La belleza del día: “La lectora”, de Fragonard

En tiempos de incertidumbre y angustia, nada mejor que poder disfrutar de imágenes hermosas

"La lectora", de Fragonard, integra la colección de la National Gallery de Washington
"La lectora", de Fragonard, integra la colección de la National Gallery de Washington

Alrededor de 1769, el francés Jean Honoré Fragonard (1732 - 1806), una de las grandes figuras del rococó, pintó un grupo de obras hoy llamadas “figuras de fantasía”. Se trata de lienzos vibrantes que muestran modelos individuales -hombres y mujeres- vestidos con disfraces algo exagerados y representados con pinceladas notablemente sueltas y colores brillantes. Se trata de pinturas que han sido siempre destacadas en su obra, también son las más misteriosas, por lo que despiertan más curiosidad y acuñan más versiones, ya que ni siquiera hay certeza de que los modelos hayan sido individuos reales. La característica principal de su estilo eran la exuberancia y las imágenes vinculadas al placer, la voluptuosidad y al erotismo.

Dos de las llamadas "Figuras de fantasía" de Fragonard
Dos de las llamadas "Figuras de fantasía" de Fragonard

La lectora (también conocida como “Muchacha leyendo”) -una de las pinturas más importantes de la colección de la National Gallery of Art de Washington-, es la representación de una modelo discreta, que luce un vestido amarillo brillante sentada en el alféizar de una ventana con un libro en una mano. Durante un tiempo se creía que el modelo original de Fragonard había sido un hombre, de hecho en 1985, durante la restauración del cuadro, los expertos creyeron detectar a través de radiografías la imagen de un hombre debajo de la joven muchacha.

Se supone que la obra fue pintada entre 1770 y 1772. Hay apenas cinco cuadros de Fragonard fechados de alrededor de 550 pinturas, además de grabados y aguafuertes. Tradicionalmente, nuestra belleza del día era asociada en términos formales con otro elenco de pinturas de Fragonard, las llamadas “figuras de fantasía”. Se trata de lienzos que muestran a hombres y mujeres que leen, actúan, escriben, tocan instrumentos o cantan pero con unos toques de extravagancia, que ampliaron las fronteras de lo considerado aceptable en los retratos de su época.

Hay ciertas conexiones, como las dimensiones de las obras (81 x 65) y la paleta, dominada por el amarillo intenso, el malva y el rosa. La forma de la pincelada enérgica reaparece en los lienzos; el vestido de la modelo, con su elaborado cuello, evoca las formas de los vestidos de las otras modelos. La gran diferencia es que mientras la protagonista de La lectora está concentrada en su tarea y absorta en la lectura, en las otras pinturas las figuras de fantasía vuelven su mirada hacia otro o hacia el espectador.

En 2012, a partir de una subasta, los investigadores descubrieron un dibujo previamente desconocido de Fragonard que incluía bocetos de 18 pinturas, muchas reconocibles como algunas de sus figuras de fantasía. El dibujo también incluía un boceto correspondiente a La lectora, lo que terminó de confirmar la relación entre esta pintura y aquellas otras obras.

Imagen del hallazgo de los expertos en la pintura, en el año 2012. (AFP)
Imagen del hallazgo de los expertos en la pintura, en el año 2012. (AFP)

La historia no termina ahí. En 2012, otro grupo de expertos utilizó con esta obra técnicas de imagen similares a las utilizadas por la NASA en su misión en Marte. Se trataba de técnicas de espectrometría de fluorescencia, espectroscopía de reflectancia difusa o incluso imágenes por transformación de reflectancia, que se usan en particular para la reconstrucción de imágenes en 3D.

Estas tecnologías les permitieron crear más de 750 imágenes detalladas de la pintura, en rangos de longitudes de onda muy estrechos. De esta forma, el equipo pudo hacer también una simulación realista de la composición original.

A partir de los nuevos métodos, entonces, los técnicos lograron develar el fantasma tras La lectora. Finalmente no había un hombre debajo de la imagen de la joven sino otra mujer con un tocado de plumas y perlas que, a diferencia de la protagonista del famoso cuadro, lejos de estar concentrada en la lectura, giraba el rostro hacia el espectador.

Fragonard fue uno de los artistas más exitosos en las décadas del Antiguo Régimen. Luego de la Revolución francesa, habiendo estado muy vinculado con las más grandes figuras políticas del mismo y con un estilo considerado frívolo, el artista abandonó París en 1793 y se refugió en la casa de su amigo Maubert en Grasse, su lugar de nacimiento. Regresó a la capital a principios del siglo XIX, donde murió en 1806, casi en el olvido. Su nombre solo fue recuperado como una de las grandes figuras de la pintura universal medio siglo después.


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