
Se cumplen 80 años de la muerte de Aléksei von Jawlensky (1864 – 1941), un destacado pintor ruso que hizo gran parte de su obra en Alemania, donde se encuentra el grueso de su obra, como es el caso de Retrato del bailarín Alexander Sakharoff, que se halla en la galería Lenbachhaus, de Múnich.
Hijo de una familia aristrocrática, desde niño comenzó a prepararse para una carrera militar, pero una visita a la Exposición mundial de Moscú en 1880 despertó su vocación por el arte. Dejó Moscú por San Petersburgo, donde estudió en la academia de arte de la ciudad.
Ingresó a los círculos del gran Ilía Repin, donde conocería Marianne von Werefkin, una artista ex estudiante, cuatro años mayor, con quien comenzó una relación que le pemitiría -gracias a la fortuna de ella- dedicarse al arte. Lo paradójico es que ella abandonó la pintura para promocionar la obra de su ahora esposo, a quien consideraba el profeta del Nuevo Arte. En 1896, se mudan juntos a Múnich, Alemania, y empiezan una vida dedicada a la vanguardia, donde él se relaciona con los Nabis y los principios del sintetismo.
Allí se relaciona con Kandinski, Gabriele Münter -que pinta a la pareja-, Franz Marc, Paul Klee y otros destacados artistas, intelectuales y hombres de la cultura, como el bailarín Alexander Sacharoff, que Jawlensky y Werefkin retratan en 1909 atraídos por su apariencia andrógina.
Sakharoff además de bailarín, se destacó como profesor y coreógrafo tanto en el Imperio Ruso como en Francia. Junto a su esposa, la bailarina alemana Clotilde von der Planitz, conformaron una pareja que llevaba a escena disfraces extravagantes, que incluían pelucas hechas de metal plateado y dorado, con sombreros y atuendos decorados con flores y frutas de cera. En 1919, se presentaron en la Metropolitan Opera de Nueva York.
La pareja de bailarines también fue ilustrada por George Barbier en el estilo art decó, en una obra que para publicitar su trabajo que mostraba una “pareja andrógina mutuamente complementaria” “unida en la danza” en un acto de “creación artística”, decían las críticas.
Jawlensky fue un miembro destacado de los grupos Der Blaue Reiter (El jinete azul) y de Der Blaue Vier (Los cuatro azules). Iniciada la Primera Guerra Mundial, abandona Alemania con destino a Saint-Prex, luego Zúrich. Se separan 1921, cuando él se enamoró de la empleada que tenían en su casa, con quien tendría su único hijo, Andreas, también pintor.
En 1929, comenzó a sufrir artritis reumatoide, por lo que comenzó a pintar en formatos pequeños y para 1937 abandonó del todo la práctica. Murió en Wiesbaden, Alemania, el 15 de marzo de 1941
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