Chick Corea, un genio del jazz de todos los tiempos y diez grabaciones imperdibles

El gran pianista fallecido esta semana cimentó su leyenda en la intersección del jazz, la música experimental, el rock progresivo y la música clásica. Fue un artista que rompió esquemas, tocó con los grandes, se distinguió por su libertad creativa y ganó más de veinte premios Grammy. En esta nota, una guía posible a su discografía

El pianista estadounidese Chick Corea durante su actuación en el Palau de Les Arts de Valéncia en marzo de 2020. (EFE/Juan Carlos Cárdenas/Archivo)
El pianista estadounidese Chick Corea durante su actuación en el Palau de Les Arts de Valéncia en marzo de 2020. (EFE/Juan Carlos Cárdenas/Archivo)

El lugar común indica, con suma propiedad, que la obra sobrevive al artista. En el caso de Chick Corea, de quien lamentamos su partida esta semana, aplica con creces. Parte importante de la escena jazzera global desde la década de los años 60, firmó solo o en conjunto, varios de los más influyentes discos del último medio siglo. Es -sigue siendo, he ahí la clave de lo imperecedero de su música- sinónimo de versatilidad y eclecticismo. Rompió esquemas y modelos tradicionales del jazz, tocó con los grandes, grabó todo lo que pudo, se distinguió por su libertad creativa, ganó un montón de premios Grammy -como dato estadístico, casi de estudios central de una transmisión de fútbol, hay que decir que es el cuarto músico más nominado de la historia- y gracias a su visión estilos como el jazz fussion, el free jazz y el jazz rock cobraron vida y ahí están, vivos. Como su música.

Chick Corea "Solo" (2012)


Un artista que cimentó su leyenda en la intersección del jazz, la música experimental, el rock progresivo y la música clásica. Su inquieta creatividad lo llevó por diversos caminos y en todo ellos dejó una huella con una rara habilidad: consiguió combinar intensidad -muchas ideas musicales comprimidas en pequeños espacios- con lo que algunos críticos llamaron “picardía” (calle, o mejor dicho: escenarios) y que, en efecto, revela una audacia musical distintiva. Su estilo al piano suena sin esfuerzo, pero eso no oculta el tratamiento artesanal de sus creaciones y la pura inspiración que ofrecía al momento para “hacer” música. Sea lo que fuera, creía completamente en todo lo que hacía. Tenía hambre de tocar. Arte simplificado, arte deslumbrante: combinaba ambos con maestría.

Chick Corea - Return To Forever - Medieval Overture (1976)


La inmensidad de su obra abruma por la variedad y calidad. Nobleza obliga: resulta imposible de abarcar en un solo texto. Por eso esta selección detallada a continuación debe ser tomada apenas como una aproximación a su legado artístico. Es un punto de partida para perdidos enamorados, superficiales conocedores y por supuesto, ávidos, futuros oyentes iniciados. Hay tiempo suficiente para internarse en todas sus grabaciones disponibles -hoy que están accesibles a un click, signo de los tiempos- y entregarse a una experiencia inmersiva en su genio creativo.

"Sweet Rain", de Stan Getz. Corea participó de este disco como socio creativo e instrumental del saxofonista
"Sweet Rain", de Stan Getz. Corea participó de este disco como socio creativo e instrumental del saxofonista

Sweet Rain (Stan Getz, 1967). En los albores de un extraordinario viaje musical, Corea fue el socio creativo e instrumental del gran saxofonista. Y en este disco se luce como “el hombre del piano” a su lado. Este es un disco 100 % puro Getz, pero aún así y detrás de ese sonido embriagante de su saxo, se deja oír el joven talento que lo acompaña. Se trata, vale decirlo, de uno de los mejores álbumes de todos los tiempos de Stan Getz justo después del período “brasileño” -aquel que alumbró la bossa nova y “Garota de Ipanema” al mundo. Detrás suyo, un tridente de lujo formado por Chick Corea, el bajista Ron Carter y el baterista Grady Tate se luce en términos de libertad rítmica y en permanente interacción aún en los largos “viajes” que el saxofonista emprende (cuatro de las cinco canciones duran más más de siete minutos).

