
La Fototeca Latinoamericana (FOLA) presenta NAF, Núcleo de Autores Fotográficos, una exhibición que recorre a través de 190 imágenes de 45 artistas de la cámara los cuatro años de existencia del grupo, entre 1984 y 1988.
Entre los autores y autoras invitados en algunos de los proyectos podemos encontrar a Adriana Lestido, Alicia D´Amico, Cayetano Arcidiacono, Isabel Hardoy, Elias Mekler, Alejandra Niedermayer, RES, Hilda Lizarazu, Dani Yako, Julie Weisz, Facundo de Zuviría, por nombrar algunos.
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“Eduardo Grossman y Ataulfo Pérez Aznar se propusieron llevar a cabo lo que venían charlando entre los fotógrafos desde hacía unos años. Había un interés general por desarrollar la fotografía como medio de expresión y por llegar al público. Era preciso construir una instancia que permitiese hacer colectivamente lo que individualmente era impracticable. Era necesario un grupo con participación horizontal, diverso, cada uno con su propia mirada, fotógrafos de la misma generación autoral más allá de las edades, meritorios aunque no consagrados”, escribe la curadora Silvia Mangialardi, sobre los motivos que hicieron posible al grupo.

“La idea es una representación casi idénticas a lo que sucedió esos años, a partir de lso cuatro proyectos que realizó el grupo: Centro Cultural Malvinas (actual Galerias Pacífico) Proyecto San Luis, Brasil y Fotones”, explica Gastón Deleu, director del espacio, a Infobae Cultura. En ese sentido, la muestra se expande en esas cuatro direcciones, reuniendo las obras según el proyecto, dialogando entre ellas y a la vez con los otros.
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El grupo estuvo conformado por: Enrique Abbate, Alfredo Baldo, A. Bécquer Casaballe, Hugo Gez, Eduardo Gil, Martín Glas, Eduardo Grossman, Juan José Guttero, Marcos López, Gianni Mestichelli, Ataulfo Pérez Aznar, Oscar Pintor y Helen Zout. Pronto se iría Bécquer Casaballe y se sumaría Martin Glas. Colectivamente decidieron llamarse NAF- Núcleo de Autores Fotográficos y Alfredo Baldo, quien siempre estuvo interesado en la tipografía, eligió la Arroba como logotipo del grupo. En ese momento la @ casi no tenía uso.

Después de la guerra de Malvinas, la fotografía acompañó el proceso de retirada de la dictadura. Ya no era peligroso salir a tomar fotografías y los fotógrafos querían registrar lo que estaba pasando. El entusiasmo de la población crecía y el “destape” argentino fue un terreno propicio para crear libremente.
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“Lo más significativo del NAF fue su espíritu solidario, participativo y abierto. Y su forma de entender la fotografía como lo explicitan en su Manifiesto. A la mayoría de sus proyectos invitaron a fotógrafos ajenos al grupo. El NAF revitalizó la joven fotografía argentina”, agrega Mangialardi.

La participación de tres de sus miembros, con la colaboración del grupo, en la organización de las Jornadas de Fotografía Buenos Aires - La Plata 88, implicó dedicarle demasiado tiempo y energía. Las reuniones del NAF se fueron diluyendo y junto con la falta de tiempo y las dificultades económicas provocadas por la hiperinflación, se apresuró el fin. Para 1989, el ciclo del NAF se había cumplido. Queda su legado y la gran influencia que tuvo en la fotografía argentina
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