
Robert Henri (1865 – 1929) fue una de las figuras más importantes de la pintura estadounidense, tanto por su obra como por la gran cantidad de artistas a los que afectó con su personalidad confrontativa con el academicismo, que permitió un cambio en la mirada sobre el arte en el país del norte. Además de paisajes urbanos y martítimos en su mayoría, fue un notable retratista, como se aprecia en la pieza Gertrude Vanderbilt Whitney, de 1916, que se encuentra en el Museo Whitney, de Nueva York.
Primo lejano de la impresionista Mary Cassatt, Henri, nacido como Robert Henry Cozad, vivió una experiencia de joven que quizá, o más bien seguramente, lo llevó a no temer enfrentamientos, a doblegar su identidad como artista y buscar alternativas, a no conformarse con lo establecido.
Antes de independizarse, vivió tres mudanzas, las primeras en 1871 y en 1873, y en ambas oportunidades su familia fundó un nuevo pueblo, Cozaddale, en Ohio, y Cozad, en Nebraska, respectivamente. Pero fue la tercera la más traumática de todas: con 17 años debió mudarse, luego de que su padre asesinará de un tiro, tras una pelea física, a un hacendado vecino por una disputa de pastoreo. Si bien lo encontraron inocente, los pobladores rechazaron a la familia y al tiempo dejaron todo atrás para marchar hacia Denver y luego a Nueva York. Con el propósito de desvincularse del escándalo, los miembros de la familia cambiaron sus nombres: el padre pasó a llamarse Richard Henry Lee, y sus hijos simularon ser adoptados y tomaron los nombres de Frank Southern y Robert Earl Henri.

En NY, Henri comenzó su relación con el arte, que lo llevó por la Academia de Bellas Artes de Filadelfia y luego por las parisinas Académie Julian y la École des Beaux-Arts. En aquella época visitó Gran Bretaña e Italia, para regresar a Filadelfia en 1891, donde retomó sus estudios y luego se convirtió en profesor de la escuela de arte para mujeres Moore College of Art and Design.
Su primera transgresión con el academicismo fue la creación del “Club del carbón”, al que se conoció como “Los cuatro de Filadelfia” aunque eran más, junto a William Glackens, George Luks, Everett Shinn y John Sloan. En las reuniones se promovían el dibujo artístico y la lectura sobre filosofía social de los autores Ralph Waldo Emerson, Walt Whitman, Émile Zola y Henry David Thoreau. La concurrencia comenzó a crecer drásticamente y muchos de los jóvenes artistas abandonaban la academia por este nuevo espacio.
Ya en Nueva York, para el nuevo siglo, fue profesor de Edward Hopper, Rockwell Kent, Joseph Stella, George Wesley Bellows y Stuart Davis, entre otros. En 1906, otro cimbronazo al sistema. Siendo miembro de la National Academy of Design, renunció como jurado debido a que la institución rechazó a algunos artistas. Así, armaron su propia muestra, y a este grupo se los conoció como “The Eight” (Los ocho). Entre ellos estaban Arthur B. Davies, Ernest Lawson, Maurice Prendergast y “Los cuatro de Filadelfia”.

El conflicto en sí se debió a que la Academia promovía la pintura tradicionalista y de temas aristocráticos, mientras que para Henri el realismo lo era todo, la mirada social, retratar la pobreza y aquellos rincones que el arte había omitido en el país. Por otro lado, estaba la cuestión estética, la pelea por la pincelada: Los ocho aseguraban que era el momento del impasto, de lo espontáneo, de la presencia del artista en el lienzo, como buena derivación impresionista, contra la pincelada casi imperceptible que se premiaba desde el sistema. Con el tiempo abriría su propia escuela para compartir sus ideas.
Pero además de mostrar aquello que la tradición ocultaba, Henri se destacó como retratistas, tanto de desconocidos como de personas de la alta sociedad, como el caso de Gertrude Vanderbilt Whitney, una escultora y filántropa estadounidense, bisnieta del Comodoro Cornelius Vanderbilt, empresario que amasó su fortuna gracias al transporte mediante barcos y ferrocarriles, y en su adultez se casó con el banquero e inversor Harry Payne Whitney.
Estudió escultura en la Liga de estudiantes de arte de Nueva York y luego recibió clases en París con Auguste Rodin. Tuvo varios estudios y en 1914 abrió el más importante, el Whitney Studio Club, una galería para artistas jóvenes, que sentó las bases del futuro Museo Whitney, hoy uno de los más importantes de la ciudad, cuya fundación se realizó en 1931, cuando el Museo Metropolitano de Arte rechazó la donación de su colección de arte moderno.
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