
Los años de artista experimental de Andy Warhol (1928-1987) ya habían pasado cuando conoció a John Lennon. Los ‘60 habían quedado atrás, el pop art era mainstream y sus piezas en serie más conocidas, como el Díptico Marilyn, Latas de sopa Campbell, 100 botellas de cola y 100 billetes de dólar seguían vendiéndose.
Los días de The Factory comenzaban a ser material de archivo, como su colaboración con The Velvet Unrdground e incluso había sobrevivido al atentado contra su vida de Valerie Solanas. En los ‘70, Warhol, que conocía como nadie en el mundo del arte el manejo de la publicidad, fue más un emprendedor que un artista. O mejor dicho, dio más espacio al emprendedor y auto publicista que siempre fue.
Ya no le interesaba tanto fotografiar a desconocidos en su taller, ni realizar películas que -salvo The Chelsea Girls- hoy poseen cierto valor estético o artístico sólo por haber sido realizadas por él, sino prefería retratar a estrellas y personajes famosos: Mick Jagger, Debbie Harry, Liza Minnelli, Diana Ross, Brigitte Bardot, Michael Jackson y, por supuesto, John Lennon.
Para los ‘70 Lennon ya era “más famoso que Cristo” y junto a su esposa, la artista japonesa Yoko Ono, que había sido parte del grupo Fluxus -que proponía obras que iban en contra del objeto artístico tradicional como mercancía y buscaba acercarse más a la mirada sociológica- formaron un tríptico con algunas polémicas de por medio, como sucede con Imagine John Lennon, de Ono, la fotografía que fue tapa del segundo álbum solista del británico, que esconde una historia cercana al plagio...

Existen muchísimas fotografías del trío en situaciones de confianza, en diferentes eventos, donde se los ve reír o compartir alguna copa, la mayoría sacadas por Billy Name, archivero de The Factory desde 1964 hasta 1970, pero sobre todo por Gerard Malanga, numen y estrecho colaborador de Warhol, con quien fundó la revista Interview en 1969 y que contribuyó a la puesta a punto de la técnica serigráfica para su obra.
Cuando Lennon buscaba el arte de tapa para el icónico Imagine, Warhol fue la primera opción. El artista llegó hasta la casa del músico en Tittenhurst Park en Berkshire, Inglaterra en 1971; tomó una serie de imágenes con su Polarid, la cámara que usaba. Dos de frente, dos de perfil. Estas fotos permanecieron ocultas del ojo público hasta que en marzo de 2019, cuando Geoffrey Giuliano, autor y conocido coleccionista de los Beatles, decidió sacarlas a subasta por Omega Auctions de Merseyside.
La cuestión es que las fotos fueron rechazadas y se eligieron las realizadas por Yoko Ono, que tienen una notable similitud con las realizadas por el artista pop. Las razones de esta decisión siguen despertando suspicacias. De hecho, por mucho tiempo, se le atribuyó -mal- la tapa del disco a Warhol.

“Debían usarse para Imagine, pero Yoko tomó una foto Polaroid de John, que prefirieron. No se sabe exactamente cuántas imágenes se tomaron, aunque estas son claramente las elegidas para su uso”, dijo Dan Hampson, de la casa de subastas.
En una entrevista promocional, Lennon dijo: “Yoko ha tomado el anverso y el reverso de mi álbum como una Polaroid. Es una nueva llamada Polaroid close up. Es fantástica. Ella me tomó una foto, y luego hicimos esta pintura de un tipo llamado Geoff Hendricks que solo pinta el cielo. Y yo estaba de pie frente a él, en la habitación del hotel y ella me superpuso la imagen después, así que estaba en la nube con mi cabeza. Y luego me acosté en el alféizar de la ventana para tomar una foto acostada para la parte de atrás, que ella quería con la nube sobre mi cabeza. Y estoy como ‘imaginando’”.

Warhol tendría una nueva oportunidad de hacer una tapa con un disco del ex Beatle, aunque para esa altura el británico ya había asesinado. Fue a finales de 1985, cuando recibió el encargo de pintar un retrato para el álbum póstumo Menlove Ave, llamado así por la calle de Liverpool en la que había crecido Lennon. El artista produjo entonces otros dos retratos, que se utilizaron para la portada y la contraportada del álbum.
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