"Now He Sings Now He Sobs"
"Now He Sings Now He Sobs"

Now He Sings, Now He Sobs (1968). Técnicamente su tercer disco, bien puede ser considerado su primer primer disco solista. Y es un clásico de su obra: aquí Corea suelta su mano y se deja llevar por el ritmo acelerado de su virtuosismo al piano. Es un potrillo salvaje en estado puro (ATR), capaz de ordenar en esa cabalgata todas las piezas en movimiento armónico. Con el inestimable apoyo del baterista Roy Haynes y el bajista Miroslav Vitous, nuestro héroe tiene la libertad de volverse loco con sus cinco composiciones originales. Deja que los acordes se agrupen junto a flotantes líneas melódicas, un territorio ideal para generar una sensación de liberación que permite una natural asociación entre el hard bop clásico y el avant que estaba llegando. El resultado musical es animado y desafiante a la vez, pero que a su vez contiene una pátina de naturalidad. Todo fluye.

"Bitches Brew", de Miles Davis. Corea integró el "seleccionado" que acompañó a Davis.
"Bitches Brew", de Miles Davis. Corea integró el "seleccionado" que acompañó a Davis.

Bitches Brew (Miles Davis, 1970). Una cumbre musical dado el personaje en cuestión. Miles tenía ojo para fichar jóvenes talentos y así se fijó en él para sumarlo a su alocada, revolucionaria fusión de jazz y rock que puso patas para arriba el género en un seminal año 1970. Es una obviedad, pero vale mencionarlo: es considerado como uno de los álbumes más revolucionarios de la historia del jazz. En sólo 6 tracks y con un equipo de hasta 12 músicos al mismo tiempo, sonaba caótico y conmovedor (como un cuadro de Pollock). El dream team formado alrededor del genio negro, por cierto, habría de tener gran protagonismo en las siguientes décadas y hasta el presente, con la chapa “yo toqué con Miles Davis” como certificado de calidad: Corea claro, pero también Joe Zawinul, Wayne Shorter, Airto, John McLaughlin, Jack DeJohnette, Dave Holland, Don Alias, Bennie Maupin, Larry Young y Lenny White entre ellos. En medio de este seleccionado, el piano eléctrico de Corea apuntalaba el ritmo embrujado durante todo el disco.

"Piano Improvisations Vol 1"
"Piano Improvisations Vol 1"

Piano Improvisations Vol. 1 y 2 (1971, 1972). Después de pasar un año con el cuarteto de vanguardia Circle, Corea salta a un tipo de comunicación directa con el público y lo hace de la mejor manera posible: solo al piano, dotado de pura improvisación reflejada en una magnífica seguidilla de discos en vivo. Vol. 1 -grabado el 21 y 22 de Abril de 1971, en el Bendiksen Studio (Oslo)- presenta piezas originales, incluidos los ocho bocetos de “¿Where are you now?” y el debut del futuro standard “Sometime Ago”. El Vol. 2 incluye breves (y deliciosos) bocetos melódicos, preciosistas y por eso mismo ambiciosos. Además de siete originales de Corea, interpreta con sentido devocional “Trinkle Tinkle” de Thelonious Monk y “Masquellero” de Wayne Shorter.

"Return to Forever"
"Return to Forever"

Return to Forever (1972). Otra de las cumbres de su vida y obra. Con Joe Farrell en el saxo soprano y flauta, el team Brasil formado por la vocalista Flora Purim y el baterista- percusionista Airto Moreira más el genio del bajo Stanley Clarke, integró una banda para la historia. La combinación aquí latente es explosiva: una espaciosa fusión de piano eléctrico a full, ritmos brasileños y latinos, la riqueza melódica del jazz combinada con el espíritu libre de la cultura rock dominante en la época. Es música de sirenas, en donde Corea conduce y guía y con ¡Stanley Clarke! (en una masterclass de bajo, todo el disco). Todo se percibe muy cálido, ligero y aireado, como una suave brisa en una playa tropical, a la vez que transmite el tipo de misticismo orientaloide -también, parte del clima de época. Hay una canción pop genuina en el maravilloso samba “What Game Shall We Play Today” y un cierre español-mexicano que pasaría la historia como “La fiesta” (clásico instantáneo). El camino hacia el jazz-rock de alto voltaje de lo que sería el segundo disco de la banda, estaba ya pavimentado.

"Crystal Silence"
"Crystal Silence"

Crystal Silence (con Gary Burton, 1972). Primer capítulo de una sociedad muy productiva junto al notable vibrafonista Gary Burton. En medio de la fiebre creativa de los 70, se juntaron y seleccionaron una interesante variedad de material que incluye modernas composiciones de Steve Swallow, Mike Gibbs y del propio Corea. Mayormente downtempo, el disco permite a ambos tocar solos altamente melódicos y juguetear sobre sinuosas dirección de ritmo. Las improvisaciones que estos dos talentos emprenden dejan poco espacio a cierto tradicionalismo de blues o bepop y más bien se apegan al estilo imperante en la época. Es un momento particularmente creativo de Corea: en la canción central del álbum, una exploración de nueve minutos a partir de una balada original circa Return to Forever, imprime una intensidad única. A la vez, aquí sienta las bases del estilo en una pareja que habría de continuar por años.

