluir a gran parte de la familia en el mismo?

Victoria: - Cuando hicimos el trabajo de investigación estaba realizando un viaje hacia mi interior con lo que se conoce como constelaciones familiares que desarrollé por todo un año. Allí con mis consteladora, fui planteando las dificultades que tenía con el documental y se empieza a aclarar todo un panorama desde una dimensión espiritual metafísica. Es por eso que decido incluir ese viaje en la película. Luego en edición, se abre una tercera dimensión donde se muestran las tensiones de nuestra relación madre-hija y de nuestro oficio. Nos dimos cuenta que eran muy sabrosos esos segundos previos antes de filmar, ese detrás de cámara y decidimos dejar al descubierto esa costura del oficio, que se vea cómo se hace una película. A su vez, hay una metateatralidad que lo atraviesa, está presente ciento por ciento. Fue mi elección como directora, no había otra manera de hacerlo, somos bichas de teatro, es nuestro hábitat.

- ¿Tuvieron inconvenientes con la convivencia madre e hija?

Mercedes: - Nosotras estamos acostumbradas a convivir pero hay que admitir que esa relación cambia cuando hay una cámara que espía secretos y muestra la cotidianidad y saca momentos que son interesantes, algunos de humor también. Este documental, en mi caso personal, lo amo pero no lo siento mi historia personal, sino más bien, de mis hijas.

Victoria: - Pienso lo contrario, es también la historia de mi madre que se casó con un hombre y pasó a hacer una hija de la comedia, al igual que las otras generaciones que la antecedieron. Esta misma discusión la tuvimos durante la filmación, ella no admite que es parte de esta estirpe.

-¿Qué sintintieron cuando lo vieron terminado?

Mercedes: - En el documental se ve plasmado el trabajo exhaustivo no sólo de investigación, sino también de realización, del equipo técnico, de las actrices que son en su mayoría mujeres. Es altamente gratificante ya que en mis inicios eso era algo impensado. Volver al cine después de algunos años y ver esos cambios es magnífico. Yo empecé en 1957 y todo estaba manejado por hombres. La primera presentación de la película fue en la última edición del festival “La mujer y el cine” y pudimos corroborar con el público todo el trabajo que realizamos. Vimos cómo las personas se enganchaban con algo que parece muy personal pero refleja siglos de historia no solo de nuestro país, sino también de su relación con España. A veces uno dice documental y suena como algo muy solemne, pero Victoria ha sabido crear un ritmo muy especial entre la historia del pasado, su búsqueda personal y la relación del oficio de la actriz, logrando una pieza tan entretenida como emotiva. Considero que es un homenaje al oficio de los actores y actrices y sobre todo al rol de la mujer que, a través de los siglos, ha llegado a ocupar el lugar que se lo merece tener. Creo que la película es un acto de amor.

-¿Cómo fue editar todo este material durante la pandemia?

Victoria: - Tuvimos que terminar el documental en medio de la pandemia. Todo el proceso de edición se dio en ese contexto. No llegué ni a conocer a mis editoras Jimena Zárate y Paz Macaya. Lo fuimos haciendo online, las conocí personalmente hace muy poquito y hoy son amigas entrañables. Tenemos una bitácora con todos los textos que les mandaba para que pudieran realizar su trabajo. Se hizo a distancia entre tres mujeres sin conocerse. En todos estos meses hubo familiares muy queridos que partieron, niños que vinieron al mundo. Pasó de todo y lo pudimos llevar adelante, fue increíble. Además, nos quedaban unas tomas por filmar de reconstrucción histórica y fuimos uno de los primeros rodajes que salimos a realizarlas cuando nos permitieron y era como estar en quirógrafo, con todos los protocolos que debíamos cumplir, el susto que implicaba volver a vernos, pero con la alegría de poder estar filmando.

-¿Por qué decidiste incluir la parte de las constelaciones en la película?

Victoria: - Está muy ligado con la misma. Yo terminé de escribir el guion en un retiro de constelaciones con Clara López Gordillo, que fue mi consoladora y falleció el día que terminamos la película. Eso fue muy fuerte. En la cámara se ve una reconstrucción de lo que ocurría, realizada por actrices y bailarinas que se autofilmaron con algunas direcciones que yo les daba pero sin conocer la historia. No fue una constelación convencional, pero sin embargo después de realizarla me llegaron mensajes de las chicas que participaron dándome detalles como este proceso las había transformado. Fue tremendo porque se filmó en un momento donde no sabíamos cuándo podíamos volver a salir de nuestras casas, donde se nos decía que los actores no eramos esenciales y no sabíamos cuándo íbamos a poder volver a trabajar, o si el teatro y el cine se terminaban como institución.

Madre e hija se ponen en la búsqueda de su identidad
Madre e hija se ponen en la búsqueda de su identidad

- ¿Cuándo surge esta veta tuya de directora?

Victoria: - Surge con mi documental sobre Tira Merello. Un día, estoy en mi casa con una super vhs y ella me dice: “Victoria filmá” y creo que esa fue una habilitación muy fuerte que justo coincidió con la muerte de mi papá. Desde ese momento a hoy ya pasaron más de veinte años. Quería construir conocimiento sobre una parte de la historia del cine y del teatro argentino y mi familia tiene que ver con eso y si yo no hacía eso se iba a diluir o lo iba a contar cualquiera como se le diera la gana. Así que me tomé el trabajo de hacer una investigación fiel y también de aportar mi subjetividad estética.

- ¿En qué estás trabajando ahora?

Victoria: - Estoy trabajando en mi tercer documental que cierra esta trilogía que se llama Amor al cine y está enfocado en las 97 películas que dirigió Enrique Carreras, con el trabajo visible e invisible de Mercedes Carreras. ¿Querés saber cómo hace alguien para filmar 97 películas? Casate con ella. Los documentales que nosotras estamos haciendo, hablo en plural porque Mercedes está involucrada en los tres, son documentales híbridos, donde se mezcla la ficción y realidad. Es un documento real y fidedigno con una vuelta de rosca emocional y narrativa.

- ¿Cómo ves la actualidad de cine argentino y la importancia de que no se ponga fin de las asignaciones de los fondos para el fomento de la producción Cultural?

Victoria: - Es un momento crítico para la producción audiovisual. Por un lado, estamos viviendo un momento de transición tecnológica donde todo pasa por la pantalla de un celular y están cambiando las narrativas y los tiempos de percepción. Por otro, está en jaque nuestra identidad cultural si llegan a caducar las asignaciones para el fomento de la cultura en diciembre de este año. Nuestro cine tiene que seguir siendo autofinanciado desde un fondo autárquico de fomento como el que tenemos. El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales se administra con fondos genuinos y no le saca presupuesto a otro sector. La industria audiovisual está toda de pie reclamando. Ahora, no depende de la lucha de los de las trabajadoras y los trabajadores sino de las decisiones políticas.


* “Hijas de la comedia” podrá verse desde el jueves 19 de mayo en en cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635, CABA)


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