
La sorpresa inicial que generó descubrir que detrás del seudónimo de Carmen Mola, la flamante ganadora del Premio Planeta, se camuflaba un trío de hombres que ya llevan varias obras escritas en conjunto, desató una cascada de debates y acciones en el panorama editorial español que van desde el planteo acerca de si es justo que tres escritores se agrupen bajo un seudónimo y compitan en relación de igualdad contra un solo autor hasta la decisión de una librería especializada en autoras en retirar el libro de su catálogo.
El Planeta es un galardón que cada tanto levanta polvareda, como cuando el escritor Juan Marsé decidió renunciar como jurado en 2005 en desacuerdo por la decisión de consagrar a la narradora Lucía Etxebarria tras una experiencia que calificó como “muy negativa, muy frustrante”.
En su última edición, cuyo fallo se dio a conocer el viernes pasado, la polémica estalló apenas se divulgó que detrás de La bestia, la novela triunfante, estaba la pluma conjunta de Jorge Díaz, Antonio Mercero y Agustín Martínez, encubiertos bajo el seudónimo de Carmen Mola. Así se terminó uno de los secretos mejor guardados de la literatura española reciente.

No es la primera obra escrita por el trío, que en 2018 había publicado La novia gitana, un policial disruptivo y con una inusual carga de violencia. La obra fue firmada también bajo el nombre de Mola y su éxito llevó a la aparición de dos nuevos títulos, La red púrpura y La nena. Entre las tres llevan vendidos 400.000 ejemplares y su caso se compara con el de otra best-seller, la italiana Elena Ferrante, cuya identidad se desconoce hasta la actualidad.
“Decidimos escribir una novela entre los tres como una diversión”, explicó Díaz al diario El País a la hora de reconstruir el surgimiento de la sociedad creativa. Y agregó: “Ni siquiera sabíamos si acabaríamos- Y, nos quedó bastante bien y decidimos publicarla. Teníamos nuestros contactos en el mundo editorial [los tres habían publicado anteriormente] y pensamos que nadie leería una novela en la que apareciesen tres nombres en la portada. Y buscamos un seudónimo”. La búsqueda dio resultados muy pronto: “Un minuto y medio de lanzar nombres de varón, de mujer, extranjeros, alguien dijo ‘Carmen’, así, sencillo, españolito, y nos gustó. Carmen mola, ¿no? Pues Carmen Mola. Y se acabó”. Mola, en España, se usa como equivalente de “gusta”.
La concesión del Premio Planeta al trío fue recibida con reacciones dispares desde que se anunció a los ganadores. Las repercusiones van desde el aplauso por haber ocultado su identidad hasta la entrega del galardón hasta quitar ejemplares de los estantes en el caso de la librería madrileña Mujeres & Compañía, especializada en escritoras.
El negocio decidió retirar de sus exhibidores todos los ejemplares de las novelas firmadas por Carmen Mola después de descubrirse su verdadera identidad.

La supuesta Mola había concedido varias entrevistas a los medios de comunicación a través de email para continuar en el anonimato. Mucho se había especulado sobre ella, pero la concepción general apostaba por ser una profesora de universidad madre de tres hijos. En varias ocasiones le preguntaron sobre su identidad: “¿Eres una mujer?”, cuestionaba una periodista del diario Esquire en 2018. “Me lo reservo. Así os dejo que me analicéis y lleguéis a una conclusión”.
La noticia sorprendió a muchas figuras literarias, Beatriz Gimeno, que se describe a sí misma como escritora y feminista, y que alguna vez fue directora del Instituto de la Mujer, recurrió a Twitter para criticar a Martínez, Díaz y Mercero. En un tuit, la escritora consideró: “Más allá de la utilización de un pseudónimo femenino es que estos tipos llevan años contestando entrevistas. No es solo el nombre, es el perfil falso con el que ha tomado a lectores y periodistas. Timadores”.
“La concesión del premio Planeta a Carmen Mola plantea un problema de concordancia de número y no de género. ¿Es justo que tres escritores se agrupen bajo un seudónimo y compitan, en una aparente relación de igualdad, contra un solo autor?”, se pregunta por su parte el crítico y periodista español Rodrigo Blanco Calderón desde una columna publicada en el conservador diario ABC.
“Más allá del dinero, los premios y la competencia, la pregunta de fondo es si la dinámica colectiva de escritura de las series finalmente sustituirá a la experiencia solitaria de escritura de la novela. O, dicho de manera más precisa, ¿puede que sobrevivan las novelas pero no los novelistas?”, se pregunta el autor de la columna.
Las novelas de Mola son bien conocidas por ser sangrientas y explícitas. En este sentido, medios españoles señalaron que el contraste entre la supuesta vida de Mola como profesora universitaria, madre y casada, con la naturaleza violencia de los libros sirvió como una herramienta de marketing.
Fuente: Télam
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