"An Evening With Herbie and Chick"
"An Evening With Herbie and Chick"

An Evening with Chick Corea & Herbie Hancock (1979). Un año después de una gira conjunta, sus respectivos sellos publicaron extractos de aquellos encuentros cumbre. Era un momento especial, porque estos dos notables pianistas coqueteaban con un sonido eléctrico-electrónico que los había alejado de cierto purismo jazzero y, por qué no, de su público de base que observaba extrañado esa conversión casi hereje. Esto, inevitablemente, trae consigo un alejamiento del sonido que estaban desarrollando en la época para adentrarse en una suerte de reinterpretación vanguardista del post-bop, improvisación sin red mediante. Brillante. Del total de las grabaciones e incluso gambeteando el perfil que sus respectivos sellos discográficos pretendían imponer, este disco doble ofrece variedad de material valioso. A tal punto que las interpretaciones del popurrí “Maiden Voyage” de Hancock y “La Fiesta” de Corea, superan las diferencias para arribar a versiones más elaboradas y con toques de vanguardia no exentas de emoción.

"Eye of the Beholder"
"Eye of the Beholder"

Eye of the Beholder (1988). El término “fusión” aplica para una desconcertante cantidad de mezclas (o revueltos, según se quiera) a lo largo de la historia de la música. Sin embargo y de la mano de quién lo puso en valor, aquí encuentra un certero significado en el cruce que propuso Corea al unirse a los -por entonces- talentos emergentes del guitarrista Frank Gambale, el saxofonista Eric Marienthal, el baterista Dave Weckl y el bajista John Patitucci. El disco es una continuidad de sus precedentes The Chick Corea Elektric Band (1986) y Light Years (1987), pero en el pico de sincronización de la banda. El repertorio está conformado, de nuevo, en ricas nuevas composiciones del protagonista de esta historia. Pero todas crecen enormemente gracias a las interpretaciones, a los solos ―más personales y creativos que virtuosos― de cada uno de los cinco instrumentistas. Una joya de una época de confusiones varias en el mundo del jazz.

"The Vigil"
"The Vigil"

The Vigil (2013). Luego de una nueva reunión de Return to Forever, con todo lo bueno y malo que ello implicó, Corea formó una banda internacional en la que brillaban sus compatriotas Marcus Gilmore (batería) y Charles Altura (guitarra), el bajista francés Hadrien Feraud y el británico Tim Garland en vientos. Con ellos recuperó frescura y riqueza en los arreglos, para dar rienda a una nueva encarnación de la tan mentada fusion: “Galaxy 32 Star 4” por ejemplo, es una buena muestra de ellos con los tambores del invitado Pernell Saturnino para brindar un irresistible sabor latino. Los solos de Corea atraen y complementan a cada instrumentista, sin dejar de ser la pieza central. Los colores, las texturas y la paleta rítmica expansiva que lo rodean eventualmente crean una melodía similar a un laberinto, en donde se insertan los solos de cada uno. Una vez más, el todo supera a la suma de las partes. Mención de honor para las apariciones de Ravi Coltrane en saxo tenor para “Pledge for Peace”, y del gran Stanley Clarke en “Legacy”.

"Trilogy 2"
"Trilogy 2"

Trilogy 2 (2019). A la vista de la triste noticia de la semana este disco, el último editado en vida, cobra otro significado. A los 78 años, el maestro vanguardista no había perdido gracia ni inventiva, como tampoco el buen ojo para rodearse de dos grandes y jóvenes talentos: con el bajista Christian McBride y el baterista Brian Blade formó un nuevo gran trío que, en vivo, brillaba en todo su esplendor como lo prueba este disco doble que registra -sin detalle específico- el calor de los shows que brindaron en Estados Unidos durante la década del 10. El espíritu incontenible de Corea para improvisar y dejarse llevar por el ritmo, aparece una vez más en inspiradas versiones de standards como “Crepuscule With Nellie” y “Work” de Thelonious Monk y “All Blues” de Miles Davis, tanto como en composiciones más actuales como “Pastime Paradise” de Stevie Wonder y “Eiderdown” de Stevie Swallow. Un bello epitafio para una carrera sin par.

Chick Corea Trío en Malta Jazz


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