
Típica de las pinturas de género holandesas de la primera mitad del siglo XVII, la escena de la cocina de Peter Wtewael que integra la colección del Metropolitan Museum de Nueva York abunda en bromas visuales de carácter francamente erótico, como la destacada exhibición de carne en un pincho. El clima que transmite es de alegre seducción, más allá de que en su momento se la haya cuestionado por promover los apetitos carnales.
Como explica la página del museo: “Las sonrisas de la criada y el chico de los recados indican que disfrutan de la compañía del otro, mientras que los alimentos profusamente representados que los rodean aluden a los placeres de la carne. Tales combinaciones de humor subido de tono con abundantes elementos de bodegones tenían profundas raíces en la pintura holandesa”. El óleo fue pintado en 1620 y mide 113.7 x 160 cm.
El sitio The Kremer Coleccion cuenta que Wtewael nació en 1596 y murió en 1660 en Utrecht, Holanda. Fue hijo del pintor y grabador holandés Joachim Wtewael y hermano del pintor Johan Wtewael. Se especializó en pintar escenas de cocina y figuras mitológicas y es considerado un seguidor de Caravaggio, en tiempos de la edad dorada de la pintura flamenca. Sin duda, Peter aprendió de su padre, pero nunca se dedicó por completo a la pintura.
En 1628 Joachim pintó un retrato de su hijo que lo retrata como un artista seguro de sí mismo: elegantemente vestido y con su paleta y pinceles en la mano. Inicialmente, parecía que Peter, como su hermano menor Johan (1598-1652), de quien no se ha conservado ni una sola obra, seguiría los pasos de su padre. Sin embargo, el artista y teórico del arte alemán Joachim von Sandrart (1608-1688) escribió en su Teutsche Academie que, aunque el joven Wtewael tenía el potencial de convertirse en un gran artista, optó por una carrera en el comercio del lino sustancialmente más lucrativo: un mercado en el que la familia ya estaba activa.
Después de la muerte de su padre en 1638, Peter Wtewael ya no se volvió a inscribirse en el gremio de artistas. Además de su trabajo como comerciante, participó activamente en la política local: sucedió a su padre como miembro del consejo de la ciudad de Utrecht y ocupó los cargos de schepen (magistrado) y concejal por mandato. Por lo que se sabe, nunca se casó y vivió toda su vida en Utrecht. Cuando murió a los 63 años el 29 de enero de 1660, dejó una gran colección de arte, compuesta principalmente por obras suyas y de su padre.

En la actualidad, solo se conocen cinco obras suyas firmadas y fechadas, incluido una muy conocida y sobre la que se ha escrito mucho, El hombre que ríe con flauta (1623), en la que la lascivia y la picardía también sobresalen, y que pertenece a la colección de George Kramer, mientras que otras se le han atribuido por motivos estilísticos.
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